Otra vez la Costa podría definir al próximo Presidente

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En varias ocasiones de la historia política nacional la Región Caribe ha sido decisiva para elegir mandatario nacional. De muy poco le ha servido ese sacrificio. 

Por Rafael Sarmiento Coley

Esta nota la vamos a matizar con algunas historias del pasado. Ante todo es bueno precisar que la bella señora que sale al lado de Germán Vargas Lleras en el Slider de esta página es su esposa Luz Martina Zapata. En la foto solo falta Clemencia Vargas Lleras, la hija que Germán tuvo en su primer matrimonio.

Para ponerle un poco de pimienta y sal a esta columna de análisis, incluyo algunos videos, que a la vez su análisis que son una carga de profundidad. Como esta que propone a raja tabla que cambiemos a los políticos colombianos.

A propósito de Germán Vargas Lleras, ya decidió que, si quiere llegar a la Casa de Nariño a partir del 7 de agosto de 2018, tiene que contar con los votos, el carisma y los altos niveles de aceptación que tiene Alejandro Char en Barranquilla y la Costa.

Sin duda la casa Char será pieza fundamental para Vargas Lleras. Por eso ya puso un pie firme en esta Casa, reafirmando que su fuerza en la Costa Caribe está en el charismo, mientras que por otro lado, a tiempo se arrepintió de mirar hacia otros tentáculos que le ofrecían el oro y el moro para que decidiera alianzas con ellos. Pero Vargas Lleras es más astuto que lo que esas otras fuerzas pensaban.

Santos, sin duda, lo apoyará. A la larga fue un magnifico coequipero como Vicepresidente de la República. Se puso al hombro el sector de la infraestructura y lo sacó del estancamiento en que se encontraba. Y aunque pareció que se apartaba de los acuerdos de La Habana, todo parece indicar que fue una mera estrategia política.

Surge una pregunta: ¿Qué le aporta una candidatura como la de Vargas Lleras a la Costa Caribe? Creemos que muy poco, porque ese sí que es de las entrañas del centralismo ancestral que solo viene a la región en épocas preelectorales  y le caen a dentelladas a los potenciales electores locales. Se sirven de ellos y después no hacen un carajo por la Región.

Ya está demostrado a través de la historia, desde la famosa época del registro de Padilla, que acá organizan sus marrullerías con cómplices como Bernardo Miguel Elías Vidal, mejor conocido como Ñoño Elías. Y con otros como Musa Besaile, Gabriel García Morales, Juan Ricardo Noero, Otto Bula y empresarios como Enrique José Ghisays Manzur y Eduardo Assas Ghisays.

Tampoco se debe olvidar la marranada que le hicieron al difunto Evaristo Sourdis en  1969, que se presentó a la reunión del Partido Conservador a puerta cerrada. El otro aspirante era Misael Pastrana Borrero. Los costeños todos votaban en bloque por Evaristo, incluido los votos de San Andrés y Providencia y otros dos de simpatía espontánea de departamentos periféricos. Pues ocurrió que la famosa cita se extendió más de la cuenta porque los padrinos de Pastrana, entre ellos la Casa Ospina y el propio Lleras Restrepo a quien  Pastrana reemplazaría en la presidencia, inventaron que la reunión incluía cena y coctel. Empezaron a repartir picadas y whisky sello azul a tutiplén. Cuando vieron que ya uno de los delegados espontáneos que apoyaban a Evaristo estaba entonado y hablaba con la lengua embolatada, lo llamaron aparte y le ofrecieron un  Ministerio si se volteaba. Por supuesto que se tragó el anzuelo. Y con esa campaña fueron disminuyendo la ventaja que le llevaba Evaristo a Misael. Hasta que faltaba un solo voto. Ya no quedaba ningún delegado que no fuera costeño, apoyando a Evaristo. Fue entonces cuando la Casa Ospina le enfiló las baterías al senador Próspero ‘Pipo’ Carbonell McCausland, quien hasta entonces era un decidido impulsor de la candidatura de un costeño. No se sabe qué hicieron o qué le ofrecieron. Lo único que se impuso fue una votación secreta, en la cual Pastrana ganó por un voto y nadie supo quién votó por quién.

Pura bulla y nada de soluciones

Joa Herrera Iranzo, un caso que llama la atención es el de Soledad, un eficiente Notario que decidió meterse a la política cuando está por finalizar su mandato, todavía cree que está en campaña electoral. No ha cambiado el chip. Ni siquiera su esposa lo ha podido lograr. Cuando está en la tribuna se siente un Galán. La melena blanca revuelta, la camisa recogida en los codos y abierta hasta el ombligo, y el puño cerrado al aire. “Vamos a romperle el espinazo a la corrupción”.  Como él sufre un poco de afonía, a la mitad de sus discursos populacheros se queda sin voz, de inmediato le hace el dos su esposa Alba Olaya de Herrera, que apenas ve un micrófono se dedica horas y horas a pregonar la palabra de los grandes profetas y de la ternura que hay que tener con la niñez. Hasta llora en una actitud teatral que el público embelesado aplaude con fervor y algunas señoras también la acompañan en el llanto, como lo hacen en los cementerios cuando las buenas plañideras sueltan sus gritos desgarradores por las bondades de un muerto que ellas no conocieron en vida ni en fotografía.

¿Cepeda se fortalece?

La lógica política indica que sí. Falta ver qué compromisos hizo Cepeda, mejor conocido como ‘Fincho’ para lograr esa honrosa distinción que hacía rato no lograba un costeño del conservatismo.

Fincho es muy hábil. Tiene en su representante a la Cámara por Atlántico Armando Zabaraín a un firme escudero. Se supone que mantiene excelentes relaciones con el todopoderoso Grupo Char, pues tiene varias fichas colocadas en puestos importantes de las dos principales alcaldías charistas en el Atlántico, Barranquilla y Soledad.

Además, es llave del gobernador del Atlántico Eduardo Verano De la Rosa, quien le tiene en un alto puesto a uno de los hijos de Cepeda. Mejor dicho, ese sí sabe para qué es estar en la Presidencia del Senado, que por donde por obligación pasa toda la mermelada con el pomposo nombre Cupos Indicativos, que, según expertos en la materia no son más que los sepultados ‘auxilios parlamentarios’ que terminaron sirviendo para que ciertos congresistas inescrupulosos cogieran sus auxilios para hacer una piscina en su finca y la carretera desde su hacienda hasta la troncal.

En Barranquilla hubo un célebre y pintoresco parlamentario con ínfulas de Ramsés el rey egipcio (no Ramsés Vargas, que no está muy distante de asumir la ambición de poder omnímoda, el desmedido culto a la personalidad con sus estatuas hasta en su baño de su alcoba privada).

Pues el citado parlamentario tomó todos sus auxilios parlamentarios para construir en el barrio San Felipe un remedo de un Estado con leones de mármol y rostros faraónicos encima de las torres del estadio que lleva el nombre del modesto parlamentario que destinó buena parte de su mermelada a inmortalizar el nombre de su papá en un estadio que nadie utiliza ni para jugar bolita de uñita.

¿Y a qué viene el Papa?

Por último, algo refrescante. ¿A qué viene el Papa a Colombia? Es un acontecimiento positivo. Colombia es un país católico en un gran porcentaje. Las condiciones de seguridad han mejorado, lo que significa la venida de centenares de católicos de distintas partes del mundo. Lo que significa que el Papa Francisco moverá la economía colombiana. Y mucho.

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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