El Congo de oro Urbano en manos de unos samarios

2032

¿Quién dijo que ser artista era fácil? y más cuando al parecer todo se ve en contra. Si no me entienden porqué se los digo, sigue leyendo y allí te explico…

Por Jennifer Cabrales

… Había una vez unos jóvenes soñadores que intentaron he intentaron hasta que lo lograron, como cuando los tres cerditos no se dieron por vencidos y construyeron una y otra vez su hogar, así supieran que el lobo feroz vendría con toda su fuerza a querer derribarlas.

En fin… No sé porque comparé al grupo musical Scala con dicho cuento, pero es lo que siento sobre este grupo de músicos que ha luchado toda su vida para que su música llegue a todo lugar.

En Colombia hay que correr con suerte para lograr ser destacado, son no varios sino muchos los factores que están en juego en la industria musical.

Scala es un grupo con una trayectoria de más de 10 años. Comenzaron siendo res, luego dos, después se separaron y tanto Reynell Valencia Cotes como Rodrigo Almanza Quiñones decidieron crecer cada uno por su cuenta de manera tanto personal como profesional.

Hace un año decidieron unirse nuevamente. Como dicen ellos, jamás dejaron de trabajar juntos en privado y sin ánimo comercial ni tampoco dejaron de ser amigos. Durante estos años de carrera realizaron canciones como Cúrame, Y sé que no, Lo que quiero escuchar y Tengo que gritarlo que es su más reciente canción grabada en Ciudad de México junto a Oscar Prince.

La aventura de lo inesperado 

Scala es un grupo que siempre ha confiado en su talento y estaban muy optimistas de participar. Sin embargo, les ocurrieron varios episodios que los hicieron dudar por momentos de que podrían ser lo ganadores, en dos ocasiones anteriores habían participado por el Congo de oro pero en otras categorías, después del nuevo rumbo que le dieron a su nueva unión y con la canción Tengo que gritarlo decidieron ir por el género urbano en donde estaban participando otros talentos como Oscar Prince y Twister el rey, quienes tuvieron canciones para el Carnaval.

Cuentan ellos que Rodrigo le decía a Reynell: “vamos a meternos”, y en varias ocasiones Reynell estuvo con ganas de desertar, y luego opinaba Rodrigo: “pero para qué vamos a ir”. Sin embargo, a la final se decidieron y quisieron ganarse el cupo en el Festival de Orquestas, como muchos otros grupos, en una primera muestra de talento, la cual no se pudo dar porque estos quedaron entre los últimos cinco grupos que no pudieron mostrarse por cuestiones de logística y tiempo.

Al no poderse presentar el grupo, claramente la nube la veían gris. Reynell, un poco desanimado, le dice a Rodrigo: “Para qué seguir con esto, la única es que nos llamen mañana para terminar de ver los que quedamos”… Y así fue, a las 10:00 am recibieron la llamada y después de este proceso lograron ganarse el cupo a participar en el Festival de Orquestas realizado en los Carnavales de Barraquilla.

El gran día del Festival

Ha llegado el día y para comenzar deben sortear entre los grupos elegidos el orden para su presentación, el festival es de 2:00 pm hasta la madrugada, una jornada de música y rumba bastante larga y en donde la mayor cantidad de gente llega en horas de la tarde, cuando el almuerzo ya ha realizado su efecto y el sol no está tan fuerte.

Por lo anterior, a ninguno de los grupos les gusta ser ni los primeros en su grupo ni los primeros de la jornada.

El manager del grupo Scala se fue junto a los jurados y los otros grupos a ‘sacar el papelito’, pues con suerte podrían ser los 5 de esa primera jornada. Para su sorpresa, el manager sacó el número 1 (jajaja se ríen entre ellos al contar esto). No era para menos, cero y van dos: primero lograron presentarse el día que era ante los jurados y ahora les toca presentarse de primeros cuando la gente del común pensaría que no hay casi gente, que son los primeros en probar el sonido, que no podían “tantear terreno”. Y allí fue que se vio reflejada toda su experiencia.

Debido a que bajo todo contratiempo posible, como dice Rodrigo, quien es cristiano: “Yo lo había puesto todo en manos de Dios, yo en sí valoraba haber sido el primero debido a que por mi religión entiendo la importancia de las primicias”.

Y salieron al ruedo cantando en el siguiente orden: Andas en mi cabeza, de Chino y Nacho ft Daddy Yankee, seguido con su canción Tengo que gritarlo, de Scala; y finalizaron con Despacito de Luis Fonsi ft Daddy Yankee.

Al final  la jornada tal vez todos estos malestares que pasaron antes de llegar a la tarima o tantos años de experiencia, de pronto la interacción con el publico, o quizás la hora, o el orden  elección premeditada de las canciones o su fe les dio por fin el Congo de Oro en el genero Urbano a este talentoso grupo Scala.

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