Luis Javier Galvis, un héroe en silla de ruedas

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Es una víctima del paramilitarismo en Colombia. El 26 de noviembre de 1998 lo dejaron inválido. Su vida es la primera protagonista de las historias: «Sin barreras».

Por Francisco Figueroa Turcios

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Luis Javier Galvis, recorre las calles de Barranquilla

Los paramilitares del Magdalena Medio, comandados por alias ‘Camilo Torres’, llegaron a la finca «El diamante» que administraba su padre Carlos Galvis en Sabanas del Torres, Santander, y cometieron una gran masacre. El único sobreviviente fue Luis Javier Galvis Hernández. Ese día él cumplía 18 años.

Recuerda como si fuera hoy ese episodio triste de su vida: “Llegaron unos 30 integrantes de Bloque del Magdalena Medio de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), comandado por alias ‘Camilo Torres’ y luego de almorzar tremendo sancocho de gallina que les preparó mi mamá, Rosalba Hernández, le dijeron a mi papá cuál era el objetivo de la visita: que les entregara 20 millones de pesos para no atentar contra la vida de él y su familia. Cuando yo escuché la afirmación pensé que estaba haciendo una broma.

Mi papá, que sabía de la peligrosidad de ese paramilitar, con voz fuerte le afirmó que esa finca no era de él, que solo la administraba. Alias ‘Camilo Torres’ no le creyó a mi papá y pensaba que le estaba evadiendo el pago de la ‘vacuna’. Se enfureció y dio la orden a sus hombres de matarnos a todos, de una forma salvaje: los picaron con motosierra. Mis padres y a mis tres hermanos Mireya (12 años de edad), Henry (10 años) y william (8 años) no escaparon de esa muerte brutal; intenté escapar, pero me atraparon y me pasaron un carro por encima dos veces. Me salvé porque me hice el muerto. Me dejaron inválido”.

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Luis Javier acompañado de sus hijos Issac David  y William Enrique

Luego de un doloroso proceso de recuperación, no pudo volver a caminar. Siempre añoró vivir en Barranquilla.Y para dejar atrás el «fantasma» de la muerte, Luis Javier decidió hace nueve años comenzar una nueva etapa de su vida en la Capital del Atlántico.

Dios aprieta, pero no ahorca, dice un viejo aforismo popular y este santadereano encontró el amor de su vida, la barranquillera Íngrid Polo. El regalo de Dios fue en partida doble: dos hijos gemelos. Hoy tienen 5 años, Isaac David y William Enrique.

Íngrid Polo, la mujer con la que comparte hoy su vida, también le colabora vendiendo cigarrillos y confites. “Hay días en que no se vende ni para la comida y toca prestar plata por los niños” señaló  Íngrid.

 Luis Javier Galvis, es un ejemplo de superación. «Los fines de semana y cuando están en vacaciones ellos me acompañan aunque tenga que doblar el esfuerzo para empujar mi silla de ruedas, porque es la única forma de disfrutarlo, ya que salgo a trabajar desde las 4 de la mañana y está dormido. Regreso a las 10 de la noche y a esa hora están rendidos. Ellos están estudiando en el colegio Amparo de Dios», apunta Luis Javier .

Viven en el barrio Chiquinquirá. Allí alquilaron una habitación donde deben pagar diariamente diez mil pesos y el resto de lo que ganan es para la alimentación. Son duras jornadas que deben cumplir diariamente con estos infernales calores, Luis Javier tirando su silla de rueda. Desde el barrio Chiquinquirá hasta la estación «Joe Arroyo» de Transmetro de la calle 72, debe recorrer unas 30 cuadras. Allí se ubica durante un tiempo con dos objetivos: lograr vender algo y descansar. Luego prosigue por la carrera 51B para tomar el corredor universitario y llegar hasta la iglesia del padre Hollman, en el municipio de Puerto Colombia (Atlántico). En este largo recorrido saca fuerza pasa subir y bajar las lomas para llegar a los barrios del norte de Barranquilla.

Miscelánea ambulante

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Luis Javier tiene una miscelánea ambulate

Como todo un buen santadereano, Luis Javier se las ingenió para tener su propio negocio y no tener que depender de la caridad de las personas. Sostiene a su familia a través de una miscelánea ambulante que «fabricó» en su silla de rueda. En ella carga muñecos de felpa, rosquitas, dulces, controles de televisor, cargadores de celular y, ahora, como está la fiebre de los mosquitos, las raquetas mata moscos, que son las más apetecida por las personas que le compran.

«Esta mercancía que vendo me la facilita una señora, todos los días luego de una dura jornada le entregó cuentas.Yo sueño con tener mi propia casa, por lo que le pido a la alcaldesa que me tenga en cuenta en unos de los programa de vivienda social. Soy una persona discapacitada como ella, la única diferencia es que ella tiene su techo y las tres comidas y yo vivo de la misericordia de Dios.

Mi aliento para continuar esta lucha son mis dos angelitos, Isaac David y William Enrique. No recibo ningún subsidio del Estado, pese a que estoy en la lista de desplazados», acota Luis Javier Galvis Hernández, mientras empuja su silla de ruedas, la cual se convirtió, paradójicamente, en el sustento de su familia y para él no hay barreras que no pueda vencer pese a su discapacidad.

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About Author

7. Francisco Figueroa

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es

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