¡Bienaventuradas!

415

No son pocas las mujeres que viven entre nosotros experiencias de maltrato y humillación.

Por: Padre Rafael Castillo Torres

descarga

Padre Rafael Castillo

No hay que recurrir a las estadísticas…basta que haya una sola agresión para saber que la tragedia tiene rostro y que algo no anda bien. Los casos sobre la violencia doméstica cada vez son más conocidos, pero muchos más permanecen escondidos. Son las “heridas secretas” difíciles de cicatrizar, que quitan la fuerza y dan mucho miedo.

Un alma herida no confía en nada ni en nadie. Necesita ser escuchada en profundidad porque, su silencio y sus lágrimas, claman ayuda, paz y consuelo sin saber dónde encontrarlos. Grave que algunas se sienten culpables, cuando solo son víctimas de maltratos y vejámenes.

Un camino concreto de conversión para la cuaresmal es asumir la acción transformadora del Reino desde el desafío que nos plantea hoy el escándalo de la violencia domestica contra la mujer. ¿Será un excesivo atrevimiento considerar el proyecto de Jesús, que son las bienaventuranzas y también los Ayes, desde la perspectiva de la violencia doméstica? No lo creo. ¿Cómo sonarían el próximo 8 de marzo?

Bienaventuradas ustedes que sufren en silencio la amenaza constante de sus esposos y maridos, sin que nadie sospeche sus angustias, sus miedos, sus insomnios y sus depresiones. Aunque les cueste creerlo sepan que Dios no se olvida de ustedes.

foto_0000000820160517092653Ay de nosotros los varones, sin inteligencia ni corazón para reconocer el sufrimiento que generamos en la mujer desde nuestro machismo y dominación. Dios confundirá un día nuestra ceguera, prepotencia y arrogancia.

Bienaventuradas ustedes que viven aterrorizadas por los golpes y agresiones de su pareja, sin saber cómo defenderse ni cómo defender a sus hijos. Sepan que Dios sufre con ustedes.
Ay de nosotros que entre las muchas víctimas de este país seleccionamos muy bien aquellas que merecen nuestra atención e interés, y olvidamos las mujeres que sufren el “terrorismo doméstico”, dejando sin protección a quienes más lo necesitan. Dios desprecia nuestra indiferencia e hipocresía.

Bienaventuradas ustedes que se sienten ridiculizadas y humilladas por su pareja delante de sus hijos y ante amigos y conocidos, hasta ver destruida su personalidad. Dios es el primer defensor de su dignidad.

Ay de nosotros, los creyentes, que vivimos tranquilos pidiendo a Dios por el bienestar de nuestras familias, sin recordar en nuestras eucaristías a las víctimas de esta tragedia doméstica. ¿Cómo va a escuchar Dios nuestra oración?

Bienaventuradas ustedes que viven en la impotencia, la inseguridad y el desprecio, sometidas al servilismo o perversamente culpabilizadas por su pareja. Tienen un lugar especial en el corazón de Dios.

Ay de nosotros, sacerdotes y pastores de almas, responsables de la familia que ignoramos casi todo sobre el terrorismo doméstico y no gritamos a los varones la necesidad urgente de conversión. ¿Quién reconocerá que predicamos al Dios de Jesús?

Compartir.

Acerca del Autor

7. Francisco Figueroa

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es

Los comentarios están cerrados