Sóstenes Orozco recuerda a Rafael Escalona en la bonanza algodonera

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El maestro Escalona primero incursionó en el  mundo del cultivo del arroz y luego en el algodón.

Por: Francisco Figueroa Turcios

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Rafael Escalona sembró arroz y algodón

Señor gerente cómo voy a hacer
para pagarle lo que me prestó
llegó el gusano y se comió el arroz
y no me queda con qué responder

Y el gerente me contestó
no te preocupes Rafael

La Caja te lo arregla bien
para eso soy gerente yo (Bis)

Ahora te damo’ pa’ sembrá algodón
con eso pagas la deuda’el arroz
pa’ que no digan que un agricultor
por culpa’e la Caja fue que fracasó.

Rafael Escalona, luego de vivir la experiencia de sembrar arroz, que le sirvió de inspiración para componer  la canción Señor gerente, que fue todo un éxito musical  en la interpretación de Diomedes Díaz, incursionó en el mundo de la bonanza algodonera.

Nació en Patillal, César. Era hijo del coronel de la guerra de los mil días, Clemente Escalona Labarces, y de Margarita Martínez Celedón. En su adolescencia, los padres decidieron trasladarse a Valledupar en busca de un colegio para sus hijos, y los matricularon en el Loperena.

En el 1951, Rafael Escalona  se retiró del colegio Nacional Loperena sin recibir el título de bachiller y se dedicó al cultivo del arroz y, más tarde, de algodón.

Escalona alternaba su vocación de agricultor con la de compositor, constituyéndose en una figura nacional de la música vallenata a través de sus canciones: La casa en el aire, El Testamento, Elegía a Jaime Molina, Honda herida, La creciente del Cesar, La custodia de Badillo, El mejoral, La vieja Sara, El arco iris, La Patillalera.

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Sóstenes Orozco Tovar, campesino de Polonuevo

Sóstenes Orozco Tovar,  con 76 años a cuestas, es un humilde campesino oriundo de Polonuevo, Atlántico, que en su juventud se dedicó a recoger algodón en el Cesar  y luego  trabajando en las fincas en la zona bananera.

“Yo siempre trabajé recogiendo algodón con Rafael Escalona. Primero fue en Codazzi, en los  años 1953  y 1954. Fue tanto su auge, que este pueblo llegó a ser conocido como la ciudad del oro blanco.

En 1955, Rafa me pasó  a trabajar en la vereda  El Callao, en Valencia de Jesús, un corregimiento de Valledupar, ubicado en su zona suroccidental, entre las estribaciones de las montañas de la Sierra Nevada de Santa Marta y el río Cesar. Estaba en su furor la bonanza algodonera.

“Conformábamos una cuadrilla de sesenta trabajadores para recorger el algodón. A las tres de la mañana ya estabamos en pié para adelantar el trabajo y  no dejarnos coger del sol”, recuerda Sóstenes Orozco, mientras sostiene su rostro con el bastón que utiliza para caminar debido a que tienen dificultad en la visión, sufre de presión alta en los ojos.

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Sóstenes Orozco recuerda a  Rafa Escalona

Rafael Escalona guardaba un cariño especial por Sóstenes Orozco Tovar, porque lo recomendó una novia que tenía en Polonuevo, Atlántico.

“Yo conocí a Rafa Escalona aquí  en Polonuevo. A mí me recomendó  una novia que tenía Rafa aquí en mi tierra, Alicia Tejeda, que era de Campo de la Cruz, pero vivía en Polonuevo. Yo hacía parte de la cuadrilla de trabajadores que contrataba para recoger algodón que durante cinco años estuvimos con Rafa.

A nosotros nos pagaban por quincena, pero siempre Rafa demoraba unos días para pagarnos, debido a los compromisos laborales o las parrandas. El personal se enfadaba por el atraso en el pago, pero apenas llegaba acompañado por Colacho Mendoza y Jaime Molina, la actitud de la gente era otra, porque  comenzaba a saludarnos  y contarnos historias. Colacho tocaba el acordeón mientras Rafa estaba al frente de los asuntos de la cosecha del algodón”, reseña Sóstenes.

Tumbó a Rafa Escalona

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Sóstenes Orozco se confiesa con el periodista Francisco Figueroa Turcios

Confiesa que tumbó con un dinero a Rafael Escalona y ese hecho no lo ha dejado vivir en paz. “Cometí el error de dejarme influenciar de un amigo que me propuso prestarle un dinero adelantado a Rafa Escalona y nos fugamos sin pagarle”.

“Rafa nos pagó la quincena y le propuse que me hiciera un adelanto de veinte pesos. En esa época veinte pesos era plata. A raíz de la confianza que había, no dudó en prestármelos. Una vez todos estaban dormidos, tomé mi ropa y me marché a Sevilla, Magdalena, a trabajar en la zona bananera. Yo perdí más que Rafa. Perdí su amistad y no supe aprovechar sus influencias para sacar la libreta militar. Rafa era un personaje en Valledupar a través de la música vallenata. Fue un error de juventud”, confiesa Sóstenes Orozco, quien vive en el barrio Buenos Aires, en su natal Polonuevo, Atlántico.

De los amores que tuvo Rafael Escalona, existió una mujer muy especial por el gozo apasionado y la vitalidad que le transmitió para enfrentar las circunstancias adversas que vivió cuando le llegó la crisis de sus cultivos de algodón. Isabel Martínez. En esos momentos cruciales ella lo tomó de las manos con firmeza cuando sentía que iba a claudicar ante el acecho de las entidades bancarias, lo llenó de la confianza necesaria que exigía el momento y lo llevó a abrazar con dulzura los encantos por más de cuatro años de un amor que intempestivamente llegó. Isabel, nacida en Bucaramanga, a quien Rafa  Escalona le compuso la canción La brasilera. La canción Señor Gerente nació de la época del arroz y la brasilera surgió  de la bonanza del algodón.

 

 

 

 

 

 

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Acerca del Autor

7. Francisco Figueroa

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es

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