La Carnavalada: Mi invitación a un quinceañero

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Cultura, arte, música, risas y baile en el quinceañero con toque de Carnaval.

Por: Eliana Moreno Santiago* 

El viernes por la tarde recibí una invitación a celebrar un quinceañero. Siendo honesta, no sabía que ya cumplía 15 años la anfitriona, es más, no sabía que existía. Sin embargo, decidí ir para ver de qué se trataba.

Para mi todo era nuevo, no sabía ni qué ponerme para ir a la fiesta. Me citaron a las cuatro de la tarde, aunque el evento empezaba a las seis y media. El sábado estaba fresco, por lo menos yo no sentía ese calor que a veces invade esta ciudad. Siendo eso de las tres de la tarde, empecé a arreglarme para por fin ir a mi quinceañero, tomé un taxi, como nunca quería ser la primera en llegar para no perderme ningún detalle de lo que estaba a punto de vivir.

IMG-20160207-WA0007El taxi me dejó en la Calle 68 con carrera 58 de Barranquilla, pero el evento era dos cuadras más arriba. Empecé a caminar mientras pensaba que era muy temprano. La sorpresa fue cuando llegué y vi que ya había gente esperando y ni siquiera la fiesta comenzaba. Para mi fortuna, habían sillas disponibles, asi que tomé una y me senté a ver qué sucedía.

El tiempo transcurría y la gente empezaba a llegar. Era un quinceañero de esos que se hacen en ‘plena’ calle,  todo estaba decorado con arandelas de colores que atravesaban de punta a punta el lugar. Aún se estaban concretando detalles y por lo que alcanzaba a comprender, sería una noche con varios shows. La música que había de fondo no estaba tan invasiva, se podía conversar sin necesidad de gritar. En el ambiente había un olor a carne asada que hacía que te imaginaras la comida que se iba a ofrecer. Ya se veían las botellas de licor pasar de mano en mano, era un ambiente familiar.

No sentí miedo de sacar mi celular y tomar fotos, en realidad me sentía muy segura en ese lugar. Don Walter, la persona que se sentó a mi lado, no paraba de hablar y de darme pistas de todo lo que pasaría esa noche “no te preocupes, esto va a estar buenísimo” me decía una y otra vez, parecía que conocía en detalle la fiesta. Estaba acompañado de su familia, oriunda de Medellín por lo que me contó “nosotros somos de medallo, pero hace 20 años vinimos a un carnaval y decidimos mudarnos a Barranquilla” afirmó mientras su esposa se reía de él. Su nieta, la ‘baby puloy’ como la bautizó uno de los asistentes, era una pequeñita de tan solo seis meses que no paraba de bailar en las piernas de su abuela.

¡Por fin comenzó la fiesta!. Mabel Pizarro dio unas palabras de bienvenida y le dio inicio a la celebración. Cinco parejas vestidas de gala carnavalera, llegaron a la pista para bailar el vals que sería interpretado por la banda bajera de San Pelayo, Córdoba. Ésto no me lo esperaba, pero como Don Walter me dijo “¿qué es un buen quinceañero sin un vals?” y no tuve más que añadir. Las parejas terminaron de bailar el vals y empezó una lluvia de fuegos artificiales a caer sobre el lugar. Los invitados se tomaron la pista de baile, desde los más pequeños hasta los más grandes bailaron al ritmo del fandango y por supuesto, se divertían en completo orden.

De repente se prendieron la luces de la tarima, de nuevo Mabel con su jocosidad anunció la participación del Programa de Arte Dramático de la Universidad del Atlántico, que bajo la dirección de Darío Moreu presentaron una obra de teatro llamada “Loca de amor”. La obra dejó a los invitados con los ojos desorbitados, la mezcla del teatro con la música deja a cualquiera así. El bullerengue interpretado en las escenas de esta obra, ambientaba el acto y desencadenaba lluvias de aplausos. IMG-20160207-WA0013

Luego de esto aparecieron en tarima Tatán y Willie, dos jóvenes Bogotanos de la Compañía Dos Mundos al Arte que nos ofrecieron “Une petite journée”, en español ‘Una pequeña jornada’ cargada de humor y acrobacias. “En este momento tienen prohibido no reír, y todos los adultos deben estar acompañados de niños responsables” anunció Tatán. De lo primero no cabe duda que se cumplió, de lo segundo temí un poco porque yo estaba sola, después me di cuenta que en ese momento todos nos volvimos uno niños ante tanta diversión.

Para finalizar la fiesta, siguieron dos agrupaciones musicales: Lourdes Acosta y sus tambores, y Bozá nueva gaita. Quienes pusieron a todo el mundo a gozar este quinceañero, La Carnavalada, un evento lleno de cultura, arte, música, risas y  baile. Una celebración que no para, que sigue durante todo el carnaval y seguirá durante los años por venir. Sin duda alguna, disfruté esa primera noche del quinceañero, cansada y feliz, regresé a mi casa con los zapatos en la mano y sin maquillaje, como se llega de toda buena fiesta.

* Estudiante de Comunicación social y periodismo – Uninorte.

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