Lucho Colombia de paso por el Carnaval de Barranquilla

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Puede que hoy muera Joselito,  pero la fiesta de Lucho Colombia es la esperanza de paz que mantiene viva.

Por: Melissa Ochoa

Lo hace antes de emprender una de sus más aguerridas aventuras como Embajador de buena voluntad por Colombia y el mundo, a son de  porros y gaitas volvió a ondear la bandera de Colombia con una franja de más, el blanco de la esperanza de paz que no conoce fronteras y que anhela que pronto podamos celebrar aunque este martes llegara a su fin la fiesta de carnaval.

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Lucho Colombia, oriundo de Pailitas, Cesar, viaja por Colombia llevando un mensaje de paz y esperanza.

Lucho Colombia es oriundo de Pailitas, Cesar, pero a eso de las 10 de la mañana emprendió su viaje en el autobús 241 de una flota proveniente de Cartagena de Indias, donde se encuentra radicado  desde hace ya muchos años. 25.000 pesos fue el costo del pasaje, que por estos días deja su costo habitual de 18.000 para traerlo cómodamente a su  destino final que es  caminar a pleno sol la inmensidad de la Vía 40. Allí a la altura de la calle 85 lo esperaría el reconocido personaje del Carnaval ‘Paraguitas’ responsable de tanta marimonda, quien se ofreció a ser su anfitrión en la ciudad y en el desfile.

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Rolando Pérez Perez es quien desde hace 10 años da vida a este personaje que ha bautizado como Lucho Colombia.

Su personaje nace hace 10 años con  la intención de promover la integración cultural de Colombia, el cuidado de la naturaleza y la reconciliación del pueblo colombiano, tras haber sufrido más de 50 años de guerra por el conflicto con las guerrillas, del cual también fue una víctima directa, pero del que se ha convertido en un mensajero de paz y perdón desde Colombia para el mundo. Él mismo recuerda con dolor las masacres que se vivieron en su pequeño pueblo, en donde muchas veces no le es fácil estar por el peso de los duros momentos que sabe que allí se vivieron cuando era apenas un niño, pero que lo motivan a cambiar el sentimiento albergado no solo en su corazón, sino en el de todos los colombianos.

Su última parada antes de llegar al desfile de las carnestolendas curramberas fue en la 16.ª Cumbre Mundial de Galardonados con el Premio Nobel de Paz, que estuvieron convocados  por primera vez en Bogotá el pasado dos de febrero, junto al más reciente ganador con dicha distinción, el actual presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.

Para Lucho Colombia es importante estar por encima de los sentimientos regionalistas o de preferencias políticas que puedan dividir la noción de paz de todo un país, por esa razón  hace presencia en eventos como este que resalten el papel cultural y pacifista del país que sueña ver en paz, lo hace con la  autonomía y la responsabilidad que le infringe el vestirse con la bandera de su nación, no un partido político, ni el gobierno de turno, y en los que siempre se hace notar al dar la bienvenida a quienes asistan con una bandera de 6 metros de largo que ondea sobre su cabeza,  sosteniendo no solo el asta de la bandera, también la bendición de Dios por encima de los dolores y las necesidades de venganza que nos asisten, como es natural, pidiéndole al todo poderoso que vaya sanando nuestras heridas, en homenaje a todos esos espíritus de hermanitos sacrificados, para que  puedan ser pilares para construir la paz de este país que tanto se lo merece, según sus propias palabras.

 ¿Por qué de paso por el Carnaval?

Eso se debe a que Lucho Colombia es un viajero errante de todo el país,  no un personaje  exclusivo del Carnaval de Barranquilla.

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A un cuarto para lo hora indicada llego de Cartagena de Indias, Lucho Colombia con su bandera que en 8 minutos estaría en las filas de comparsas en la Vía 40.

Su  paso cumbiambero por la Vía 40 en plena gran parada de tradición le hace recordar las palabras que una vez le dijo Ernesto McCausalnd, que en sus mejores años periodísticos le dio la relevancia que su personaje necesitaba, razón por la cual aún hoy en día después de su muerte lo recuerda en sus oraciones. ¡Por fin le ha salido una competencia digna a Juan Valdez! El famoso ícono antioqueño del café,  le dijo el recordado ‘Puya Nubes’, a lo que Lucho le replicó con respeto y aprecio ante tal comparación con el correspondiente agradecimiento, no obstante aclarando que Lucho Colombia no es competencia de nada, ni nadie, todo lo contrario, busca la unidad entre todos estos personajes que van por una misma misión, dar a conocer lo mejor de un mismo país, a pesar que muchas veces nos empeñemos en dividirlo.

Luego del cumbiódromo de Barranquilla, volverá a la plaza de Santo Domingo dentro de la ciudad amurallada, para atender el restaurante que lleva el mismo nombre de su personaje, luego se dispondrá a ir también de paso por El Festival Vallenato en Valledupar, donde también recuerda a Rafael Escalona, quien le abrió muchas puertas para llevar su mensaje de paz y con quien siempre está agradecido. Al terminar su recorrido por las tierras del vallenato, Rolando Pérez Pérez, que es su verdadero nombre, iniciará un viaje de por lo menos dos años en un Land Rover modelo 62 por toda Suramérica, bajando por la Costa Atlántica y subiendo por la Costa Pacífica, con la ayuda de un equipo técnico y humano provisto por las estaciones de camino, para documentar con diversas herramientas audiovisuales, muestras culturales e historias que al final tendrán por nombre ‘Colombia es así,  una pedacito de la solución a los problemas de la humanidad´ y replicarlo dentro de las programaciones culturales de las ciudades, municipios y pueblos por los que vaya transitando.

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Unos minutos previos al desfile, Lucho Colombia levanta la bandera de 6 Metros que ondeara con orgullo hasta el final de la Via 40

Ya entrada la tarde, a esos de la 1:00 pm  se acerca el momento de hacer su entrada al desfile de, y aunque ya otras veces ha hecho el recorrido, siempre le antecede un nerviosismo que poco a poco se vuelve adrenalina, se toma un sopa de mondongo para que el agua salada le ayude a retener los líquidos preciados cargando su mochila con  bebidas para deportistas y chocolatinas  con las que racionalmente intentará mantenerse hidratado debajo del imponente sol que no perdona que se trate de un luto o de una fiesta.

La bandera la arma al poco tiempo de que todas las marimondas se encuentren en su lugar porque es algo pesada, y aunque no conoce su peso total, por el simple hecho de que no ha tomado esa medida, podría decirse que pesa tanto como la tarea de comprometerse a trabajar por la paz con el viento en contra, y entonces, con su sombrero vueltiao, su camisa guayabera blanca, su poncho tricolor terciado sujeto con nodrizas, la mochila tejida que lleva bordado el nombre de su alter ego, y las alpargatas llaneras con la que bailara la cumbia cienaguera que se baila suavesona,  que se baila en Barranquilla, en Cartagena y Toda Colombia,  y todos esos  elementos que lo convierten a él mismo en una confabulación exacta de su ‘País Planeta’ sale preparado para cumplir con la misión que siente que lo han enviado, no sin antes dar las gracias a su anfitrión por recibirle, haciéndole entrega de una bella palanquera con una palangana en su cabeza  y entonces si se da inicio a la fiesta, a un derroche de paz y esperanza en medio de un carnaval.

El País Plantea de Lucho Colombia

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Lucho Colombia, junto al maestro Paraguitas y los integrantes de su comparsa reciben un presente de su invitado especial.

Es uno de los nombres que suele dar a su país, porque  para él eso es  lo que  significa Colombia, en concordancia con lo que suelen decir quienes han tenido la oportunidad de transitar por todo el territorio nacional, que  pareciera la mezcla de 10 ‘colombias’ y concluye en medio de su humor y su alma cronista con otra faceta que lo caracterizan,  su genialidad para contar historias macondianas que a la gente tanto le gusta escuchar, e inventa un ejemplo hipotético que pondría a cualquiera a soñar, incluso a los extraterrestres:

“Si yo  hubiera nacido en una constelación muy lejana y tuviera la oportunidad de hacer un viaje interestelar, viajaría hasta la cima de la Sierra Nevada, ya que desde ese punto estratégico de nuestra nación, a la altura del Pico Bolívar, se pueden apreciar con toda claridad los diversos niveles de profundad del mar y los estratos del cielo, y así cualquiera que pase por la vía láctea, con solo pasar por ese lugar, puede decir con total autoridad que conoció todo el planeta Tierra, con solo visitar Colombia”.

 

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Acerca del Autor

Melissa Ochoa

Soy Comunicadora Social y Periodista. Egresada de la Universidad del Norte, he forjado mi pasión por el periodismo en este portal que se ha constituido en mi escuela, he trabajado en medios locales como el Diario La Libertad, la voz de la patria celestial y en la emisora Minuto de Dios en magazines radiales de temas generales, colaboradora de portales como www.sentirpositivo.com y la Fundación Divulgar, soy amante de las manifestaciones artísticas, defensora de los derechos humanos, melomana insaciable, en Colombia siempre voto en blanco, de consciencia poética, ya no se donde termino yo y comienza la periodista.

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