Vicky, la voz que despertó el amor de la juventud de hace 40 años

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Fue una de las principales estrellas del inolvidable Club del Clan. Con ella muere la historia más romántica de la canción juvenil colombiana. 

Por El Propio Búho

3 Búho BonitoLa artista vallecaucana Esperanza Acevedo Ossa es considerada una de las cantautoras más importantes del país. Fue reconocida por su aporte a la música protesta.

Había que ver la barahúnda que se formaba en el entonces muy grato y acogedor coliseo cubierto ‘Humberto Perea’, cuando el inquieto y talentoso hombre de radio y televisión, el cucuteño-barranquillero Alfonso Lizarazo, venía con sus chicas y chicos del llamado ‘Club del Clan’, encabezado por Esperanza Acevedo Ossa, mejor conocida en el mundo artístico como Vicky, así a secas.

‘Mi pobre gorrión’ deja oír sus primeros compases y esas tribunas que quieren venirse abajo. ¡Qué locura! ¡Cuánta emoción! ¡Cuántos amores cuajándose en ese ambiente en donde hasta el aire tenía el olor penetrante del amor juvenil. Ese primer amor tan dulce de los entonces veintentones, arastrados por el furor de la Nueva Ola Colombiana. Claro, de una manera sana, romántica, sin marihuana ni nada de esas vainas.

En el coliseo no cabía una aguja, tal era el furor que despertaban los entonces juveniles dioses del estrellato musical colombiano. Claudia Osuna. Oscar Golden. Harold. Ana y Jaime.

Lizarazo, que por esos irónicos vericuetos de la vida terminó locamente enamorado de una chica barranquillera. Con quien se casó, y ya retirado de’Sábados felices’, el programa estrella que él fundó en la entonces programadora Caracol, se vino a vivir del todo a Barranquilla. La plaza en donde vivió los momentos más emocionantes en la rica historia del Club del Clan.

2 marzo Vicky

Romántica, tierna, reflejaba en sus ojos y en su sonrisa una leve melancolía. Vicky transmitía todo eso en su voz en el escenario.

Vicky tenía la extraña particularidad de que, siendo tan joven, en su repertorio no había presa mala. Esa voz de una exótica sonoridad entre ronca, melodiosa, dulce y enamorada, despertaba las más explosivas emociones de una juventud sana, ilusionada, que iba a estos conciertos con la esperanza incierta de encontrarse con el amor. Muchos allí disfrutaron del primer beso de su vida. Y también no pocos recibieron la primera cachetada por un beso robado a una joven de recio carácter. No pasaba nada. El frustrado galán quedaba con su mejilla amoratada y seguía bailando y brincando, como si nada hubiera pasado. Se hacia el loco. Y su escena era tan natural, que la propia agresora terminaba pidiendo disculpas, lo que era, en la práctica, abrir una rendija en su corazón para consolar al del ‘beso abusador’.

Hay que recordar que a mediados de los años 60, Esperanza Acevedo Ossa se dio a conocer bajo el nombre de Vicky. Una vallecaucana romántica, inconforme, amante de la balada y de la música protesta, falleció falleció este miércoles a sus 69 años, al parecer por cáncer de pulmón.

Vicky, como era conocida por todos, nació en 1947 en Ansermanuevo, Valle del Cauca. Sus primeras apariciones en público las hizo en el programa musical Campeones, que después fue llamado el Club del Clan, donde interpretó ‘Tu eres mi baby’. Publicó su primer disco en 1967 y su primer gran éxito fue un año después con ‘Llorando estoy’. 

Entre sus composiciones más conocidas están ‘Amigo caminante’, ‘Tan sola’, ‘Pobre gorrión’, ‘Lloraré’, y ‘Amor amargo’, canciones que la harían conocida en América Latina y Estados Unidos.

A inicios de los años 90 decidió retirarse y estuvo fuera del escenario y de las productoras por casi una década. “Yo no grabo para estar vigente, no soy un jabón, ni un producto, soy una persona”, dijo en una entrevista en el año 2000. “Si voy a escribir para mi gente, lo haré por honestidad, no por compromiso. No soy de las que graban para estar vigente, soy de las que graban para ser honesta”, agregó.

Se nos fue Vicky, ¡carajo! Sin que muchos, como El Búho, hubiéramos tenido tiempo de decirle “Esperanza, te amo”, aunque era un amor platónico, y ella lo sabía. ¿Cuántos no se lo decían a cada paso que daba ella que era uno de esos seres que vienen y van por lo que conocen el almendrón rudo del amor esquivo.

 

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Búho

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