Los hijos de Acosta Bendek creen que a su padre lo envenenó la viuda

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Aseguran que “hay motivos para sospechar que el deceso no fue de causa natural sino violenta”. 

 Por Chachareros y Agencias

No es el primer caso que se ventila en idénticas circunstancias. Por eso el director de Medicina Legal advierte que es difícil señalar tiempo de análisis de una exhumación. Pasa en las películas. También en la vida real. En Bogotá, uno de los propios hijos de María Luisa Piraquive, la pastora mayor del grupo religioso Mira, la acusó ante la Fiscalía de haber asesinado a su padre, el pastor Luis Eduardo Moreno.

Soraya Corzo Pinto, el día del sepelio de su esposo Gabriel Acosta Bendek.

Soraya Corzo Pinto, el día del sepelio de su esposo Gabriel Acosta Bende

En Barranquilla, María Paulina Ceballos, la hija genética única del difunto rector-fundador de la Universidad Autónoma del Caribe, Mario Ceballos Araújo, denunció a su segunda esposa, Silvia Gette (encarcelada en el Buen Pastor de Bogotá), y también pidió que se exhumara el cadáver para someterlo a pruebas de ADN. Partes de los restos óseos de Ceballos Araújo se enviaron a los laboratorios del propio FBI para determinar las verdaderas causas de su deceso.

Y ahora salta a la palestra este caso del exsenador y fundador de la Universidad y Hospital Metropolitano, Gabriel Acosta Bendek, cuyos restos fueron exhumados este viernes en medio de la mayor sorpresa y confusión. Los hijos de Acosta Bendek esperan que se hagan exámenes de ADN a fin de determinar si su muerte fue a causa de un homicidio. El personal que labora en las distintas empresas y ganaderías que dejó el desaparecido dirigente conservador quedó estupefacto con la noticia

Era algo que se venía rumorando, más no se tomaba la iniciativa, porque lo que sí existía en la mente de los hijos era la hipótesis de un posible asesinato. Esos hijos son Alberto Enrique Acosta Pérez e Ivonne Acosta Acero. Ellos mostraron esas dudas prácticamente desde el mismo día del fallecimiento.

Acosta Bendek, de 84 años, murió en agosto del año pasado al parecer tras un accidente doméstico. El supuesto homicidio al que se refieren ahora los hermanos Acosta fue denunciado formalmente en la Fiscalía en diciembre del 2014.

En el escrito, que ya está en proceso de investigación preliminar, los hijos de Acosta Bendeck manifiestan que tienen “motivos fundados para considerar que nuestro padre no murió de muerte natural, sino violenta».

Al parecer fue atacado a golpes

Según el análisis que hacen los hermanos Acosta, las lesiones ‘en miembros superiores’ de que habla la historia clínica les hace inferir que su padre asumió una postura de defensa ante un posible ataque, es decir, que el exdirigente conservador fue blanco de golpes. El día de su muerte Acosta Bendeck se encontraba en compañía de su esposa Soraya Corzo Pinto.

Alberto Enrique Acosta Pérez manifiesta en la denuncia que uno de los elementos que le generan dudas acerca de la real causa de la muerte de su padre son las dos versiones que afirma le entregó la señora Corzo sobre lo que pasó el 10 de agosto en el hogar de la pareja.

«La primera versión me la proporcionó en la sala de urgencia de la clínica. Afirmó que estaban en el cuarto de la casa, ella tomándose un trago de whisky y él una cerveza, y que habían pedido comida a un restaurante árabe. Que la comida llegó, se la sirvieron en el comedor y salieron del dormitorio para la sala. Ella iba adelante y él atrás. Entonces, dice ella, mira hacia atrás y ve que mi padre se desploma. Trató de sostenerlo, pero no pudo, debido al peso de él, y se golpea con el escalón en la entrada de la sala. Ella gritó llamando al vigilante y entre los dos le dan los primeros auxilios».

El relato de la señora Soraya Corzo indica que ella llama inmediatamente a William Sánchez Rincones, médico tratante de Acosta Bendeck, y ambos lo trasladaron en ambulancia a la clínica Altos de San Vicente.

Alberto Acosta Pérez sigue relatando en su denuncia que una segunda versión de lo que pasó con su padre se la dio Soraya Corzo el 15 de septiembre en la gerencia del Hospital Metropolitano.

«La señora me cambió la versión, afirmó esta vez que ellos estaban en la alcoba, iban a salir al comedor, mi papá se tropieza y se golpea con el marco de la puerta de la alcoba y queda inconsciente, que ella llama al vigilante y le ayuda a dar los primeros auxilios».
Por eso insiste en que la muerte de su padre no fue natural sino violenta y califican de confusas y contradictorias las versiones entregadas por su esposa sobre causas del fallecimiento.

 “Las ambiciones de la señora Soraya Corzo eran desmedidas, pretendió ser Rectora de la Universidad Metropolitana, pero nuestro padre se opuso a ello”, según Acosta Pérez.

Por eso los dos hermanos, Alberto Enrique Acosta Pérez e Ivonne Acosta Acero, hijos del excongresista atlanticense Gabriel Acosta Bendek, describen a Soraya Corzo Pinto, la mujer con la que el dirigente contrajo segundas nupcias por lo civil y quien lo acompañó hasta el momento de su fallecimiento, el 10 de agosto del año pasado en Barranquilla.

La referencia de los hijos de Acosta Bendek está relacionada en la denuncia penal interpuesta por ellos en contra de desconocidos, por el delito de homicidio, con ocasión del deceso de Gabriel Acosta Bendek, hecho sobre el cual muestran grandes y serias dudas acerca de las causas reales de su muerte.

Además de los interrogantes que motivan su denuncia, Alberto e Ivonne formulan serios señalamientos sobre el sospechoso comportamiento personal de Soraya en la relación que mantenía con su padre e incluso después de su deceso.

Sostienen, por ejemplo, que en los días siguientes a la muerte de su padre, Soraya Corzo registró en Cámara de Comercio el extracto del acta 001 del 9 de septiembre de 2010, de una supuesta asamblea de la Fundación Acosta Bendek, donde la nombran como Secretaria de la misma y quien asumiría su representación legal de presentarse el fallecimiento de su fundador, en este caso Gabriel Acosta Bendek.

Aseguran que de manera fraudulenta Soraya Corzo registró en la Cámara de Comercio la supuesta copia de una inexistente acta, la 001 del 9 de septiembre de 2010, como fiel copia de su original, cuando la original no existe, “toda vez que ella, maliciosamente, quiso hacer ver  de que lo que ella estaba llevando a registrar en la Cámara de Comercio correspondía a lo acontecido en la Junta de socios o asamblea de socios, lo que no es cierto”.

El registro realizado por Soraya Corzo fue impugnado a través de un recurso de reposición, el cual prosperó por cuanto la Cámara de Comercio revocó los correspondientes actos administrativos, del 27 de agosto de 2014, mediante Resolución No. 22 del 23 de septiembre de 2014.

Con ello, advierten los denunciantes, se evitó que Soraya Corzo Pinto ejerciera, de manera vitalicia, la representación legal de la Fundación Acosta Bendek, que administra indirectamente la Fundación Universitaria Hospital Metropolitano y la Universidad Metropolitana.

También llamaron la atención sobre el hecho de que, antes de la muerte, su padre “le vendiera” a Soraya y/o a sus sociedades, unos inmuebles “y que a los poquitos días de haberse muerto nuestro padre sacara de sus cuentas sumas importantes de dinero”, circunstancias que exigen sean objeto de una exhaustiva investigación.

En cuando a las causas del fallecimiento del dirigente sostienen que cuentan con motivos fundamentados “para considerar que nuestro padre no murió de muerte natural sino violenta, dado que en la historia clínica no hay certeza absoluta de la causa de su muerte y, sin embargo, hay un diagnóstico de “trauma craneoencefálico”, entre otros, que no es claro, y de unas lesiones en miembros superiores, que permite inferir una postura de defensa, razón por la cual consideramos la necesidad imperiosa que los hechos alrededor de su muerte y las circunstancias antecedentes, sean objeto de investigación”.

En este sentido precisan que si bien al momento de su muerte Gabriel Acosta Bendek venía padeciendo de algunas enfermedades, se encontraba estable y atento a sus actividades, por lo cual las versiones entregadas por Soraya Corzo Pinto, quien lo acompañó hasta la Clínica Altos de San Vicente en una ambulancia a pedido suyo, son totalmente confusas y contradictorias.

Versiones contrarias y difusas

La primera versión que Soraya Pinto le proporcionó a Alberto Acosta, fue la de que estaba con su esposo en el cuarto de la casa, tomándose ella un whisky y él una cerveza y que habían pedido una sopa de lentejas en el Restaurante Árabe Gourmet y que después de habérselas servido salieron del dormitorio para la sala, ella adelante y el detrás.

1 Acosta Bendek sepelio

El entonces presiddente de la Asamblea, Federico Ucrós, encargado del discurso en el sepelio de Acosta Bendek.

En ese momento, remató la versión, ella miró hacia atrás y ve que su esposo se desploma, que trató de sostenerlo pero no pudo debido al peso de él y se golpea con el escalón en la entrada de la sala, ante lo cual llamó al vigilante para auxiliarlo y luego a William Sánchez Rincones, su médico tratante, quien lo acompañó en la ambulancia cuando fue trasladado a la Clínica.

La segunda versión que también se la dio a Alberto Acosta le manifestó que ellos estaban en la alcoba, iban a salir al comedor, el esposo tropieza y se golpea con el marco de la puerta del cuarto, queda inconsciente y ella llama al vigilante para darle los primeros auxilios, A esto, Alberto Acosta cuestiona que “algún motivo debe tener la señora Soraya para decir que primero la caída fue en la sala para después cambiar la versión que fue en la alcoba, donde muy seguramente no alcanza a enfocar la cámara (de seguridad) de la sala”.

En la historia clínica figura que Gabriel Acosta Bendek sufrió una “herida avulsiva, en región frontal”, de 8 centímetros, entendida esta como aquella donde se separa y se rasga el tejido del cuerpo de la víctima y cuyo sangrado es abundante.

“La herida de nuestro padre, como fue descrita por los médicos familiares, fue cortopunzante y lacerada; también en la historia clínica se describen “laceraciones en miembros superiores por desfacelaciones en la piel”, razones por las cuales piden que “la persona que estaba con mi padre el día que fue llevado de urgencia al Hospital tiene que explicar este tipo de desgarros y heridas profundas que presentaba tanto en la región frontal como en sus brazos, pues todo apuntaría a que fue víctima de un ataque y en defensa alzó los brazos para cubrirse el rostro, lo que le produjo esas desfacelaciones que se describen en la historia clínica”.

Otro hecho sobre el cual exigen investigación es el de que si su padre hizo paro cardíaco en el trayecto de su casa a la clínica, que ameritó lo entubaran, por qué llegó al centro asistencial sin su tubo endotraqueal? “Tal situación es inadmisible”.

Igualmente consideran inexplicable que en el momento en que era atendido se requirió la presencia de un cirujano plástico, cuando la prioridad era otra y la herida frontal podía ser suturada de manera simple.

Para ellos también resulta extraño el grado de deterioro progresivo en la salud de su padre, “situación que podría enmarcarse en un envenenamiento por suministro subletal de pequeñas dosis tóxicas, como podría ser arsénico, mercurio, etc”, lo cual podría verificarse con los resultados de la exhumación de su cadáver, tal como solicitaron en su denuncia y cuyo trámite inició el Instituto de Medicina Legal a solicitud de la Fiscalía de Vida.

Por último afirma que “las relaciones de Soraya Corzo con mi padre no fueron las más apacibles”, al punto que su propio padre le confesó que su esposa le era infiel.

 

 

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