Michel Temer: Del anonimato a la Presidencia interina de Brasil

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Quien fuera hasta esta semana el vicepresidente de Brasil, es visto por algunos, incluyendo la propia Dilma Rousseff, como el traidor que fraguó la salida forzosa de la mandataria.

Lexander Loaiza Figueroa @Lexloaiza

Se viste bien, tiene buenos modales, le gusta la poesía y su esposa, 43 años menor que él, salió (literalmente) de un concurso de belleza. Michel Temer fue la principal ficha del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (Pmdb) en la coalición que llevó a Dilma Rousseff a la presidencia en 2010 y 2014.

Michel Elías Temer Lulia tiene como profesión abogado, y ha sido reconocido desde su incursión en la política, como un dirigente conciliador, hábil negociante, mesurado en sus declaraciones, acostumbrado a tender puentes en la complicada vida política brasileña, donde aprendió a moverse como pez en el agua.

Temer siempre ha cuidado su imagen para lograr sus objetivos políticos.

Temer siempre ha cuidado su imagen para lograr sus objetivos políticos.

De allí que se le haya visto asociarse con personajes tan disímiles como el ex presidente centrista Fernando Enrique Cardoso y el izquierdista Luiz Inácio Lula Da Silva.

Temer, el octavo hijo de unos inmigrantes libaneses que llegaron al país en 1925, comenzó su carrera política en la década de 1960 como asesor en la secretaría de Educación del gobernador de Sao Paulo Ademar de Barros, uno de los políticos que inspiraron la frase «Roba, pero hace». Siempre se mantuvo alejado de las polémicas y los debates altisonantes. Nunca se le ha visto insultar a nadie.

«Temer es firme, pero no agresivo. Habla, pero no demasiado. Es un hombre contenido. Ha mostrado que puede negociar con cualquiera, de derecha o de izquierda», dijo Eliane Cantanhede, comentarista política del diario Estado de S.Paulo y Globo TV, quien ha cubierto al vicepresidente por décadas.

Temer dijo sentirse relegado como vicepresidente, pero nunca renunció.

Temer dijo sentirse relegado como vicepresidente, pero nunca renunció.

En la novela que se convirtió el segundo mandato de Rousseff, Temer se dio a conocer más por su alejamiento de Dilma, que por lo que hizo como vicepresidente. De hecho, en una carta que le envió a la Mandataria en diciembre pasado, se lamentó de que nunca fuera una persona de confianza para la Presidenta y que se sentía relegado en su cargo al que calificó de “decorativo”.

La desconfianza en el político de 75 años por parte de la astuta Dilma Rousseff tal vez estaba bien sustentada. Cuando apenas el impeachment de la Presidenta era una posibilidad lejana, salió a la luz pública una grabación con la voz del propio Temer pronunciando un hipotético discurso de aceptación del cargo de presidente. El lamentable material fue utilizado por la Mandataria para apoyar su tesis de que era víctima de una “conspiración” y que Temer era parte activa de él.

“Muchos aquí coinciden en que el nivel de hostilidad que alcanzaron Rousseff y Temer es totalmente inusual”, comentó el corresponsal de BBC Mundo en Brasil, Gerardo Lissardy, en una entrevista reciente.

Uno de los principales temas que tendrá que resolver el nuevo Presidente es su impopularidad.

Uno de los principales temas que tendrá que resolver el nuevo Presidente interino es su impopularidad.

Otro elemento que sugirió las verdaderas intenciones de Temer desde la vicepresidencia es su postura luego del abandono de su partido a la coalición con Rousseff. A pesar de que el retiro de las otras organizaciones del oficialismo había sido secundado por la separación del cargo de sus ministros, Temer se mantuvo en la vicepresidencia cuando el Pmdb decidió salirse. La decisión le permitiría como de hecho ocurrió, llegar a la presidencia sin tener que acudir a una elección. Esto último ha sido vital para Temer, quien a pesar de ser un político que siempre ha cultivado su imagen, nunca ha logrado seducir al electorado.

Según estudios de la encuestadora Datafolha previos a la suspensión de Rousseff, solamente el 2% de la población votaría por Temer en una elección presidencial, mientras que el 60% pide su renuncia. Peor aún, un 58% opina que el vicepresidente también debería ser sometido a un juicio político.

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Acerca del Autor

Lexander Loaiza

Es comunicador social con especialización en el área audiovisual egresado de la Universidad del Zulia (Venezuela). Ha realizado cursos de periodismo económico con el Banco Central de Venezuela, periodismo digital, locución comercial y ha desempeñado labores en medios como RCTV, Televen, Últimas Noticias, Diario La Calle-Valencia (editor), Union Radio y ha acumulado experiencia como asesor comunicacional en instituciones públicas y privadas.

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