Los personajes que me encontré en la Media Maratón de Barranquilla, mi primera maratón

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Y pensar que yo imaginaba que las maratones solo eran una cantidad de gente corriendo por unas calles cerradas, que dificultaban el tráfico y movilidad de la ciudad.

Por Jennifer Cabrales

Mi primera media maratón fue Genial, en mayúscula, y les voy a contar el porqué.

2017 ha sido catalogado como el año de la confrontación, tanto en la política como en la religión, la economía, la cultura y hasta en la moda. Por eso me parece vital que existan espacios que hagan contrapeso a esa confrontación y se desarrollen actividades como esta, que une a un grupo indefinido de personas en un solo lugar, personas que van por un mismo objetivo y que al llegar a la meta no solo están cumpliendo una meta personal, sino que conocen gente con la misma pasión y se convierte en un ambiente de conexión y de energía positiva.

Realmente a esta media maratón llegué casi que de manera sorpresiva y a la expectativa pues no estaba en mis planes, siempre me ha gustado el deporte, pero lo mío no siempre ha sido correr. Sin embargo, cuando me dijeron: “Jenny te inscribí en la Media Maratón de Barranquilla que será el 2 de abril, debemos estar a las 6:00 a. m. allá porque eso arranca temprano”, yo me quedé como que: “¡¿Ah? No puede ser posible! ¿Y eso cómo se come?”. “Tranquila”, me dicen con un tono de voz suave, “tú solo correrás 5K”. ¡Ja!, con esa frescura…

Es que realmente los duros, reduros, iban por sus 21K; luego estaba la categoría para los que practican, pero tal vez no son tan constantes, con sus 10K (las categorías para los ganadores en estos K serían élite, abierta, mayores, máster y senior); y, por último, la mía, con 5K, que por cierto la llaman recreativa, es decir, como si uno no hiciera nada (risas).

Yo pensé: bueno, será relajarse y hacer todo lo mejor posible; y me destiné a disfrutar de la media maratón, que realmente terminó siendo no solo un disfrute deportivo, sino también cultural y social. ¡Qué maravilla!

Una de las cosas tristes es que de recuerdo solo me quedó la medalla que me entregaron, porque cuando fui por mi kit (lo cual estaba incluido en el pago) ya se habían agotado. Al parecer ya no era al que pague se le da, sino el primero que llegue (como en los bancos). En fin, el proveedor no les cumplió a ellos (según lo que nos dijeron a mí y a un montón de gente) y ellos no me cumplieron, yo que quería mi primera camisa de mi primera maratón, de recuerdo. Lo bueno fue que le cumplieron a los ganadores, pues 32 millones de pesos fueron destinados para los premios a los ganadores de las diferentes categorías.

En fin, eso no arruinó lo chévere de la experiencia y menos cuando unos minutos antes de iniciar, a través del club #cienagarunnig, liderado por tres hombres del municipio, me presentaron a Flor, una hermosura de niña de escasos recursos que habían apoyado para que hiciera parte de esta carrera pues confiaban plenamente en sus capacidades.

FullSizeRender (1)Ella muy tímida y muy callada solo me brindaba sonrisitas y miradas esquivas, lo que me hizo empezar a ser la fan número uno de Flor, además era de mi departamento, Magdalena.

Empecé a darle fuerza para que lo que estos hombres habían visto en ella, se viera reflejado en la carrera y ella jugara un papel fundamental allí, pues ya ven, no todos habían ido en el mismo plan mío de mirar a ver qué pasaba.

¡Ay! Es que sí los deportistas de nuestro país no tuvieran que desgastarse y botar su tiempo en buscar patrocinios y quien los apoye para tener buenos entrenadores, buena alimentación, preparación física adecuada, en fin, podrían destinar todas esas energías a lo que realmente saben, que es practicar y ganar competencias.

Continuemos. Cuando comencé la carrera me dispuse a correr por la mitad de la calle siguiendo las líneas blancas que dividen los carriles (no por nada en particular, tan solo me dieron ganas, no todos los días podemos correr en la mitad de la calle con libertad), coloqué una lista de reproducción descargada la noche anterior desde Deezer llamada workout y ahí me sentía Bolt, éramos la música, mis piernas, mi respiración y yo.

Más adelante a unos dos kilómetros de recorrido empieza el encanto, me encuentro con un grupo de señoras de la tercera edad cantando música folclórica a todo pulmón y vestidas con trajes típicos, así que me quité los audífonos, las escuché y miré todo lo que pude mientras seguía trotando a paso lento.

Más tarde el hit era un grupo de jóvenes, ahora bailando hip-hop, ¿pueden creerlo? El clima estaba fuerte, pero esos pelaos la estaban tirando toda, realmente funcionaba su baile porque por lo menos a mí me dieron más ánimos de seguir trotando y aumentar la intensidad.

¿Y dónde me dejan a los soldados de La Marina?, que para mí jugaron un papel importante pues ellos, que son muestra de entrega, dedicación, constancia y disciplina, lo mismo que requiere este deporte para lograr ser bueno en él, se encontraban en la carretera aplaudiendo y dándole ánimos a los deportistas participantes del 21K de lado a lado de la calle (Sí, sí ya se… a los de los 5K no nos aplaudieron).

Y así, durante toda la carrera, por la Avenida del Río, la Plaza de San Nicolás, la Catedral, el Teatro Amira De la Rosa, el Hotel El Prado, la Plaza de la Aduana, entre otros escenarios representativos de la ciudad, había grupos culturales dándole un toque especial a esta maratón.

Sumándole a todo lo anterior, vimos en la categoría Élite, tanto masculina y femenina de 21k, la presencia de atletas kenianos, venezolanos y ecuatorianos.  Y me encontré con unos personajes que vivieron la maratón de manera muy colorida, original y diferente. Yo los llamo “personajes” porque  tal vez no son figuras públicas, pero llamaron mi atención y la de todos los asistentes, pues no se conformaron con participar y le dieron un toque especial al recorrido.

Y como para mí la gente así vale oro y merece mis respetos, decidí tomar fotos y mostrárselas a ustedes para que me den su opinión.

Los personajes en esta media maratón de Barranquilla, aparte de mi Flor que es un ejemplo de adolescente y de mujer, y quien ganó el segundo puesto en la categoría abierta de los 10K, son Tony el Indio, las Marimondas de Barrio Abajo, el doble del Pibe y Guacamaya “Runner” Castillo.

Y también otros personajes que no puedo dejar de mencionar como: la mamá más fit y amante del running que jamás haya visto, pues con todo y coche y bebé participó en la carrera; Óscar y Luis David Caro quienes llegaron a la meta, Óscar impulsando la silla de ruedas de su hijo quien sufre de parálisis cerebral, pero quien se disfrutó toda esta maratón de comienzo a fin; y por último, pero no menos importante, un fanático del Junior disfrazado del tiburón, estrella del evento, todos querían fotos con él.

Y pensar que yo imaginaba que las maratones solo eran una cantidad de gente corriendo por unas calles cerradas, que dificultaban el tráfico y movilidad, en busca de las entidades, de incentivar el deporte, la vida saludable y el dinamismo turístico en la ciudad, en este caso Barranquilla esperaba la visita de 3.500 ó 4.000 competidores (este deporte es uno de los que más platica deja ya que está de moda y no tiene mayores restricciones para la participación de la gente, es decir, todo el que pueda pagar lo puede practicar, es de los más incluyentes), pero ¡qué va!, como dice el lema del Carnaval de Barranquilla: “quien lo vive es quien lo goza” y sí, fue muchísimo más que eso.

Bueno, esta fue mi experiencia y creo que podría asistir a otra maratón. ¿Cuál me esperará? Quizá Nueva York en el 2018, la cual es considerada una de las maratones más mediáticas; o Boston el 17 de abril, que es considerada la más antigua; ¿qué tal Berlín en septiembre 24?, la más rápida; también me suena París el 9 de abril, la más ‘ciclista’, aunque está muy cerca la fecha, igual que la de Londres el 23 de abril, la más benéfica; la de Tokyo es la más exótica; o Chicago el 8 de octubre, conocida como la más metropolitana; no lo sé.

Esta soy yo en mis 5K

Esta soy yo en mis 5K para que no digan que no los hice completísimos.

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