¿Progresa Cartagena?

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Progreso viene del verbo latino “progredi”, que significa “dar pasos hacia adelante”.

Por: Padre Rafael Castillo Torres

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Padre Rafael Castillo Torres

Recientemente una persona conocida que pasó por Cartagena, en estos días de temporada turística y celebraciones varias, me compartió: “¡Cómo ha progresado Cartagena!”.

No hay duda de que los grandes negocios, la oferta turística, la inversión creciente, los eventos y restaurantes, las bodas que se celebran, como los famosos que llegan, nos hacen ver como una urbe en ebullición, un poco menos ardiente que las redes sociales.

Esta idea de progreso, tan corriente para nosotros, tiene un origen relativamente reciente. El desarrollo científico y tecnológico nos ha mostrado que la humanidad ha ido mejorando sin cesar desde sus inicios y lo seguirá haciendo en el futuro.

Aunque parezca extraño, no siempre ha sido así. En la cultura griega no llegaron a sospechar siquiera las posibilidades del progreso de la humanidad, y predominó más bien la creencia en el “eterno retorno” de las cosas. En otras épocas, se miraba al pasado para hablar de una “edad de oro”. En la modernidad, por el contrario, se vive “progresando” hacia el futuro.

Hoy nadie pone en duda la necesidad del progreso. Casi que viene a ser como un “artículo de fe” para la humanidad. El ser humano seguirá progresando indefinidamente porque es algo inexorable e irreversible. Todo se perfecciona cada vez más. La Cartagena de hoy es mejor que la de ayer y nosotros somos más inteligentes, más sabios y más felices que nuestros abuelos.

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¿Cartagena progresa?: Es el gran interrogante.

Pero, ¿es así? La fe en el progreso vive su crisis. El mito se desvanece y sus teóricos nos dicen que la creencia en el progreso indefinido es imposible de fundamentar científicamente. Pero, sobre todo, la experiencia nos recuerda algo muy importante: el ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor. Por eso, cuanto mayor sea su poder, mayor será su capacidad tanto para hacer el bien como el mal. Miremos a nuestro alrededor.
Creo que estamos llamados a un momento de verdad con la ciudad. No ayuda el presumir de “progreso” o defender ideas supuestamente progresistas. No todo lo que se dice que en esta ciudad es “progreso”, ni la hace progresar en humanidad. Suficientes experiencias tenemos que, en nombre del progreso, han generado injusticias y miseria.

Lejos de mí está querer asumir una actitud reaccionaria ante los avances de Cartagena. Para nada. Crítico, sí… “aguafiestas” no. Siempre he creído que Dios quiere lo mejor para la ciudad. Por eso me opongo al progreso que va en contravía de lo humano. Nos interesa el bien integral de todos y todas: el progreso material y espiritual, el avance científico y el crecimiento moral.

Progreso viene del verbo latino “progredi”, que significa “dar pasos hacia adelante”. La gente entendida sabe que Bolívar sí avanza, si somos capaces, entre todos, de buscar el bien último de esa gente a quien le dijimos que eran lo primero… y nos creyeron.

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