Padre primerizo

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Hoy mi hijo cumple un año de nacido, y me nace compartirles a ustedes lo que eso puede significar en la vida de un padre.

Por: Jesid Bolaño

Te has enterado que tu pareja está embarazada, ¡qué alegría! Vas a ser papá. Muchos sentimientos e ideas pasan por tu cabeza en ese momento.

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Ser padre primerizo es un reto. Foto Jesid Bolaño

Puede que el bebé haya sido buscado, como puede que no. Quizás hace tiempo esperas ser padre, o te ha tomado completamente por sorpresa. Sea cual sea el caso: ¡muchas felicidades! Te estás embarcando en un viaje sin retorno, del que jamás te arrepentirás.

Quizás en tu familia haya cosas que empiezan a cambiar. La atención de tus padres y suegros se puede centrar en la llegada de un nuevo nieto. Te puede resultar un tema monótono cada vez que vas a un evento social, las amistades no dejan de felicitarte y darte todos los consejos que se les ocurran, de los cuales, seguramente, no recuerdes ninguno.

El cuerpo sexy de tu mujer comienza a cambiar, logrando una sensualidad diferente que muchos hombres encuentran sumamente atractiva. Su panza no deja de crecer. Quizás notes cambios en su carácter, puede estar un poco más sensible o rezongona. Seguramente aparezca con planteos extraños para ti, por ejemplo, puede que quiera desesperadamente salir a comprar una cuna para el bebé, y tú pienses: “Si todavía faltan 3 meses para que nazca”. Esta ansiedad te puede resultar extraña.

Puede ser que tú seas más práctico. Quizás no notes la diferencia entre el color turquesa y el azul cielo para la pared del cuarto del bebé. Sin embargo, para algunas mujeres puede ser una decisión fundamental. Seguramente en pocos meses hayas aprendido el significado de muchas palabras nuevas, por ejemplo la diferencia entre un body y una bata, y hayas aprendido que existen ordeñadores para que tu señora se extraiga leche.

En un lapso corto de tiempo te enfrentarás a muchos desafíos. La familia comienza a adaptarse a la llegada de un nuevo integrante, y veras cómo tú mismo te ajustas a esta realidad. Pero como todo proceso, implica ansiedades, miedos y fantasías que siempre es bueno exteriorizarlas, encontrarles un sentido y transformarlas en positivo, lo que llamamos “capitalizar”.

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Cuando van creciendo los hijos, el aprendizaje continúa.

Una de las principales interrogantes que te surgirán es la pregunta de ¿cómo serás como padre? ¿puedes imaginarte cambiando pañales? ¿levantándote en la madrugada? ¿calmando cólicos? O piensas que eres de los padres trabajadores que prefieren delegar esas actividades a personas más “competentes” (que tú crees que lo pueden hacer mejor).

¿Deseas ser un padre activo, que participa de las clases de parto y deseas ver el nacimiento de tu bebé? ¿O prefieres tener un rol más pasivo y apoyar desde la distancia? Es totalmente genuino hacerse estas preguntas. Socialmente se ha puesto mucha presión en el rol del padre, que se ha transformado en estos últimos años de una manera vertiginosa.

Recordemos que unas décadas atrás era impensable ver a un padre entrar a la sala de partos. A nadie se le ocurría invitar a los hombres a las clases de pre parto. Existen muchas historias, no tan lejanas en el tiempo, en donde los papás iban a ver a su hijo recién nacido en el horario de visita del hospital. Es bueno darnos cuenta cómo se fue transformando este rol, para comprender las presiones y estereotipos culturales a los que tú, papá, te estás enfrentando.

Pregúntate qué tipo de papá quieres ser, te va a ayudar a tomar decisiones más genuinas y disfrutar en lo máximo posible del nacimiento de tu bebé. Pero de lo que sí sé (por experiencia corta) es que la llegada de ese ser te cambia la vida para bien y luchas cada día para que esa persona crezca sana y no le falte nada de lo que pudo haberte faltado a ti.
Feliz día del padre primerizo para mí. Y si lo fuiste como yo, feliz día para ti también.

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