La afirmación de un alcalde y lo inútil que es la filosofía

1984

Queriendo lo contrario, Manuel Duque hizo que la ciencia del conocimiento y del vivir saliera un momento de la oscuridad en la que se encuentra en los colegios.

Por Jorge Sarmiento Figueroa

¿Es ignorante o estúpido el alcalde de Cartagena al afirmar en público que a los niños y jóvenes no deberían enseñarles filosofía en los colegios porque según él eso no les sirve de nada?
Albert Einstein decía que al fin de cuentas todos somos ignorantes porque todos ignoramos algo siempre. Platón decía que él lo que no sabía tampoco creía saberlo. Y de su maestro, Sócrates, es la célebre «Solo sé que nada sé».
El alcalde Manuel Duque decidió ignorar la utilidad de la filosofía, con lo cual me hizo traer a presente la gratitud que siento por los seres humanos que se tomaron el tiempo para detenerse y pensar. Ellos, Einstein, Platón, Sócrates y muchos otros, dedicaban mucho tiempo a no hacer nada, en apariencia, solo a sentir e interpretar cómo funcionan esas cosas que llamamos universo, vida, ser humano, sociedad. Con la filosofía sucede como con el agua, que son tan necesarias y cotidianas para la vida humana que dejamos de verles la importancia y la utilidad. Y así doy gracias también a quienes se dedicaron a que las preguntas de esos pensadores llegaran a mí.
Hoy, miles de niños y jóvenes de Cartagena asisten, sin proponérselo y sin poder participar, a una enorme discusión nacional sobre eso que en sus colegios llaman filosofía y que aparece como una útil guía para el resto de sus vidas o como un oscuro sinsentido.

Esa discusión nacional que sucedió este fin de semana vino con lapidaciones sociales contra el alcalde, ya que ese es el ciclo: odiamos lo que no conocemos o lo que va en contra de lo que creemos conocer, y por tanto reaccionamos con la misma violencia, o con una peor, ante cualquier acción que afecte nuestro modo de pensar. Por eso se ven ataques y defensas etiquetados que hacen fácil señalar la ignorancia ajena y olvidar de momento la propia. Y como no hay piedra que sea lanzada sin ignorancia, es posible que las preguntas sobre el ser humano, sobre el universo, sobre la vida, sobre la sociedad, que de repente habían remozado su protagonismo este fin de semana, pronto terminen de nuevo sepultadas bajo el inmenso ruido de egos de las redes sociales.

Con lo cual, en vez de crear una nueva ola de reflexión social sobre la importancia y utilidad de la filosofía, las palabras del alcalde terminarán como empezaron, inútiles, porque la filosofía se percibe hoy tan ajena a nuestra vida cotidiana que no hace falta rematarla con un oscurantismo firmado por decreto popular.

 

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Acerca del Autor

4. Jorge Mario Sarmiento Figueroa

Editor general de Lachachara.co y gestor de proyectos de la Fundación La Cháchara. Ejerce el oficio periodístico desde niño, combinado en la actualidad con la docencia universitaria, asesorías en comunicación para personas y organizaciones. También practica manifestaciones artísticas como la poesía, la pintura y la realización audiovisual. Email: jorgemariosarfi@gmail.com Móvil: 3182484320

1 comentario

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    Sara Martínez el

    Miro desde el balcón con mi taza de café en la mano
    Los primeros rayos de luz rompen el negro celeste
    Un hombre de tez oscura trapea los bordes de una piscina
    La abuela de tinte rubio pasea al perrito, lo lleva al parque
    Su pelaje es tan brillante, tal vez sea feliz
    O esté harto de mimos

    Escultural, una pareja corre hacia el mismo parque
    Dos obreros de tensa musculatura la cruzan
    El fitness se toma sus cuerpos a golpe de mona
    La dieta no es voluntaria
    Esta tarde, fumarán marihuana en los bancos del boulevard
    Reirán con ganas, hablarán fuerte
    Puede que al llegar a casa
    Aún tengan aliento para ese sexo que es más recompensa que deber

    Enfrente, un hombre de amplia cintura entrado en años
    Abre el garaje para que el carro del patrón salga
    Los que sirven no se pensionan
    Cuidan otras casas, crían hijos de otros.
    Estas cabañas tienen aire de resort
    Algunos viven de vacaciones
    Cuando ponen sus pies fuera de la cama
    La limpieza está hecha y el desayuno servido

    Una mujer robusta con delantal barre la terraza
    Se persigna, agradece barrer
    Para que sus niños coman, vayan a la escuela
    Tal vez a la universidad
    Si lo hacen, puede que no tengan que limpiar
    El alcalde dijo que no hay que estudiar filosofía
    Los hijos de los siervos no deben mirar desde el balcón