Mompox, un gran festival de cultura con casi nada de jazz

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El Jazz solo aporta su nombre, Mompox lo pone todo. El colorido y belleza arquitectónica solo necesitaban la excusa musical para el turismo.

Por: Jessica Jesurum – Fotos: Jonathan Lastre 

Chabuco, al inicio del festival.

Chabuco, al inicio del festival.

Parece increíble que a cinco horas de Barranquilla se encuentre un universo pequeño, compuesto de una diversidad inmensa; de formas, aromas, texturas y sonidos. Mompox el lugar donde se realiza uno de los festivales musicales más coloridos de Colombia y que alberga artistas locales, nacionales e internacionales de la mejor calidad. Es una maravilla que todos en algún momento de la vida deberíamos disfrutar.

Cuando uno entra a las calles de Mompox, en especial a su centro histórico, es como hacerlo a un pedacito de la historia, evoca épocas lejanas, como el siglo XVIII; donde el placer se encontraba en compartir con los amigos, hacer a pie las vueltas, estar tranquilos, vivir de la naturaleza, abanicarse con la tradición y vivir a plenitud la cotidianidad.

En esta época actual de redes sociales, donde parece imposible la vida sin un celular, no se logra apreciar el tesoro de estos lugares que aún permanecen intactos para masajear nuestra memoria. Es  por esto que se siente ahí y en mérito del estado de conservación de su centro histórico, que fue declarado Monumento Nacional en 1959 y Patrimonio de la Humanidad por las UNESCO en 1995.

El turismo parece estar en auge, muchos extranjeros y personas de diversas partes de Colombia estaban reunidas alrededor de sus siete iglesias, por ello es conocida como la “Ciudad de Dios”,  los visitantes estuvimos bajo su sol picante, menguado por algunas góticas de lluvias traviesas, amparado por la chicha de maíz tradicional y la alegría de disfrutar quesito de cabra con bocadillo y casabe en cualquiera de sus esquinas.  Ni qué hablar de los alquimistas de vinos: de mamón, de limón, de cerezas, de mora, de mango, de corozo. También de sus butifarras ahumadas y de los bollitos envueltos en bijao. Vale la pena mencionar algunos esfuerzos gastronómicos que se están haciendo para proponer a lugareños  y visitantes, platos elaborados con técnicas profesionales aplicadas a los ingredientes locales, yo por lo menos me sentí impresionada con una tortilla momposina, con butifarra y chorizo local.

Festival de Jazz en Mompox

Sergio Vargas, interpretó los merengues de siempre.

Sergio Vargas interpretó los merengues de siempre.

El festival de jazz de Mompox crece en reconocimiento cada año, aunque traiga muy pocos artistas de este género. Es una oportunidad de oro para mostrar los talentos y en general la riqueza de la denominada Depresión Momposina.

Se realiza desde 2012 gracias a la iniciativa del gobernador de Bolívar en ese entonces, Juan Carlos Gosain. Cinco años después el legado sigue vivo y en construcción. Digo esto porque a pesar de ser la vitrina más importante de la ciudad, aún le falta organización y equidad para su desarrollo. No me gustaría acomodar mi opinión en que apenas está empezando y quién sabe qué otros argumentos propios de nuestra idiosincrasia Caribe, la verdad es que el Festival lo tiene todo para ser una joya en temas de logística, atención y visualización.

Después de cinco horas de viaje por tierra desde la ciudad de Barranquilla y de haberme acreditado meses atrás  para el cubrimiento de medios locales e internacionales, me encontré con la sorpresa que mi nombre era invisible y lamentablemente no habían más escarapelas de prensa; además de eso, sin ellas o sin unas manillas que eran el único paso para la zona donde se podía ver el espectáculo, no había posibilidad de hacer el cubrimiento. Éramos un grupo de periodistas sin saber qué hacer al respecto. Sin embargo, la atención fue amable, como lo es toda la gente de Mompox. Con algunas intervenciones accedieron a buscar la manera de brindarnos la oportunidad de comunicar lo sucedido en el Mompox Jazz Festival.

Sí: logramos entrar y hacer nuestro trabajo, con algunos inconvenientes para la prensa, como la falta de comunicación y ningún líder visible, pero eso sí, buena actitud.  El primer concierto fue en la plaza Santa Bárbara, a media cuadra de la casa de familia que me hospedaba, es que eso sucede en épocas de Festival, las casas coloniales de más de 200 años de existencia se convierten en hoteles que abren sus puertas para los visitantes ya que los hoteles no dan abasto.

Los artistas del Festival

Pedrito Martinez y su banda. exaltando con su música las tradiciones afrocubanas

Pedrito Martinez y su banda. exaltando con su música las tradiciones afrocubanas.

El Jazz y Mompox se parecen, su colorido y belleza arquitectónica combinan a la perfección con la música de su festival. La moda, la gastronomía, la artesanía y la música se pusieron cita para formar un maravillo cóctel que nos embriagó de alegría profunda por la tradición de nuestra tierra Caribe.

Este año los artistas internacionales y nacionales que estuvieron presentes: José Darío Martínez, o más conocido en el ámbito musical como ‘Chabuco’, es un músico cantautor. Su tradición musical y sus nuevas propuestas han resaltado el folclor vallenato fusionado con otros géneros musicales, dándole un sello original.  Cecily’s Band, una propuesta de #R&B que viene desde Washington DC y que por primera vez se presenta en Latinoamérica, escogió a Mompox y su festival de Jazz para hacerlo.  El gran Sergio Vargas vino viajando desde su natal República Dominicana, a pesar de los tiempos difíciles que aquejan la zona, para regalar  su alegría y poner a bailar a Mompox con los merengues de siempre, su madurez y experiencia son innegables al momento de cruzar unas palabras con él y su desarrollo en tarima. Nicolás Tovar, se presentó con la orquesta sinfónica de Bolívar, este caribeño artista quien hace años vive en Miami, se vistió de los ritmos locales para dar apertura al festival, con canciones dedicadas a Mompox y a Cartagena de su propia autoría. Eddy Herrera, quien se considera a sí mismo un barranquillero más, nos visitó para dar un mensaje de alegría con sus merengues y sus saludos al pueblo colombiano. Su famosa canción ‘A dormir junticos’ fue interpretada junto a  @linicamusic y @soybembacolora. Pedrito Martínez es un excelente percusionista y difusor de las tradiciones afrocubanas quien  reside en la capital del mundo desde el año 1998 y gracias a su talento ha grabado con artistas de la talla de Eddie Palmieri, Paquito D’Rivera, Sting, Paul Simon, entre otros.  Soy Bemba Colorá, ella es un coctel caribe. Que sabe a sol, a las olas que revientan, a los colores de nuestra tierra. Puro arte, sabor, alegría y energía positiva, eso nos dio en su presentación junto a la gaita de Bozá y el talento de Linica, quien interpretó su primera producción Batalegue. Cómo no mencionar a Óscar Acevedo, aunque sea de último en esta lista quien debería ser el primero, porque él ha asistido a todas las versiones del festival del Jazz de Mompox: El nombre de Óscar Acevedo es un referente en la consolidación del jazz en Colombia, un pianista virtuoso que además sobresale como compositor, arreglista y docente. También estuvo en talleres para los estudiantes de bellas artes. Todos ellos, entre otros grandes artistas fueron el epicentro musical del Mompox Jazz Festival 2017.

Mi permanencia de tres días en tan bello lugar, terminó el domingo, se veían vestigios del paso del Festival en algunas de sus plazas, personal de equipo técnico recogiendo sillas, amplificaciones y vallas de cerramiento, envueltos en un silencio que no he presenciado en ninguna ciudad antes visitada. Se escuchaba con dificultad las bicicletas pasar y nuestras conversaciones de asombro por todo lo sucedido.

Unos amigos locales me dieron un tour de despedida, llevándome a comer los mejores fritos de la zona y al cementerio que es uno de los lugares turísticos emblemáticos, ahí donde se “confina la vida con la eternidad” y donde están enterrados los personajes ilustres de 1800 de la llamada Ciudad Valerosa, me despedí de Mompox. Todo parecía estar: la nostalgia, el arte, la elegancia del pueblo, noté que era un sitio de encuentro, la sombra daba refugio en medio del sol y me contaron que también en otros días de la semana había música para acompañar, como quien dice era una plaza más, a las afueras la bella filigrana (una famosa técnica de tratar el oro y la plata) y algún tipo de comida o bebida estaban dispuestos para nosotros. Como diciéndome que la muerte es una riqueza más en esta vida.

El disfrute con el rió Magdalena

El disfrute con el rió Magdalena

Seria grato regresar a esta ciudad musical y educada, quien es la primera población del Reino de la Nueva Granada que proclamara independencia absoluta de España el 6 de agosto de 1810. Se asegura que se efectuó bajo el lema “ser libres o morir”. Yo creo que han hecho un buen trabajo en hacer realidad esa frase, para mí de los lugares más libres, tranquilos, serenos, artísticos, en donde la famosa modernización o pos-modernización como quieran llamarlo, no ha hecho mayor daño, han dejado pasar a la conveniencia  lo que sume, mientras los mecedores en la puerta siguen siendo el reposo para el final del día y el río Magdalena una piscina para los fines de semana.  Ahí yo respiré libertad, como lo hacían los primeros músicos de Jazz en el río Mississippi.

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