Paradigma delincuencial

189

El actual sistema económico y político liberal no conduce a la construcción del ser humano sino a un personaje astuto, con tendencias delincuenciales.

Por Jorge Guebely

El sistema privilegia el fraude en detrimento de la honestidad. Convierte la moral del desfalco en la bandera de cada día, en el sello del éxito. El mundo pasa a ser de los “vivos” y la honradez de los “bobos”.

Su dirigencia encabeza el paradigma delincuencial. El cuarto de hora de cada funcionario se convierte en una fortuna. El ejercicio del pillaje lo hace poderoso, respetable, héroe. Lo dijo Balzac dos siglos atrás que detrás de cada fortuna existía un crimen. Lo digo yo ahora: ningún éxito político o económico se construye con honestidad. Sociedad de pillos poderosos, de políticos corruptos, de empleados públicos torcidos. Corrupto el magistrado y el contratista y hasta el periodista. Cima vergonzosa de la sociedad liberal.

“Volteo de tierras” es el más reciente destape de la genialidad de los funcionarios estatales. Práctica corrupta y antigua. Legalmente modifican el uso de suelos, convirtiendo los espacios agrícolas en urbanos sin fluidos eléctricos, ni alcantarillados, ni agua potable. Simplemente negocios turbios y cancerígenos para favorecer a constructores y a viejos hacendados. Poca importancia tiene el crecimiento desarticulado de la ciudad. Sólo el enriquecimiento genera importancia. El sujeto atrapado y envilecido por el objeto.

La peste se extiende por todo el territorio nacional. En Bogotá y en muchos municipios de la sabana. Barranquilla que urbaniza terrenos con fallas geológicas. Bucaramanga que lo hace sobre una meseta escarpada con inminentes peligros para los futuros habitantes. Manizales urbaniza La Aurora, zona adyacente a una Reserva Forestal, como Bogotá quiere hacerlo con la Reserva de Van der Hammen. En todas partes, alcaldías, concejos, car y multinacionales se confabulan para cometer el ilícito. Pavoroso contubernio. Engesa en el Huila desplaza arbitrariamente la población como sucedió en el Cesar con la multinacional del carbón.

Podredumbre de élites que contamina al resto. En Mosquera, los hermanos Tomás y Gerónimo Uribe aumentaron patrimonio con el “volteo de tierras”. Terrenos rurales de 33 millones ascendieron a tres mil millones de pesos. ¿Cuál moral podía tener un padre-presidente para perseguir la delincuencia de las Farc si era incapaz de ver la que había en su propio hogar?

Según Kropotkin, todo Estado trabaja siempre en favor de las minorías, pero las minorías del Estado Liberal son casi siempre delincuenciales. Absurdo entonces esperar de él cualquier construcción humana. La construcción del ser humano se hace siempre con gente honesta, no con delincuentes.

jguebelyo@gmail.com

Compartir.

Acerca del Autor

Jorge Guebely

Los comentarios están cerrados