Alejandro Toledo, la caída del Inca

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El ex presidente que venció a Fujimor ahora es acusado de recibir más de 20 millones de dólares en coimas.

Por Víctor Manuel Cachay

Han pasao más de quince años cuando este aún novato reportero fue comisionado a cubrir la afamada y “ejemplar” marcha de los Cuatro Suyos, movimiento multitudinario convocado por los principales líderes políticos y de opinión en Perú con el que finalmente fue derrocado el también encarcelado ex mandatario Alberto Fujimori – Fujimori (quien renunciara vía fax), desde el país del sol naciente.

Lo recuerdo muy bien pues fue una de esas comisiones que uno no olvida, que uno logra llevarlas a todos lados y contarlas como una hazaña épica, donde tu pluma, tu cámara de fotos o video o el simple hecho de seguir la noticia, te convierte en menos de unas horas en testigo histórico de un suceso que fue aplaudido y hasta tomado como justo en una sociedad como la peruana, tan golpeada, tan siniestrada, tan mentida y a la vez tan cercana a la hoy colombiana.

Aquella tarde conocí personalmente a Alejandro Celestino Toledo Manrique, nacido en Cabana – un olvidado y lantano – pueblo ubicado en las serranías de Ancash, quien a viva voz y levantando la bandera del Tahuantinsuyo exigía a las “ratas” de Fujimori y sus seguidores no solo dejar el poder sino su pronta entrega ante la avalancha de denuncias en contra de la dinastía.

“Me robaron las elecciones, pues con toda su maquinaria delictiva amañaron las urnas y por eso es que Fujimori estaría sentado por tercera vez  como un dictador. Mis hermanos llegaron de cada rincón del país para apoyarnos y tener un país libre de estas escorias que lo único que hicieron fue robarnos y someter al país”, aducía Alejandro Toledo a los diversos medios nacionales y extranjeros el 28 de Julio del año 2000.

387346 17: Presidential candidate Alejandro Toledo kisses a "Chacana," for a ritual during a campaign rally March 30, 2001 in the Andean city of Cuzco, Peru. The ancient Inca symbol, made in stone, has been used as a representation of his political party during the campaign. (Photo by Newsmakers)

(Foto por Newsmakers)

Con el ribete de “Democracia si – Dictadura No”, el Máster en Economía y que de niño tuvo que lustrar botas para alimentar a más de cinco hermanos, el hoy prófugo Alejandro Toledo vendió  y explotó la imagen del peruano salido de abajo, del nacional que no tuvo oportunidades (millones se sintieron identificados), del serrano marginado por el blanco o mestizo, del “brichero” que terminó por casarse con la antropóloga Eliane Karp, su inseparable pareja que hoy lo defiende y no deja de pronunciar una de las más conocidas frases: “Mi cholo es sano y sagrado”.

Amor, amor por qué te alejas, porque te muestras tan indiferente…

Entre las tantas aficiones y gustos del ahora reo contumaz, Toledo es conocido por beber -en cantidades elogiables- whiskys de valor alto y cuyas etiquetas azul o negra van siempre acompañados por música ayacuchana. Otro de los deleites de la pareja presidencial son los huacos incas, tejidos antiguos y todo recuerdo en barro y lana que amenamente aceptaban a cuanto evento y ciudad asistieran en sus cinco años de mandato.

“Nunca existirá vejez que nos impida alzar nuestra voz de protesta contra la corrupción, contra la injusticia, ante la dictadura, contra la violación de los derechos humanos, en contra de la libertad de expresión, desde lo más profundo de mi corazón Eliane y yo queremos agradecerle a todo el pueblo peruano por su amor, cariño y compromiso con nosotros, que fuimos los que derrotamos a la dictadura y que saben que en nuestro gobierno jamás hubo corrupción debido a que nosotros llegamos al poder para servirles y no aprovecharnos de la política”, aseguraba Toledo la última vez que lo entreviste, allá por diciembre de 2015.

La pita en Perú no se rompe solo por el lado más angosto…

Alejandro Toledo 2Eso parece ser lo que sucederá con Alejandro Toledo Manrique y con lo que acabó con la carrera política de su antecesor y hoy reo Alberto Fujimori; sin embargo, la pregunta cae de madura y es que empuja a un líder político, ex mandatario y que – suponemos – tiene ya una vida solucionada a cruzar la línea de lo licito a lo ilógico, de tratar de culpar a sus adversarios ante las denuncias de Jorge Barata, hombre fuerte de Odebrecht en Perú y Latinoamérica y cuyos montos de coimas o vacunas superan los 785 millones de dólares para acceder a proyectos y que luego terminaban siendo sobrevalorados en un 200% o más de su porcentaje inicial.

“Levantarán acusaciones y sospechas, acompañados de mentiras y calumnias, pero ellos no saben que mi arma será siempre la verdad, pues tengo la conciencia y las manos limpias ya que jamás en mi gobierno se recibió un centavo de empresas brasileñas. Que (Jorge) Barata me señale dónde, cómo y cuándo me dio el dinero y de comprobarse me pondré a derecho y acabaré por retirarme de la política”, indicaba Toledo en una entrevista radial.

En todos lados se cuecen habas

Mientras esto sucede en el país sureño, en Colombia parece que la justicia solo tomó correctivos con funcionarios y políticos de medio pelo, por lo tanto se puede asumir que las investigaciones no son del todo concretas y que con el pasar de las horas, días, semanas o meses simplemente dar con los verdaderos responsables no será tarea fácil sino hasta irreal.

“El gobierno de Santos quiere tapar los problemas con la llegada de guerrilleros a zonas de concentración, tema común en el país. Lo utilizan de cortina para eludir sobornos de Odebrecht, el contrato Ocaña-Gamarra, indebido y con violación a las disposiciones sobre conflictos de interés para provecho de accionistas del Puerto Andalucía, el contrato Navelena sobre el río Magdalena, el préstamo del Banco Agrario”, registraba en texto Álvaro Uribe.

En tanto el presidente Juan Manuel Santos señalaba ser uno de los más interesados en conocer detalles y responsables del tan mentado caso que lo vincularía gradualmente en su campaña de reelección presidencial.

“Hay que actuar siempre defendiendo los intereses supremos del Estado. Hay que actuar con total firmeza y claridad contra la corrupción, y al mismo tiempo hay que buscar que las obras, que son de gran importancia para el país, no se paralicen. Por ejemplo, con el fallo del juez sobre la Ruta del Sol II, del viernes pasado, se procederá a liquidar el contrato y abrir una nueva licitación, para que no se retrase la obra”, refería a un semanario.

En tanto la situación legal del ex mandatario es delicada y ya en Perú se solicitó al menos 18 meses de prisión preventiva, se rebuscó en cada rincón de su vivienda documentos que ayuden con la investigación en su contra, o que el presidente Pedro Pablo Kuczynski  pida su deportación a su homologo americano Donald Trump y el avispero político generado en el país del cebiche no solo traerá más detenciones de peces gordos, sino además encierra la iniciativa que tiene cada ciudadano de pensar que ser político es convertirse en una especie peyorativa de Robin Hood hasta que sean descubiertos y terminen como muchos bajo las sombras.

Lo que la sociedad peruana quiere y merece, como también imaginamos de la colombiana, es que los llamados “peces gordos”, lleguen al banquillo de los acusados y que de un buena vez se sepa la catadura moral  de nuestros políticos, sin embargo desde mi cálido y bullicioso estante barranquillero sabré entender que el olvido y la poca memoria siempre terminarán por jugarnos una mala pasada y nos tocará volver a empezar.

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