La última telenovela de María Eugenia Dávila

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Tenía el raro encanto de la mujer de temple y a la vez suave como la arena del mar. En ella se juntaban belleza y talento escénico.

Por Chachareros y resumen de agencias

Esta vez sí se puede decir, sin recurrir a metáfora alguna, que es la última telenovela de María Eugenia Dávila, porque todo está dado para que desde afuera se mire como una acción de pantalla chica o una película. También puede decirse que es su última película.

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María Eugenia Dávila, cuando se encontraba en la cúspide de su brillante carrera.

Comienza el drama con su alejamiento de las adicciones. Ya era una mujer recuperada, tranquilla y con enormes ganas de vivir la vida que no vivió en los años oscuros de la droga y el licor. De repente se enferma y la llevan a la clínica. Dura tantos días en cuidados intensivos. Mejora. Empeora. Vuelve a recuperarse. Vuelve a recaer para morir justo el 9 de mayo, día en que nació en 1949. La parca se la llevó al cumplir exactamente 66 años de edad. De inmediato la Clínica Navarra de Bogotá se llenó de familiares, amigos y compañeros de tantos trabajos fílmicos y publicitarios que realizó desde muy temprana edad.

Dávila estuvo internada en la clínica en cuidados intensivos desde el mes pasado al presentar complicaciones respiratorias, producto de algunos problemas arteriales.

“Qué un coro de Ángeles acompañe a María Eugenia Dávila hasta su última morada! Gran amiga, brillante actriz! Siempre estarás en mi corazón!”, escribió la también intérprete Amparo Grisales a través de su cuenta de Twitter.

Los mensajes de condolencia también llegaron del caricaturista Vladdo, quien afirmó en la misma red social que Dávila “fue una diva de nuestras pantallas, golpeada por la vida” y subrayó que “mereció mejor destino”. Dávila nació en Medellín el 9 de mayo de 1949 y alcanzó la fama con diferentes telenovelas en los años 70 y 80.

En 1984 obtuvo el premio India Catalina a la mejor actriz de telenovela por su participación en “Pero sigo siendo el rey”, basada en el libro homónimo, escrito por David Sánchez Juliao. Entre sus papeles más recordados están los que interpretó en “La María”, la primera adaptación televisiva de la obra de Jorge Isaacs, “Un Ángel de la Calle”, “Manuelita Sáenz” o “La Mala Hierba”.

 Casi un mes internada

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Ya su rostro empieza a mostrar los estragos de las adicciones al alcohol y las drogas.

Luego de más de 25 días internada en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica Vascular de Navarra, en Bogotá, su aparato respiratorio no aguantó más y una de las actrices más admiradas de la televisión colombiana, falleció el día de su cumpleaños número 66.

Esta actriz nacida en Medellín fue internada en el centro médico a mediados del mes de abril al presentar complicaciones respiratorias, producto de algunos problemas arteriales que la venían aquejando durante los últimos años.

Sin embargo, por autorización directa de los familiares de la actriz, la Clínica Vascular de Narrava nunca estuvo autorizada para dar públicamente un parte médico oficial del estado de salud de quien fuera una de las más afamadas actrices de la historia de la pantalla chica.

Tras tocar la cima del éxito, el exceso en el consumo de las drogas y el alcohol la llevaron al retiro forzoso de su profesión, siendo acogida en varias ocasiones en la Casa del Actor, pero en muchas otras ocasiones viviendo en pensiones del centro de la ciudad en condiciones lamentables.

En varias oportunidades los productores, amigos de la actriz, le tendieron una mano. Así, hace cinco años hizo una reaparición en la pantalla chica, cuando hizo un pequeño papel en la telenovela del canal RCN ‘Amor en custodia’, tras casi una década sin actuar.

María Eugenia Dávila venía de una familia de artistas, con una trayectoria que inició a finales de los años cincuenta, pero su verdadero brillo fue entre las décadas del setenta y ochenta, participó en producciones como la telenovela “Pero sigo siendo el rey”, y la inolvidable serie “Señora Isabel”.

 Actriz cautivante

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A pesar de todo, en una de sus últimas apariciones en un seriado, hizo una memorable actuación.

María Eugenia Dávila fue una actriz brillante. Cautivó a los colombianos en varias producciones en los años 80 y 90. Su capacidad para transformarse ante las cámaras y transmitir los más profundos sentimientos serán recordados por todos los que la vieron en la pantalla.

La bella actriz hizo actuaciones memorables como la de María Cano, en la película del mismo nombre, y María Consuelo en Señora Isabel.

Por mucho tiempo no trabajó en televisión porque  los canales no la llamaban y se vio obligada por ello a asumir un retiro forzoso y dedicarse a la docencia en una escuela de arte dramático.

La vida de María Eugenia fue convulsionada. Mientras que sus actuaciones eran rutilantes, su vida personal era complicada. Nunca negó sus problemas con el alcohol y las drogas. Problemas profundos que le costaron su brillante carrera.

La última vez que los colombianos la vieron en un pantalla actuando fue en 2010 en la producción Amor en custodia, de RCN Televisión. Su actuación fue sentida y de calidad, como siempre. Pero sus fantasmas la siguieron persiguiendo y fue poco lo que sus amigos pudieron hacer para que tuviera más oportunidades.

Sus últimos años los vivió sola en una casa de retiro. Compartía con otros actores, también retirados. María Eugenia fue una de las primeras divas de la televisión colombiana y eso nadie se lo podrá quitar, ni siquiera sus fantasmas.

 Belleza y talento, perfecta combinación

Tenía unos ojazos azules como esmeraldas en un rostro vertical, una nariz perfecta y una boca sensual. Era una diva. Y ella nunca se lo creyó. O por lo menos nunca se lo tomó en serio. Tal vez porque los talentosos fuera de lo común tienen, de la misma manera, una alta dosis de sencillez.

Se cuenta que en cierta ocasión un amigo de su entera confianza, que la había acompañado a un evento musical en donde el whisky llovía a cántaros, le aconsejo que ya era tarde y debían irse porque estaban bastante tomados “y usted es una diva que, por nada del mundo, debe dar el feo espectáculo de emborracharse en pública”. Ella le respondió: “Qué diva ni qué ocho cuartos, yo no soy más que una actriz del común. No sea pendejo, venga y sigamos la farra”.

Hace cuatro años su vida también corrió peligro y estuvo internada por afecciones en el hígado y los pulmones. En esa ocasión tuvo que ser reanimada por los médicos, según contó su amiga Sandra Zamora.

Los últimos años de María Eugenia Dávila, que brilló en el panorama del cine y la televisión colombianos, no fueron los mejores. Después de perder su casa y de varios descalabros económicos debido a sus adicciones, estuvo viviendo en la Casa del Artista, una entidad que durante algún tiempo le dio habitación y comida a artistas que no tienen medios de subsistencia.

María Eugenia Dávila nació en Medellín el 9 de mayo de 1949 y viene de una familia de artistas. Sus abuelos eran dueños de la Compañía Teatral Cardona y la actriz creció entre obras teatrales y giras.

Muy niña llegó a Bogotá, acompañada de su mamá, para cumplir su sueño de ser actriz y su primer papel fue en la telenovela El 0597 está ocupado, realizada en 1959 (Dávila tenía 10 años) y en la que participaron Rebeca López, Raquel Ércole, Elisa de Montejo, Rosita Alonso, Roberto Reyes, Álvaro Ruíz y Judy Henríquez, entre otros.

Luego vendría la consagración de María Eugenia Dávila, a quien actores y directores como Pepe Sánchez consideran “una de las mejores de todos los tiempos”, en producciones como María, La abuela, Hato Canaguay, La mala hierba, Manuelita Saenz, Quieta Margarita, Marina de noche y La maldición del paraíso.

Hace algunos años, Dávila apareció en algunos capítulos  de A corazón abierto y fue Débora en la telenovela Amor en custodia. Y siempre mostrando su talento, sin importar si era un protagónico o un personaje secundario.

“Es que cuando María Eugenia llegó a la televisión no solo trajo su belleza (que no abundaba en el medio), sino su gran talento. Ella fue una de las mejores actrices infantiles y desarrolló un gran potencial”, le dijo Pepe Sánchez hace algunos años.Agregó que ese talento de Dávila contrasta con el momento que se vive hoy en el medio, cuando “hay actores que se preocupan solo por estar bien y no por hacer escuela”.

Muchas de sus caracterizaciones dejaron recuerdo. Entre ellas, la de ‘Pero sigo siendo el rey’, que protagonizó junto a Carlos Muñoz. Chavela Rosales, una mujer nada convencional que no busca el amor eterno, pero sí desenmascarar a los hombres machistas de su pueblo.

Basada en un libro de David Sánchez Juliao y con libretos de Martha Bossio, fue el gran éxito de 1984 de Caracol, en ese momento programadora y empresa con la que Dávila tenía un contrato de exclusividad. La actriz obtuvo el premio India Catalina en 1985 por su representación.La telenovela mezcló la música y el humor negro, y tuvo un alto rating en su momento.

 ‘Señora Isabel’ la revivió

 Otro de sus personajes recordados es el de Marina de noche, una telenovela en la que hizo dos caracterizaciones y actuó al lado de Gustavo Angarita, Luis Fernando Orozco y Luis Fernando Montoya. También representó a Manuelita Sáenz en la telenovela del mismo nombre.

Pero uno de sus mejores personajes los hizo, indudablemente, en su madurez: fue el de María Consuelo en Señora Isabel (Coestrellas, 1993), un coprotagónico que aunque tuvo críticas, la volvió a poner en la televisión con una caracterización importante. Representó a una mujer que siempre está buscando el amor en hombres más jóvenes y muere de sida.

Sin embargo, sus problemas con el alcohol y la droga ya eran reconocidos en el medio y le generaron problema. En cierta ocasión se confesó ante un medio bogotano, al contar que empezó a tomar a los 13 años y la marihuana la probó antes de los 18 años. En su estadía en México, muy joven, también probó los ácidos.

Y hace algún tiempo, Duarte dijo que para él fue un gran placer trabajar al lado de una actriz “que admiré toda la vida. Fue la gran actriz por muchos años. Recuerdo que hubo una escena muy fuerte entre los dos, porque yo muero en sus brazos y fue un trabajo muy conmovedor, de verdad”.

Duarte agrega que en la grabación de esta producción se sentía su técnica, su formación. “Pero había algo más: un talento que estaba ahí desde siempre, y que todos percibíamos, porque además siempre pensamos que ella podía dar mucho más”. La familia de la actriz no ha dado información sobre sus exequias

 

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