¿Cuántos Armeros, Mocoas o Manizales faltarán?

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El problema radica única y exclusivamente en el mal manejo que se le ha dado a las Cuencas Hidrográficas.

Por: Jaime Enrique Herrán Oviedo 

Enrique Herrán

Enrique Herrán Oviedo

Ríos de tinta han corrido, informando sobre derrumbes e inundaciones a todo lo largo y ancho del país, sobre todo en las cordilleras colombianas, Medio y Bajo Magdalena, que son las zonas más afectadas con estos flagelos, que de manera cíclica, afecta a los habitantes de estas regiones del país en las épocas lluviosas.

Desafortunadamente, no he podido encontrar eco en el Gobierno Nacional, en el Ministerio del Medio ambiente, en las Corporaciones Autónomas Regionales, ni en los medios de comunicación, sobre esta situación que desde hace más de 43 años vengo insistiendo y denunciando. Solo El Heraldo el 24 de Diciembre de 1.974, en su Edición Especial, del Tema del año en la Costa, publicó mi artículo “¿La culpa de los desbordamientos es verdaderamente del invierno? Donde hacía mención a la gran inundación de ese año causada por el Río Grande de la Magdalena; Donde los diques y muros de contención no son la solución para esa problemática y que  causan el efecto contrario a lo que es una verdadera “obra de defensa”; convirtiéndolos en una “amenaza”, aguas abajo, para una mayor cantidad de personas y áreas afectadas, teniendo en cuenta que el redireccionamiento de las aguas, producen en ellas mayor velocidad, que con mayor ímpetu atacan riberas y obras civiles construidas en su trayectoria, concepto este que es aplicable a absolutamente todas las Cuencas Hidrográficas.

El desastre de Mocoa

El desastre de Mocoa

Reitero que el problema radica en la falta de un “Manejo elemental y adecuado de las Cuencas Hidrográficas”, disciplina ésta basada en un 70% de manejo Ecológico e integral de la Cuenca y no como se cree, recurriendo únicamente a obras de la Ingeniería Civil.  Acometer el manejo de una Cuenca Hidrográfica requiere de profundos conocimientos académicos, sin los cuales es imposible poder estudiar, entender ni solucionar los problemas. Estos son, entre otros: Ecología, Biofísica, Botánica, Cartografía, Ciencia del suelo, Climatología, Conservación de suelos, Corrección de torrentes, Dendrología, Fotogrametría, Fotointerpretación, Geología, Geomorfología, Hidráulica, Hidrología, Meteorología, Ordenación de bosques, Topografía,  Silvicultura forestal,  Utilización de tierras; materias estas que en su conjunto, solo se estudian en las facultades de Ingeniería Forestal, de las Universidades: Distrital de Bogotá, Nacional de Medellín y Universidad del Tolima de Ibagué.

Dentro de la disciplina de Cuencas Hidrográficas, hay un componente muy importante que se llama “Humedales”, los cuales tienen entre sus innumerables funciones, las de:

  • Almacenamiento de sobrantes de crecidas
  • Captura de sedimentos
  • Control de derrumbes
  • Control de inundaciones y
  • Recarga y descarga de acuíferos
Desastre en Armero

Desastre en Armero

Funciones estas, que les fueron asignadas por la naturaleza a los humedales, para el bien de los suelos, la flora y la fauna, incluida en ésta el hombre, que en su “inmensa sabiduría” decidió cambiar esas leyes y de qué manera: nada menos que rellenando cuanto humedal encontraba a su paso; taponando o sellando sus canales alimentadores; erosionando los suelos ribereños con la deforestación; colmatando los espejos de agua con esa sedimentación, para solo nombrar unas pocas de sus maravillosas tecnologías de punta, que han dado como resultado: Inundaciones y derrumbes por doquier a nivel mundial, con todas las desgracias, destrucciones y pérdidas de vidas humanas que ellas conllevan.

Hasta tanto las Corporaciones Autónomas Regionales no sean manejadas por técnicos, o al menos cuenten con técnicos especializados en Cuencas Hidrográficas (Léase Ingenieros Forestales), tendremos que seguir soportando estos tipos de desastres, no naturales, sino provocados por la inoperancia de los Entes gubernamentales, incapaces de manejar los recursos naturales de: aguas, suelos y vegetación, con la complicidad de todos los medios de comunicación hablados, escritos y televisivos, que no difunden esta clase de artículos informativos, para dar a conocer al país la situación y de esta manera presionar al gobierno a re direccionar el manejo ambiental del país.

Resumiendo, los únicos culpables de estos desastres son el gobierno y sus Entes gubernamentales; dejémonos de estar echándole la culpa a los “fenómenos naturales”.

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