Sobre la ideología de género y otros demonios

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¿Hasta dónde llegaremos? Es una buena pregunta para reflexionar con todas las neuronas encendidas.

Por Andrés Rodríguez B

Barranquilla al igual que muchas ciudades y poblaciones colombianas vivieron el miércoles 10 agosto marchas y plantones por el respeto al modelo original de familia.  En nuestra ciudad el escenario para ello fue la Plaza de la Paz, lugar en el cual profesores, padres de familia, iglesias cristianas y católicas se manifestaron en contra de la ideología de género, propuesta hecha por la ministra de Educación Gina Parody, en la cual se plantea la implementación de nuevas cartillas y manuales de convivencia de identidad de género en los colegios de Colombia, lo que de inmediato, y como era de esperarse, generó una oleada de comentarios, posiciones a favor y en contra, criticas y múltiples manifestaciones en torno al tema.

Las calles y lugares de concentración de dichas manifestaciones se vieron inundadas de personas vestidas de blanco, con pancartas de consignas en contra de la idea de la ministra Parody. En contraste a ello, algunos referentes nacionales afirman que la ministra lo hizo con el fin de acabar con la intolerancia por la diversidad sexual desde las escuelas.

Parody lamentó que las protestas se hayan convertido en una muestra más de intolerancia e irrespeto, especialmente contra ella,  y agradeció a quienes la apoyan en su “lucha por una Colombia educada, en paz y con equidad social”.

Las opiniones en redes sociales son diversas, cada una con su cierto grado de razón. Muchos se preguntan ¿por qué los colombianos no salen a la calle y alzan su voz de protesta ante las injusticias, la corrupción y el abandono que tiene el Estado ante situaciones que han matado más gente que el propio conflicto armado?, ¿Dónde están esas personas cuando el hermano, vecino o un familiar más cercano necesita de una simple ayuda o ser escuchado, atendido porque es su derecho exigirlo?.

Compartimos algunos de los comentarios y publicaciones realizadas en redes sociales.

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¿Es que el amor, ese del que todo lo soporta, el que no le hace mal a nadie y del cual debe entregarse sin medida no basta para que la intolerancia de bando y bando se detenga de una vez por todas?

Pero claro, con una libertad que no interfiera o afecte la del otro, ese que quizá quiera o no ver escenas que no está acostumbrado. Y por último el respeto por el ser, pensamiento, acciones y maneras del otro. Todo ello debe ser base de la sociedad para una verdadera paz y armonía social. Porque la paz no vendrá de La Habana, ni de una firma, la paz la construimos desde casa, con amor, respeto, tolerancia, libertad y más aún equidad una verdadera equidad sin excepciones de raza, creencia, género, o cualquier otro tipo de clasificación que la sociedad se ha creado.

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Acerca del Autor

Andrés G. Rodríguez Barros

Profesional en locución para radio y televisión, egresado de la Academia de Arte y Cultura del Caribe (AACC). Lleva 5 años liderando Onda Juvenil, programa radial de la Red Comunitaria Unidos por Malambo. Actualmente estudia comunicación social y periodismo en la Universidad del Norte. E-mail: andgregory1992@gmail.com

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