Los símbolos del chavismo que han caído en ocho semanas de protestas

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El nombre e imagen de Hugo Chávez habían permanecido inmunes al continuo deterioro de la situación económica y política de los venezolanos, amparados en un hábil discurso del caudillo y una masiva estrategia propagandística.

Lexander Loaiza Figueroa @Lexloaiza

A lo largo de sus 13 años de gobierno (1999-2013), el fallecido Hugo Chávez logró mantener una popularidad y aprobación de gestión por encima del 50 por ciento; un verdadero récord para cualquier dirigente latinoamericano, en una región marcada por las pasiones y la inestabilidad política.

Durante su mandato, dotado de ingentes recursos para hacer propaganda convencional y promoción por medio de sus programas sociales bautizados como ‘misiones’, a través de los cuales se vendía como una especie de mesías; y con un carismático y persuasivo discurso, Hugo Chávez siempre logró que el electorado nunca lo vinculara directamente con las fallas de su gobierno.

El colapso económico que comenzó a gestarse durante la era Chávez, parece estarle pasando factura.

El colapso económico que comenzó a gestarse durante la era Chávez, parece estarle pasando factura.

A cada escándalo de corrupción, fracaso económico, aumento de la criminalidad o abuso de poder, sus seguidores salían al paso con la frase “es que a Chávez no le dicen la verdad”, o  “Chávez es bueno, pero los que no sirven son los que le rodean” y “Presidente meta el ojo en este ministerio que lo tienen engañado”; esta última frase muy común entre los aspirantes a obtener una vivienda gubernamental, uno de los programas bandera de su gestión.

Fue justamente la popularidad del caudillo militar lo que permitió a Nicolás Maduro llegar al poder en las elecciones de abril del 2013, aunque con un estrecho margen de menos del 2%, sobre su más cercano contendor, el opositor Henrique Capriles.

Un informe de la encuestadora Datanálisis daba cuenta que para octubre del año 2015, dos años después de su fallecimiento, la popularidad del líder de la llamada revolución bolivariana se mantenía en casi el 60% entre sus seguidores.

Pero eso cambió en este 2017 con el agudizamiento de la crisis económica, social y política. Las evidencias han quedado visibles después de 50 días de protesta, en los que la figura y simbología de Chávez parecen haberse sumado a la lista de bajas que ya llegan casi al medio centenar de personas.

Se encienden las alarmas para el chavismo

Fue el pasado 5 de mayo en la localidad de La Villa del Rosario de Perijá, en el fronterizo estado Zulia (occidente) donde un grupo de manifestantes, principalmente adolescentes estudiantes de secundaria, arremetió contra una estatua del fallecido mandatario hasta tumbarla, en medio de gritos de aprobación de los transeúntes que pasaban por allí. La estatua de tamaño natural, quedó tendida en el pavimento lejos de su pedestal, con la cabeza incrustada en la parte trasera de su entrepierna. Se pudiese tomar como un hecho vandálico propio del ambiente de agitación que vive el país sudamericano; salvo por el hecho de que en las anteriores oleadas de protestas, los símbolos de Chávez habían permanecido incólumes; y que ocurrió en una zona rural, donde la población ha sido fundamentalmente chavista y más conservadora a la hora de manifestar.

La estatua fue derribada y quemada en medio de la euforia de los transeúntes.

La estatua fue derribada y quemada en medio de la euforia de los transeúntes.

La alarma surtió efecto porque al día siguiente el alcalde oficialista de la localidad, luego de los arrestos vinculados al caso, realizó un operativo relámpago de entrega de cajas de comida, que contenían productos básicos escasos y apetecidos por la población.

La situación se repitió dos días después en el también fronterizo estado Táchira, en la población rural de Ureña, y el 13 de mayo en Anzoátegui, al oriente del país. El último episodio se había registrado en la población de Los Taques, en el costero estado Falcón, donde un busto de bronce desapareció la semana pasada.

En Táchira decapitaron la estatua ubicada en pleno centro de la población de Ureña.

En Táchira decapitaron la estatua ubicada en pleno centro de la población de Ureña.

Pero este lunes 22 de mayo, ocurrió lo impensable. En medio de fuertes disturbios que algunos medios digitales calificaron de explosión social, en el estado natal de Hugo Chávez, Barinas; una turba enardecida vandalizó y quemó la casa donde el otrora popular mandatario, había pasado parte de su infancia.

Las fuertes protestas que se registraron en Barinas, dejaron como saldo dos personas fallecidas y decenas de heridos. Según reportó el diputado opositor Pedro Luís Castillo, manifestantes bloquearon con barricadas algunas de las principales vías de Barinas, capital del estado del mismo nombre, e incendiaron la vivienda, cercana al centro de la ciudad.

También fueron incendiadas las sedes regionales del Consejo Nacional Electoral (CNE), del oficialista Partido Socialista Unidos de Venezuela (Psuv), y un instituto estatal de vivienda. Castillo agregó que los manifestantes atacaron y tomaron una instalación de la Guardia Nacional (GN). Todas estas instituciones han sido vinculadas a la represión o al gobierno de Maduro.

La casa que antes era destino de culto entre los vecinos, ardió en llamas.

La casa que antes era destino de culto entre los vecinos, ardió en llamas.

Además de ser su estado natal, Barinas es una región llanera donde la familia Chávez ha seguido ejerciendo el poder a través de los cargos de gobernadores o alcaldes y por intermedio de importantes inversiones en bienes inmuebles, especialmente haciendas de gran extensión.

La práctica de culto a la personalidad que promovieron el mismo Hugo Chávez y posteriormente Nicolás Maduro y su entorno para asirse de su popularidad y asentar su gobierno, ya no parece tener mayor ascendencia de la población. Durante años, economistas han culpado a Chávez como el principal arquitecto del actual deterioro económico. Finalmente, esta idea parece estar tomando cuerpo entre la gente más austera de Venezuela.

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Acerca del Autor

Lexander Loaiza

Es comunicador social con especialización en el área audiovisual egresado de la Universidad del Zulia (Venezuela). Ha realizado cursos de periodismo económico con el Banco Central de Venezuela, periodismo digital, locución comercial y ha desempeñado labores en medios como RCTV, Televen, Últimas Noticias, Diario La Calle-Valencia (editor), Union Radio y ha acumulado experiencia como asesor comunicacional en instituciones públicas y privadas.

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