Una flor demasiado frágil

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La mayor tarea que tenemos como Iglesia y sociedad es fortalecer la familia.

Por: Padre Rafael Castillo Torres

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Padre Rafael Castillo Torres

Todos debemos empeñarnos en fomentar uniones más saludables fundamentadas en una sólida preparación y en un muy buen acompañamiento.

Los Centros Especializados de Escucha, genialidad nueva del Papa Francisco, tendrán que ayudarnos a entender mejor por qué a la base de los conflictos y separaciones están el adulterio, los problemas económicos y la violencia intrafamiliar entre otros. Profundizando la escucha y actuando en conjunto, una ruta de los sueños la podemos convertir en un camino acertado.

Hoy parece normal romper con la pareja, buscarse un nuevo amor y volver a empezar. Todo pareciera más fácil y llevadero. Sin embargo, toda ruptura es sinónimo de sufrimiento y frustración y no pocas veces…una gran humillación. Una pregunta que me asalta es si nuestras parejas pueden vivir de una forma más estable y qué tendríamos que hacer para ayudarles.

Lo primero es ayudar a las jóvenes parejas a saber diferenciar muy bien el amor, de los sentimientos y el deseo erótico. Hay que superar el adagio popular de que “los jóvenes de hoy son dos cucharadas de sopa… y a la presa”. Si bien la primera atracción del amor es muy intensa, no es cierto que siempre se mantenga así. Los deseos cambian y evolucionan. Cuando se identifica el amor con la atracción, la persona se puede pasar la vida enamorándose siempre de alguien distinto. Cada comienzo será disfrutado, pero luego sufre y hace sufrir.

matrimonio_unidoLo segundo es tener presente que, si no hay una constante voluntad, por buscar el bien del otro, todavía no hay amor. Triste llegar al sacramento del matrimonio, en forma prematura, sin la disposición de hacer feliz al otro. En esto no hay que mentirse ni mentir. Si algo produce sufrimiento es un “te amo”, que no es verdad. Amar es dar, no recibir.

Sólo el amor incondicional es duradero. Si cada uno vive buscando sólo lo que el otro le puede aportar, el futuro de la pareja está en peligro. Nunca la persona amada responde perfectamente a lo que desearíamos. El amor se consolida cuando uno es feliz haciendo feliz al otro.

Y tercero, reconocer que amar significa respetar a la persona amada, no poseerla. Cuando no se respeta la manera de pensar, de sentir y de ser del otro, se está arruinando el amor. Sólo amando con respeto se le ayuda al otro a crecer y a dar lo mejor que hay en él o en ella. Cuando hay manipulación…comienza la separación.

El amor de la pareja no es solo una flor demasiado frágil…es también la experiencia más sublime y exigente del ser humano. Sencillamente porque el amor, como enseña el poeta de Praga Rainer María Rilke, consiste “en que dos soledades se protejan, se junten y se acojan mutuamente”. Sin esa base, no es posible la familia.

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