Cartagena bailaba, reía y lloraba en la despedida del Papa

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En su mensaje de despedida desde Cartagena el Papa Francisco exhortó al país a no detenerse en el camino por una “paz verdadera y estable”. 

Por Canuto Espejo/SIG/Fotos Juan David Tena

 

Es una lástima que, por un leve descuido de su fornido guardaespaldas, el sumo pontífice Francisco se haya ido de bruces y lo esperó uno de los parales de su papamóvil. Se hizo una leve herida encima del ojo izquierdo y un ‘chichón’ en la mejilla de ese mismo lado.

Le ocurrió el incidente en su afán de misionero de Cristo en la tierra por saludar de mano a la muchedumbre que le rodeaba en forma permanente su peculiar medio de locomoción en Cartagena, desde donde se despidió de los colombianos luego de cuatro intensos días por Bogotá, Villavicencio, Medellín y la capital bolivarense.

El Papa Francisco ofreció la última eucaristía de su Visita Apostólica a Colombia, en el muelle de Contecar.

El Papa Francisco ofreció la última eucaristía de su Visita Apostólica a Colombia, en el muelle de Contecar.

La verdad es que el golpe afectó por largo rato la vitalidad admirable de este hombre que, siendo ya octogenario, se mueve como una persona mucho más joven. Además el Papa Francisco es un hombre carismático, alegre, de fácil palabra y muy querendón con los niños, los ancianos y la pobrecía.

El sacerdote Pedro Claver

9 Los negrerosUno de los momento más conmovedores fue cuando este domingo el Papa rezó la oración del Angelus en el atrio de la iglesia de San Pedro Claver, un consagrado sacerdote español Defensor de los Derechos Humanos, nacido en Cataluña en 1580 como Pedro Claver Corberó. Muy joven se ordenó  sacerdote y fue enviado a Colombiana en la primera década del Siglo XVI, el famoso siglo de la mayor esclavitud en Cartagena. “En los años 1.600”, como comienza la inmortal canción de Joe Arroyo, Cartagena era la principal plaza de comercio de esclavos en el Nuevo Continente.

Recorrido del Papa Francisco por las calles cartageneras rumbo a la Iglesia del apóstol San Pedro Claver.

Recorrido del Papa Francisco por las calles cartageneras rumbo a la Iglesia del apóstol San Pedro Claver.

A este puerto llegaban caravanas de navíos cargados de hombres y mujeres, en su mayoría africanos que vilmente eran vendidos como ganado a los miserables mercaderes del despreciable negocio de la carne humana.

Tan pronto fue trasladado de Bogotá a Cartagena, el sacerdote Pedro Claver, ya convertido en miembro de la Orden de los Jesuitas, se dedicó en cuerpo y alma a la causa de la esclavitud. Cuanto navío llegaba con su humillada negramenta, el humilde sacerdote se metía a empellones hasta donde estaban los esclavos amarrados por el cuello en fila. Él les suministraba agua y un mendrugo de pan. A los enfermos los socorría con cualquier pócima elaborada por él.

4 El moroton del Papa

El golpe en la frente por unos momentos disminuyó los bríos del incansable Papa Francisco, pero después de beberse agua, se reanimó. (A lo mejor sería agüita de panela).

Debido a esa infatigable tarea, metido entre esclavos que traían distintas enfermedades. Claver se enfermó de la peste y desde entonces sufrió deficiencias en su movilidad y quedó en estado de absoluto abandono. Falleció el 9 de septiembre de 1.654 en Cartagena de Indias, que lo considera su segundo Patrono.

El otro lunar negro

Además de ser principal mercado de compra y venta de esclavos, Cartagena se hizo tristemente famosa por haber tenido a los más severos y sanguinarios miembros del ‘Santo y Secreto Oficio de la Inquisición’.

El Papa Francisco bendijo a niños y niñas con dificultades de salud en Cartagena.

El Papa Francisco bendijo a niños y niñas con dificultades de salud en Cartagena.

Hombres desalmados que enviaba la secta de los inquisidores –una fatídica orden creada por la iglesia Católica para acabar con los herejes que practicaban brujerías y otras actividades similares.

Pero más herejes resultaron casi todos los Inquisidores, pues terminaron quemando vivos a centenares de seres inocentes, o despedazándolos en el potro de los tormentos, que consistía en amarrar a la víctima de pies y manos sobre un tablón de dos metros de largo con un torniquete en un extremo, que era manipulado por dos fornidos verdugos que iban apretando el torniquete en la medida en que los Inquisidores interrogaban a la víctima de turno, a la que obligaban a admitir que adoraba a otras deidades, o practicaba la santería, la astronomía, las ciencias ocultas o la brujería.

El Papa Francisco tuvo severas palabras de condena para el tráfico humano que aún se vive en varias latitudes del mundo. Por lo que la lucha de San Pedro Claver, uno de los primeros grandes defensores de los derechos humanos, sigue vigente.

Más de 700 mil personas en la misa

Nostalgia y melancolía dejó entre los asistentes al Aeropuerto Rafael Núñez, la despedida del Papa Francisco tras su histórica visita apostólica.

Nostalgia y melancolía dejó entre los asistentes al Aeropuerto Rafael Núñez, la despedida del Papa Francisco tras su histórica visita apostólica.

Sonriente, ya sin el dolor del chichón en la mejilla y la pequeña herida en la parte superior de la ceja izquierda, el Papa Francisco se despidió este domingo de Colombia con una misa en Cartagena, en la que advirtió que si el país quiere una paz estable y duradera tiene que dar el primer paso en la misma dirección, que es un paso seguro y decidido hacia sus hermanos.

En su último acto de la visita a Colombia, el Papa celebró una misa en el puerto de Contecar, en la Ciudad Heroica, donde pronunció la homilía titulada ‘Dignidad de la Persona y derechos humanos”, ante alrededor de 700 mil personas.

Aludió al lema de esta visita. «¡Demos el primer paso!», y que este primer paso sea en un dirección común. «Dar el primer paso» es, sobre todo, salir al encuentro de los demás con Cristo, el Señor. Y Él nos pide siempre dar un paso decidido y seguro hacia los hermanos, renunciando a la pretensión de ser perdonados sin perdonar, de ser amados sin amar’, expresó.

Subrayó que ‘si Colombia quiere una paz estable y duradera, tiene que dar urgentemente un paso en esta dirección, que es aquella del bien común, de la equidad, de la justicia, del respeto de la naturaleza humana y de sus exigencias’.

En un recuento de su visita, dijo que en estos días escuchó ‘muchos testimonios de quienes han salido al encuentro de personas que les habían dañado’.

‘Heridas terribles que pude contemplar en sus propios cuerpos; pérdidas irreparables que todavía se siguen llorando, sin embargo han salido, han dado el primer paso en un camino distinto a los ya recorridos. Porque Colombia hace décadas que a tientas busca la paz y, como enseña Jesús, no ha sido suficiente que dos partes se acercaran, dialogaran; ha sido necesario que se incorporaran muchos más actores a este diálogo reparador de los pecados’.

Poco antes de abordar el avión que lo llevará de regreso a Roma, el Papa Francisco ofrece una última despedida al Presidente Juan Manuel Santos y a su esposa, María Clemencia Rodríguez.

Poco antes de abordar el avión que lo llevará de regreso a Roma, el Papa Francisco ofrece una última despedida al Presidente Juan Manuel Santos y a su esposa, María Clemencia Rodríguez.

El líder de la Iglesia católica confesó que se aprendió que los esfuerzos de pacificación ‘no pueden obviar los procesos de la gente. No se alcanza con el diseño de marcos normativos y arreglos institucionales entre grupos políticos o económicos de buena voluntad’.

‘Nosotros podemos hacer un gran aporte a este paso nuevo que quiere dar Colombia. Jesús nos señala que este camino de reinserción en la comunidad comienza con un diálogo de a dos. Nada podrá reemplazar ese encuentro reparador; ningún proceso colectivo nos exime del desafío de encontrarnos, de clarificar, perdonar’, explicó.

Reiteró que ‘las heridas hondas de la historia precisan necesariamente de instancias donde se haga justicia, se dé posibilidad a las víctimas de conocer la verdad, el daño sea convenientemente reparado y haya acciones claras para evitar que se repitan esos crímenes’.

Pero pidió ir más allá. ‘A nosotros se nos exige generar «desde abajo» un cambio cultural: a la cultura de la muerte, de la violencia, respondemos con la cultura de la vida, del encuentro’.

Cito de nuevo a Gabriel García Márquez y recordó que eso ‘nos lo decía ya ese escritor tan de ustedes, tan de todos: «Este desastre cultural no se remedia ni con plomo ni con plata, sino con una educación para la paz, construida con amor sobre los escombros de un país enardecido donde nos levantamos temprano para seguirnos matándonos los unos a los otros’.

Puso como ejemplo a Pedro Claver, que ‘supo restaurar la dignidad y la esperanza de centenares de millares de negros y de esclavos que llegaban en condiciones absolutamente inhumanas, llenos de pavor, con todas sus esperanzas perdidas’, y a santa María Bernarda Butler, ‘que dedicó su vida al servicio de pobres y marginados en esta misma ciudad de Cartagena’.

También habló de la posibilidad de que el otro se cierre, se niegue a cambiar y persista en su mal., en conductas que hieren la convivencia y la comunidad.

‘Pienso en el drama lacerante de la droga, con la que algunos lucran despreciando las leyes morales y civiles, en la devastación de los recursos naturales y en la contaminación; en la tragedia de la explotación laboral; pienso en el blanqueo ilícito de dinero así como en la especulación financiera, que a menudo asume rasgos perjudiciales y demoledores para enteros sistemas económicos y sociales, exponiendo a la pobreza a millones de hombres y mujeres; pienso en la prostitución que cada día cosecha víctimas inocentes, sobre todo entre los más jóvenes, robándoles el futuro; pienso en la abominable trata de seres humanos, en los delitos y abusos contra los menores, en la esclavitud que todavía difunde su horror en muchas partes del mundo, en la tragedia frecuentemente desatendida de los emigrantes’, sostuvo por último el Papa Francisco.

“Todavía existe el vil comercio de seres humanos”

El Papa Francisco clamó este domingo desde Cartagena por los millones de personas que hoy son vendidas como esclavas o que han perdido todo, incluso sus derechos, y cruzan el mar o toman el camino en busca de un mejor futuro.

‘Todavía hoy, en Colombia y en el mundo, millones de personas son vendidas como esclavos, o bien mendigan un poco de humanidad, un momento de ternura, se hacen a la mar o emprenden el camino porque lo han perdido todo, empezando por su dignidad y por sus propios derechos’, dijo el obispo de Roma.

El Papa Francisco, acompañado por el Presidente Santos y por su esposa, María Clemencia Rodríguez, bendice a una niña integrante de una comparsa dispuesta para el acto de despedida de su histórica visita apostólica.

El Papa Francisco, acompañado por el Presidente Santos y por su esposa, María Clemencia Rodríguez, bendice a una niña integrante de una comparsa dispuesta para el acto de despedida de su histórica visita apostólica.

El Papa rezó la oración del Angelus, que se acostumbra al mediodía, en el atrio de la iglesia cartagenera de San Pedro Claver, donde reposan los restos del español que vivió en esta ciudad colombiana, donde entregó su vida por los esclavos que llegaban en barcos procedentes de África.

El jesuita catalán falleció en Cartagena el 9 de septiembre de 1654, fecha que se estableció en Colombia como Día de los Derechos Humanos.

El Papa recordó que minutos antes de llegar a la ciudad amurallada bendijo dos instituciones destinadas a atender a personas con grave necesidad.

‘Visité la casa de la señora Lorenza, donde acoge cada día a muchos hermanos y hermanas nuestras para darles alimento y cariño. Estos encuentros me han hecho mucho bien porque allí se puede comprobar cómo el amor de Dios se hace concreto, se hace cotidiano’, comentó.

También se refirió a la historia del cuadro de la Virgen de Chiquinquira, que se venera en la ciudad boyacense donde surgió la advocación mariana, y en Maracaibo (Venezuela), adonde llegó la imagen, procedente de la Nueva Granada, y se construyó una basílica en honor de la Virgen, llamada cariñosamente La Chinita.

El Pontífice recordó a María Ramos, la primera devota de la Chiquinquira, pues tenía en su humilde vivienda la tela con la imagen de la Virgen.

Esa imagen viajó a Bogotá, donde esta semana fue visitada por el Papa y por miles de colombianos en la Catedral Primada.

‘El Señor nos enseña a través del ejemplo de los humildes y de los que no cuentan. Si a María Ramos, una mujer sencilla, le concedió la gracia de acoger la imagen de la Virgen en la pobreza de esa tela rota, a Isabel, una mujer indígena, y a su hijo Miguel, les dio la capacidad de ser los primeros en ver trasformada y renovada esa tela de la Virgen’, explicó.

A continuación señaló que la Virgen María se llamó a sí misma «la esclava del Señor», y san Pedro Claver, el «esclavo de los negros para siempre».

Insistió en que ‘María de Chiquinquirá y Pedro Claver nos invitan a trabajar por la dignidad de todos nuestros hermanos, en especial por los pobres y descartados de la sociedad, por aquellos que son abandonados, por los emigrantes, por los que sufren la violencia y la trata. Todos ellos tienen su dignidad y son imagen viva de Dios’, concluyó.

 

 

 

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Canuto Espejo

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