Carlos Vives, ¿un juglar de otros tiempos?

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En el Perú y en otros países no solo tararean las canciones sino que las cantan a voz en cuello.

Por Jair Vega

Estando en el Perú, hace ya varios años, después de una cena de trabajo se me dio por darme una vuelta por los bares de Barranco, en Lima. Finalmente, me quedé un rato en uno de ellos, que se llama La Noche. Pedí un pisco y me puse a programar de a tres canciones por cada moneda de cinco soles, en una rockola que estaba en un rincón al lado de la barra.

Me llamó la atención la cantidad de discos de Carlos Vives y de Joe Arroyo que estaban disponibles para programar. La mayoría de las del Joe por supuesto las conocía, sin embargo, me puse a explorar las, para mí desconocidas, de Carlos Vives.

Si bien el bar no estaba muy lleno, en mi entorno se encontraban unas veinte personas en varios grupos y ¡Oh! sorpresa, cuando me di cuenta que la mayoría de las personas allí presentes, tanto del Perú como de distintos países, no solo tarareaban las canciones sino que las cantaban a voz en cuello.

No habían pasado más de cuatro o cinco canciones cuando recibí mi primer pisco, cortesía de una de las mesas, tres canciones después ya se habían acercado personas a pedirme que repitiera algunas canciones, tanto del Joe Arroyo como de Carlos Vives, e incluso me dejaban monedas de cinco soles para que las siguiera programando.

Después de varios piscos, monedas y canciones ya habíamos conformado un grupo de amigos de ocasión con quienes hablamos de muchos temas, uno de ellos fue el de la música colombiana y en particular del Joe Arroyo y de Carlos Vives.

Cuando llegó el tema de “las canciones de Carlos Vives”, a pesar de ser un total desconocedor de la música vallenata, estuve tentado por un momento a decirles que en realidad muchas sus canciones no eran de él, sino que habían sido interpretadas originalmente, en mejores versiones a mi juicio, por verdaderos juglares vallenatos. Sin embargo, caí en cuenta de dos cosas: en primer lugar, a ese grupo de personas poco les importaría la referencia a los “verdaderos juglares”, pues eran las versiones de ese muchacho y de ese momento las que los tenían encarretados y, en segundo lugar, pensé que tal vez Carlos Vives era un juglar de otros tiempos que llevaba su propia versión de esos ritmos, ya no de pueblo en pueblo, sino de país en país.

Sin ser un seguidor acérrimo de su música y por el contrario, siendo un fanático de Joe Arroyo, recuerdo muy bien las dos canciones, a propósito del nombre del bar, con las cuales cerré esa noche mi improvisada programación:

La Noche, del Joe Arroyo

Qué tiene la noche, Carlos Vives

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