Lo que hay detrás de la caída de Dilma Rousseff

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Más allá de las acusaciones de maquillar cifras presupuestales para lograr su reelección en 2014, la suerte de la mandataria parece decidirse en las calles y no en el parlamento brasileño.

Lexander Loaiza Figueroa @Lexloaiza

«Tengo la fuerza, el espíritu y la valentía para luchar contra todo este proceso hasta el final». Así cita el portal web de la BBC Mundo a Dilma Rousseff, la primera mujer presidenta de Brasil, tras conocerse el resultado de la votación del parlamento de su país, que tras una maratónica sesión de más de 30 horas el último fin de semana, apoyó la apertura de un juicio político contra la mandataria.

Con 367 votos a favor y 137 en contra, el informe para solicitar el proceso que podría conducir a Rousseff a su salida de la Presidencia, pasará a manos del Senado. La Cámara Alta votará a mediados de mayo el inicio del juicio político, lo que en principio la separaría del poder hasta por 180 días y, de encontrarla culpable, la desalojará definitivamente del Palacio de Planalto –sede presidencial-, donde debía permanecer hasta el 2018.

El Senado podría decidir en mayo su salida temporal del poder

El Senado podría decidir en mayo su salida temporal del poder.

«Muy probablemente será apartada (del cargo) y se va a crear una nueva realidad en el país, con un nuevo gobierno (y) un nuevo presidente», indicó Cristiano Noronha, analista político y vicepresidente de la consultora Arko Advice, con sede en Brasilia.

Rousseff ha dicho que es víctima de un golpe de Estado, algo en lo que concuerdan muchos analistas. Esto se debe a que las acusaciones contenidas en el informe, que hablan de maquillar balances presupuestales y utilizar fondos públicos para programas sociales que no estaban contemplados en el proyecto fiscal inicial, no representan un delito de carácter penal, aunque sí político.

La corrupción y la crisis económica son verdaderos lastres para Dilma

La corrupción y la crisis económica son verdaderos lastres para Dilma.

Pero las pasiones políticas que hacen vida en el parlamento brasileño, que buscan efectivamente terminar con el gobierno izquierdista, se apoyan fundamentalmente en las manifestaciones de calle contra la ex guerrillera, aderezadas por escándalos de corrupción y una severa crisis económica; que se agrava con el correr de los días por la misma inestabilidad del Estado. Y este parece ser el tema de fondo en la peor crisis política que ha enfrentado Brasil en décadas.

«Depende mucho más de las calles que del Parlamento la continuidad del proceso de impeachment», indicó Aldo Fornazieri, director académico de la Escuela de Sociología y Política en São Paulo, a BBC Mundo.

Con menos del 10% de aprobación popular, según las encuestas, más del 60% de los consultados desea la salida de Dilma Rousseff de la presidencia. Aunque su tolda política, el Partido de los Trabajadores -PT- ha llamado a manifestaciones en apoyo al Gobierno; las protestas en contra las han superado abiertamente. Paradójicamente, fue gracias a este escenario (las calles), que esta organización política, de la mano del sindicalista Luiz Inácio Lula da Silva, llegó finalmente al poder en el año 2003.

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Acerca del Autor

Lexander Loaiza

Es comunicador social con especialización en el área audiovisual egresado de la Universidad del Zulia (Venezuela). Ha realizado cursos de periodismo económico con el Banco Central de Venezuela, periodismo digital, locución comercial y ha desempeñado labores en medios como RCTV, Televen, Últimas Noticias, Diario La Calle-Valencia (editor), Union Radio y ha acumulado experiencia como asesor comunicacional en instituciones públicas y privadas.

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