De pilotos y ‘choferes’

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¿El paro que adelantan los 702 pilotos de Avianca es legal o ilegal? 

Por: Victor Herrera

Victor Herrera Michel

Victor Herrera Michel

A raíz del controvertido paro de los Pilotos de Avianca, que enfrenta a un magnate soberbio e irrespetuoso como German Efromovich y a un sindicato que afronta además la declaratoria de ilegalidad de su huelga por parte de un tribunal y la decisión, aparentemente apresurada, del Ministerio del Trabajo de convocar a un tribunal de arbitramento dada su condición de servicio público esencial, nos pareció interesante evaluar algunas condiciones particulares que no son fáciles de comprender.

En efecto, si uno compara, por ejemplo, el trayecto entre Barranquilla y Bogotá que recorren los pilotos en avión y los “choferes” en bus interdepartamental, encuentra que la distancia por aire transitada del primero es de 740 kilómetros que completa en 1 hora, mientras que el segundo recorre por tierra 1.000 kilómetros que cumple en 20 horas y 37 minutos (web Expreso Brasilia). La gran diferencia es que ese piloto que lleva 100 pasajeros en el trayecto mencionado gana $25 millones al mes (más otras importantes prebendas) y el “chofer” que lleva otros 100 viajeros hacia el mismo destino gana a lo sumo $3 millones al mes, y en condiciones muy difíciles.

59d018aa97087En cuanto al riesgo o siniestralidad que asumen ambos conductores –y sus pasajeros–  la Aeronáutica Civil reportó en 2.016 un total de 22 accidentes aéreos en el país. La mayoría pequeñas naves de instrucción o fumigación y helicópteros. De ello resultaron 86 víctimas fatales (incluidos los 71 fallecidos en el suceso atípico e inusual de la aeronave boliviana que transportaba a los jugadores del Chepacoense de Brasil a jugar un partido en Medellín en noviembre pasado). Por su parte la Agencia Nacional de Seguridad Vial reportó para el mismo periodo un total de 194.910 accidentes donde resultaron 7.158 muertos (de ellos 395 fueron conductores) y 45.230 lesionados.

Vale decir, el riesgo que asume un “Chofer” es 8.860 veces mayor – al menos en número de siniestros – que el de un piloto. Amén de otras eventualidades inherentes al oficio de conductor vial como el mal estado de las carreteras, las pinchadas de llantas u otras averías, los derrumbes o deslizamientos, las filas en los peajes, los riesgos en las estaciones de gasolina, las protestas de pobladores que interrumpen el tráfico, los accidentes en la ruta, las obras públicas en ejecución, los conductores borrachos, imprudentes o con micro-sueños, el bandolerismo y hasta las “pescas milagrosas” de grupos ilegales, entre otros. Y ni hablar de las “fondas” donde toman sus alimentos o los “hoteles” en donde pernoctan. La diferencia con los pilotos es abismal.

Claro, que para ser piloto hay que estudiar por lo menos tres años  –luego de pasar unos exámenes médicos y sicológicos de la Aeronáutica Civil– y gastar unos $140 millones para instruirse en una de las 6 escuelas de aviación aprobadas en Colombia. En cambio, para ser “Chofer” solo es hacer el curso de conducción de dos semanas, presentar el examen respectivo en cualquier oficina de tránsito del país y obtener la licencia mediante un trámite cuyo costo es de $500 mil.

Pregunta obligada: ¿Será que las vidas de los 100 pasajeros del avión de la ruta Barranquilla/Bogotá a que nos referimos son más “valiosas” que los que van en el bus..?

Y vamos más allá: ¿Será que los 35 millones de viajeros que tomaron avión el año anterior (Datos Aerocivil) “importan” más que los 190 millones que lo hicieron por carretera (Datos Mintransporte)?

Ello explicaría esa profunda diferencia que existe en las condiciones académica, económica y laboral entre Pilotos y “Choferes”.

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