Calamidades venezolanas

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Varias calamidades se ciernen sobre Venezuela. Se cierne la franca decadencia del fracasado experimento chavista.

Por Jorge Guebely

Se avizora el fin del mandato chavista surgido gracias a los inoperantes y corruptos gobiernos de las élites nacionales. Paga la histórica falencia de gobiernos populares políticamente exitosos. Gran parte de ellos terminaron en pavorosas dictaduras o tímidas ejecuciones. Desde la izquierda: Rusia, China, Khmer Rouge; hasta la derecha: Hitler, Mussolini.

Populares fueron las dictaduras de Perón y Rojas Pinilla. El mesianismo, muy arraigado en la conciencia popular, facilita la construcción de dictadores. Todavía la sensatez humana no crea un sistema de gobierno más atractivo que la actual democracia.

Peor que el fracasado chavismo, es el manotazo de la élite económica nacional e internacional. La estrategia de crear crisis ficticias para pescar incautos en el río revuelto. Dejar el mercado en ruina para crear hambrunas. Conocen perfectamente que toda ideología o todo discurso emotivo por un modelo gubernamental se va al traste cuando el estómago clama por el hambre.

A nadie le gusta ver morir a una persona amada porque la industria farmacéutica tiene todos los medicamentos almacenados. La muerte de un muchacho en la manifestación causa estupor en la opinión pública, menos en quienes manejan el desorden desde las sombras. El constante sonsonete de los medios de comunicación cuadricula el cerebro de la población mundial. Las élites económicas nacionales no desisten del derecho histórico a gobernar su país, necesitan dirigir para hacer lo mismo que hacían antes del chavismo: corrupción en connivencia con las multinacionales.

La peor de las calamidades venezolanas la constituye la mano secreta del capital internacional. Ella convierte las crisis en otras oportunidades para crecer más, en la materia donde la tenia del capital se engorda. Basta leer el libro de Noami Klein, “La doctrina del choque” para descubrir semejante infamia. “…esperan a que se produzca una crisis de primer orden, y luego vender al mejor postor los pedazos de la red estatal a los agentes privados”. Los bienes, materiales o humanos, de un país en crisis se vuelven mercancías baratas para el mejor postor internacional.

La Venezuela de hoy mantiene semejanzas con la Chile de Allende, la Irak de Hussein y la Argentina de las Malvinas. Y si aún no hay un golpe militar en Venezuela, se debe quizás a que el capital internacional no ha encontrado todavía su Pinochet en las fuerzas armadas. O quizás esté esperando a que la devaluación de los bienes venezolanos sea mayor para comprarlos más barato. Así de voraz es el capitalismo global.

jguebelyo@gmail.com

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Jorge Guebely

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