Las dos fotos de la firma de la RAP

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La historia registrará la foto política. Para quienes vivieron este jueves el susto de sus vidas, otra es la realidad.

Por Jorge Mario Sarmiento Figueroa

La foto en la Gobernación del Atlántico, donde el gobernador Eduardo Verano de la Rosa firmó al mediodía de este 19 de octubre el nacimiento oficial de la RAP Caribe; a su lado el presidente del Congreso, Efraín Cepeda Sarabia, y junto a ellos el resto de gobernadores del Caribe colombiano, será la que pase a la historia.

En cambio, la otra foto, la de la firma frustrada que se realizó horas antes del mismo jueves en medio de disturbios en la Universidad del Atlántico, quedará sepultada como un suceso indigno de ser un registro de la historia política del Departamento y de la Región.

Quedará si acaso un renglón al margen, o un audio, emitido por una colaboradora de LaChachara.co desde el Centro de Convenciones de la Universidad del Atlántico, donde se hizo el evento, como la anécdota de que primero se firmó allí la RAP. A nuestra colaboradora y a nuestro director, Rafael Sarmiento Coley, les correspondió vivir en primera persona los momentos de tensión, y así lo narraron en el siguiente audio y en la nota titulada “¡Ya somos una región autonómica!”.

Pero si la firma y los disturbios en la Uniatlántico no son incluidos en los anales de la historia, bien sabemos que a la realidad le importa poco lo que pensemos los humanos. Decenas de personas, entre ellos profesores, periodistas, políticos, empresarios, y estudiantes que, aunque no fueron invitados al evento, sí estaban porque debían de todos modos asistir a la universidad, todavía tienen en el alma el miedo real de haber podido morir este jueves 19 de octubre alcanzados por una piedra, una papa bomba, o por la estampida en medio de vándalos, muchedumbre y Esmad, en una escena que a pesar de ser muy dura se reitera desde hace décadas. Es como si la Universidad del Atlántico hubiera sido condenada a nacer con un libro en una mano y una piedra en la otra.

La decisión de firmar la RAP en la Universidad del Atlántico

Una fuente consultada por LaChachara.co reveló que la decisión que se había tomado previamente era hacer la firma de la RAP en el coliseo de la Universidad del Norte, debido a que cuando se propuso a los gobernadores que se hiciera en la Universidad del Atlántico estos se opusieron por considerar que dicha institución simboliza solo a este Departamento. También se puso sobre el tapete el riesgo inminente de que se produjeran altercados violentos durante el evento, amén de los disturbios sucedidos hace apenas una semana en dicha institución pública, y exasperados por la presencia de una clase política de escasa credibilidad. Pero todo esto fue pasado por alto.

Costaría creer que el gobernador anfitrión, Eduardo Verano, uno de los dirigentes más astutos y estratégicos que ha parido la región Caribe colombiana, desestimara el riesgo de llevar a los más encumbrados congresistas, gobernadores y demás políticos costeños a un recinto educativo que se cae a pedazos por la desidia, el abandono, la ineficiencia y sobre todo por la corrupción política, en medio de un ambiente universitario que es hoy una olla de presión donde estallan los resentimientos y la inequidad social de la mano con el vandalismo y la delincuencia, que encuentran justamente en ese resentimiento la tormenta perfecta para causar miedo y caos en la sociedad. Tampoco se debería interpretar como que la decisión de firmar la RAP en la Universidad del Atlántico fue un acto de provocación premeditada, porque se supone que todas las instituciones educativas, sean del sector público o privado, son escenarios de paz y debate de ideas, y no de una violencia que habría podido traer este jueves consecuencias irreparables. Nadie tiene los datos como para hilar delgado y pensar que la revuelta en la Uniatlántico fue planeada para desacreditar a un Partido Político ante la opinión pública de cara a la agenda electoral interna y nacional.

Sería mejor creer que fue una decisión estratégica en la que los líderes de la RAP Caribe quisieron proyectar la nueva figura regional como un equipo diverso de líderes, que conjuga lo mejor de la política costeña con el conocimiento que proviene de la academia. Y que lo que ocurrió fue algo inesperado.

La oportunidad histórica de la RAP

Sea la decisión que fuere, la firma de la RAP se convirtió en una batalla campal que pudo haberse prevenido y que ya que ocurrió nada se gana con buscar culpables, sino que se presenta como una oportunidad histórica para reflexionar sobre el presente de la educación en el Atlántico y en la región Caribe colombiana, y en especial sobre cuál es el perfil de liderazgo y de buen gobierno que tenemos para ser el ideal de región que se propone con la RAP.

Firmada la RAP, los retos que tienen los líderes regionales del Caribe colombiano pasan por afrontar, entre otros, los graves problemas de inequidad y de necesidades básicas insatisfechas que existen en pleno siglo del conocimiento y que tienen su espejo en la falta de oportunidades para la mayoría de la población, que busca formarse en una institución educativa, mientras que los índices de corrupción de Colombia son de los más altos en el mundo.

Lo sucedido no se apaga con estigmatizar a los estudiantes como si fueran un puñado de “vándalos”, que es el término usado desde siempre para restar profundidad a las manifestaciones estudiantiles, sino que empieza con tomar decisiones de fondo contra la corrupción que destruye cualquier proceso de cambio en una región y en un país que en el 2016 ocupó el lejano puesto 90 en el escalafón anual de Transparencia Internacional, y que es la octava con mayor desigualdad del planeta, según se registra en el Índice de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud). “Si se rescata la moral de la Universidad del Atlántico, de seguro los estudiantes no tendrán razón para protestar”, dijo a LaCháchara.co el actual rector, Carlos Prasca.

La realidad de la educación superior en el país y en la región Caribe nos está mostrando llagas profundas en la sociedad. Según evidencian las cifras del Ministerio de Educación, en el año 2016 en Departamentos como Sucre o Cesar apenas 3 jóvenes de cada 10 que se graduaron de secundaria lograron acceder a una universidad. En el Atlántico, que es el de mejores cifras regionales, no llega a ser 6 de cada 10. ¿Qué hacen los 7 restantes en Cesar o Sucre? ¿Qué hacen los 4 que le sobran a la educación en el Atlántico?

La primera firma que se estampó de la RAP se hizo este jueves en una universidad pública que cada tanto estalla con un nuevo escándalo de nóminas paralelas o de contratos millonarios que se evaporan en los bolsillos de la corrupción política y administrativa. Este jueves se vio una realidad que ya se traga no solo a los jóvenes estudiantes, a sus familias, a los vándalos y a los jóvenes que engrosan las filas del Esmad, sino también a las iniciativas de quienes gobiernan la región.

Y es en este escenario donde los gobernadores y los congresistas costeños decidieron afrontar el reto de firmar el futuro autonómico de la región Caribe colombiana. Esa foto tomada en la sede de la Gobernación, por más que la agrandemos, no llega a tener el tamaño ni la resolución de la que la realidad produjo en la Universidad del Atlántico, que en vez de ser ocultada y estigmatizada puede empezar a transformarse para que la región dé el salto deseado y que se quiere con iniciativas como la RAP.

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En la Universidad del Atlántico resuenan los nombres del gobernador del Atlántico, Eduardo Verano De la Rosa, que también es presidente del Consejo Superior de la Universidad; surge el nombre de Efraín Cepeda Sarabia, presidente del Congreso y uno de los senadores a los que personas cercanas a la Universidad señalan como dueño de grandes cuotas de poder allí; surge el nuevo rector, Carlos Prasca, y su casa política, la Casa Char, que logró sentarlo hábilmente en la silla principal de la institución; surgen nombres como los de César Lorduy, cuyo voto en el Consejo Superior fue clave para el nuevo rector y hoy es candidato a la Cámara por Cambio Radical; y surgen los nombres del resto de gobernadores que tienen también que liderar el trabajo de cerrar inmensas brechas de acceso a la educación y de equidad social en sus Departamentos.

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Acerca del Autor

4. Jorge Mario Sarmiento Figueroa

Editor general de Lachachara.co y gestor de proyectos de la Fundación La Cháchara. Ejerce el oficio periodístico desde niño, combinado en la actualidad con la docencia universitaria, asesorías en comunicación para personas y organizaciones. También practica manifestaciones artísticas como la poesía, la pintura y la realización audiovisual. Email: jorgemariosarfi@gmail.com Móvil: 3182484320

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