Bonifacio Avila, golpe a golpe

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Los golpes que le dio la vida a “El Bony” fueron más duros que los que recibió en el boxeo.

Por: Francisco Figueroa Turcios
IMG-20150719-WA0006Bonifacio Avila Berrio no fue campeón mundial de boxeo, pero supo administrar la fama y el dinero que le dio este deporte. Tienes 65 años, es el propietario del restuarante “El Bony”, ubicado estratégicamente entre  la playa de Bocagrande y el hotel del Caribe en Cartagena, con el que ha logrado  conjuntamente con  su esposa Aurora Castaño darle estudios profesionales a sus hijos y tener las comodidades básicas para vivir.
En su palmarés como boxeador se destaca que representó a Colombia en los Juegos Olímpicos de Munich, Alemania, en el año 1972. En el campo profesional realizó 34 combates de los cuales ganó 28, perdió 5 y tuvo un empate. Sin duda que entre el rival con mayor renombre que enfrentó fue al ugandés Ayub Kalule, con quien perdió por nocaut en el cuarto asalto en el año 1978. Kalule fue campeón de la Asociación Mundial de Boxeo meses más tarde.
En el restaurante “El Bony” hay afiches y recortes de prensa donde se promociona el combate ante Kalule y su participación en los Juegos Olímpicos de Munich, Alemania, enmarcadas como piezas decorativas de los cuales los visitantes se ilustran del historial boxístico de Bonifacio Ávila, quien está atento para darle detalles de su gesta en el boxeo  a su  numerosa clientela.

Bernardo Caraballo su ídolo

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EL Bony Ávila cuando daba declaraciones al periodista Francisco Figueroa Turcios

Bonifacio nació en el caserío  La Barcé, en San Onofre, Sucre, en el hogar de Teófilo Avila y Juana Berrio. Su padre era un humilde pescador, por lo que vivían en la pobreza absoluta, y debieron trasladarse y buscar mejor horizonte a Correa, corregimiento de Maríalabaja, Bolívar.

Tuvieron cinco hijos. Más tarde decidieron radicarse en Cartagena, luego de recorrer varias poblaciones bolivarenses. La pobreza y la diferencia de edad fueron dos detonantes para la separación de ellos. Teófilo cuando se casó con Juana tenía 40 años  de edad y ella apenas cumplía los 20 años.
Bonifacio Ávila recuerda el día en que sus padres se separaron: “luego de una fuerte discusión, mi papá nos llamó a los cinco hijos y nos dio la orden de recoger nuestra ropa y que la metiéramos en una caja de cartón, porque nos marchábamos. Al estilo Cristobal Colón, nos embarcamos en  una lancha que nos llevó a la isla de Barú. Duramos allí cuatro años, regresamos a Cartagena porque mi Papá se puso muy enfermo y a los pocos días falleció. Mi hermano   mayor Teófilo nos llevó para Montería. En la época de los 6o, Bernardo Caraballo era el boxeador de moda en toda Colombia. Escuchaba los combates en un viejo radio de baterías. Yo iba imitando lo que el narrador Napoleón Perea narraba. Una izquierda de Caraballo, otra izquierda… una derecha. La pasión por el boxeo se la debo a Bernardo Caraballo que era mi ídolo. El 27 de noviembre  de 1964, cuando Caraballo perdió ante el brasilero Eder Jofer, yo me enfermé, sentí  como si me hubieran derrotado a mi. Duré tres días sin comer”, recuerda Bonifacio Avila sobre su pasión por el boxeo.

Golpe a Golpe con la vida

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Boifacio Avila, al fondo el restaurante “El Bony”

El primer trabajo fue en una finca entre Planeta Rica y Montería: le tocaba levantarse todos los días a las cuatro de la mañana para ayudar al ordeño del ganado, y todas las labores del campo. El propietario de la Finca “El Eden”, Gilberto “El Negro” González, lo llamaba “el cartagenerito” y logró ganarse el cariño de él y de los demás empleados. Una tarde se le ocurrió la idea de cazar iguanas. “Vi  una iguana  sobre un árbol y  trepé para cogerla, pero a medida que iba subiendo el animal también lo hacía. Fue entonces cuando se le vino a la mente la idea,  prenderle fuego a una basura que estaba debajo del árbol para que con el humo la iguana se bajara. Pero todo me salió mal. Ocasioné  un incendio grandísimo. “El Negro” González, nunca supo que fui yo. Así que decidí irme para Montería a trabajar con un amigo en mecánica diesel”, reconocé “El Bony” Avila.
El oficio de mecánico diesel le ocupaba  todo el tiempo, por lo que no podía practicar el boxeo, que era su meta, por lo que se retiró y pasó a trabajar en un lavadero de carros, lo que ganaba no le alcanzaba para sostener a su mamá y hermanos. La nueva faceta de “El Bony” era embolador, luego electricista, más tarde cargador de bultos en el mercado  y lo último que hizo fue vaciar pozos sépticos. No se le arrugó a ningún trabajo para salir de la pobreza.
David Palomino, un gran amigo suyo, las veces que se encontraba con Bonifacio Avila le decía “Bony tu eres muy maluco. Si quieres tener plata, y conseguir una mujer, tienes que ser boxeador”. Una mañana ante de irse a trabajar se miró en el espejo y reflexionó: “verdad lo que dice Palomino, yo soy maluco, me voy a dedicar al boxeo, la única alternativa para sacar a mi familia de la pobreza y conseguir una mujer. Todo lo que tengo se lo debo al boxeo. Dejé de ser un gamín y analfabeta, hoy hablo tres idiomas: ingles, francés y alemán. Estos idiomas los hablo debido a que viví en Estados Unidos, Canadá y estuve en Alemania“, reseña Bonifacio Ávila, quien es consciente del camino duro que tuvo que recorrer dándole  golpe a la vida para conseguir el cariño y el respeto de todos los colombianos, reflejado en la afluencia diaria de personas que van al restaurante El Bony, una herencia del boxeo.
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Acerca del Autor

7. Francisco Figueroa

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es

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