La historia está llena de casos como el de Mario Ceballos

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Augusto César fue envenenado por su mujer para que su hijo fuera emperador. Hijo de Eduardo Moreno denunció por uxoricida a su madre María Luisa Piraquive. 

Por Rafael Sarmiento Coley, Director

Ahora que se han conocido los primeros resultados que indican altos índices de mercurio en el cadáver del director-fundador de la Uniautónoma Mario Ceballos Araújo, es bueno recordar que es una modalidad tan vieja como la humanidad.

Guette Slide

Silvia Gette Ponce, se le vino el mundo encima por un error tonto.

El caso más famoso es el del emperador romano Augusto César, envenenado por su propia esposa Livia Drusila  para que el hijo Tiberio Claudio Nerón asumiera como emperador. Livia, de quien se dice era muy bella y solía vestir ropas livianas para mostrar sus encantos, se había casado en primeras nupcias con Tiberio Claudio Nerón, con quien tuvo dos hijos: Tiberio Jr. y Druso.

Como Augusto Cesar despreciaba al hijo mayor de Livia, buscó adoptar varios hijos, que fueron muriendo en circunstancias extrañas. Hasta cuando le tocó caer al mismo Augusto Cesar. Lo envenenó de una manera tan insólita como audaz, según el historiador francés Max Gallo en la biografía-novelada ‘Julio César Emperator’.  El huerto del palacio del imperio romano era abundante en arbustos y plantas frutales. Augusto César solía pasear todas las tardes por ese huerto para coger del propio arbusto los higos más maduros para chuparlos con deleite. Su esposa se valió de una cómplice para que todas las mañanas inyectara pequeñas dosis de veneno en los higos ya casi en etapa de madurez.

María Luisa Piraquive

María Luisa Piraquive, historias parecidas con la Gette.

De esa manera Augusto César fue sufriendo de diversos males. Le creció el abdomen de manera descomunal. Los médicos no pudieron diagnosticar el mal. Ya moribundo, poco antes de expirar, Augusto César, que no era ningún pendejo, pues fue un protegido de su tío-abuelo Julio César, quien lo educó y le previno sobre todas las maldades a que estaría expuesto, le advirtió a su traicionera esposa: “me envenenaste para montar a tu hijo en el trono, pero ese poder será la condena de ambos”.   Y así fue.

Lo más reciente

En las obras de los más sobresalientes historiadores como Stefan Sweig, (el más prolífico historiador), Peter Heather (‘La caída del Imperio Romano’), Margarite Yourcenar (‘Memorias de Adriano’), Grahan Greene (‘El Poder y la gloria’) y el más contundente: David Yallop con su ‘En nombre de Dios’, en donde revela, entre tantas otros crímenes estremecedores, la manera como un secretario privado del Vaticano envenenó en 1978 al “Papa de la sonrisa”, el Cardenal Albino Luciani, de 65 años de edad, quien 33 días antes de ser asesinado asumió con el nombre de Juan Pablo I en reemplazo de Pablo VI. Lo mató la mafia que en esos momentos manejaba la iglesia Católica penetrada por los capos de Nueva York a través del banquero del diablo Roberto Calvi, quien convenció al norteamericano Cardenal  Marcinkus, entonces gerente del Banco Ambrosiano, que manejaba todas las cuentas del Vaticano. Por eso a Marcinkus le llamaban irónicamente “El banquero de Dios”.

Don Antonio Edgard Ignacio Fierro Flórez

´Don Antonio´ fue crucial para destapar esa alcantarilla.

Casos como estos se cuentan por montón, de la época de los primeros imperios, como el babilónico y el romano, que fueron la fuente inspiradora de William Shakespeare para varias de sus inmortales obras de teatro.

Un caso que casi queda en el anonimato en Colombia ocurrió en 1996, según denuncia ante la Fiscalía en 2006 por parte de Iván Moreno Piraquive. Con pelos y señales, luego de haber sido largado a la calle por su condición confesa de gay, Iván denunció que su propia madre, María Luisa Piraquive, la pastora de una secta religiosa y dueña del movimiento político Mira, fue la autora intelectual de la muerte de su esposo el pastor Eduardo Moreno. Era el padre de Iván, de la exsenadora Alexandra Piraquive, entre otros.

Se asegura que el pastor Eduardo Moreno era enemigo de extender la iglesia a medio mundo y de organizar movimientos políticos para mezclar política con religión. Sostienen que era un hombre serio y honesto.

Nada nuevo hay bajo el sol

Maripaulina y Mafe

María Paulina Ceballos y su hija Mafe Cepeda Ceballos.

María Paulina Ceballos Pardo, hija legítima única de Mario Ceballos Araujo con su primera esposa Idalith Pardo (también ya fallecida), tenía la sospecha desde cuando su padre murió en 2003 (había nacido en Santa Marta el 27 de mayo de 1928).

“Mi padre era un hombre robusto, sano, se alimentaba bien y era amante de la buena vida, sin excesos. No era un tomado cotidiano ni pernicioso. Y un hombre que se aplicaba medicina preventiva con constantes controles médicos y tratamientos con excelentes medicamentos, a los 75 años de edad, no era para que muriera en esas condiciones deprimentes. Cayó enfermo y la arpía jamás permitió que se le viera, ni se sabe qué tratamientos médicos recibía mi padre, quien, de no haber sido por el presunto envenenamiento, habría vivido quince y hasta 20 años más”, confesaba en una entrevista hace algunos meses.

El instinto de la sangre

Esa sospecha nunca dejó dormir tranquila a María Paulina. Era el llamado de la sangre. De un ser querido que la mimó. Era la niña de sus hijos. Hasta cuando llegó Silvia Gette Ponce al mundo de Mario Ceballos y todo cambió, como dice uno de los abogados de María Paulina, “y lo más triste, por culpa de una estriptisera con alma de criminal”.

La duda llevó a María Paulina a contratar al destacado abogado costeño Abelardo De la Espriella, de amplia experiencia en estos casos. Tan pronto recibió el poder, procedió a exigir no solo la exhumación del cadáver, sino someter a María Paulina a la prueba del ADN para reconfirmar que era hija de Ceballos, como en efecto se certificó. Y salió a flote la duda del envenenamiento paulatino con mercurio. Aquí en Barranquilla la Fiscalía que recibió el caso lo engavetó, como ha ocurrido en otras fiscalías y juzgados con casi todos los procesos que involucran a Gette.

Por eso el propio Fiscal General, Eduardo Montealegre Lynett, ha trasladado a Bogotá todos los procesos. Y el proceso por el presunto envenenamiento paulatino con mercurio lo puso en manos de la Fiscalía 10 Especializada Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario.

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Eduardo Montealegre Lynett, Fiscal General.

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Abelardo De la Espriella, abogado de la familia Cepeda Ceballos.

Las investigaciones demuestran que la realidad es que el estudio forense señala niveles altos de mercurio en huesos, uñas y pericardio. Existe la hipótesis de la posibilidad de haber sido porque Silvia Gette, en una extraña imitación a Juana la Loca con el cadáver de Fernando el Hermoso, quiso retener el cadáver en casa, a su lado, por varios días. Dizque porque no quería que se lo llevaran de su lado ni aún después de muerto “y se iba en llantos y alaridos cada vez que le mencionaban el sepelio”, según testigos.

De acuerdo con un resumen de los abogados defensores de las víctimas, Silvia Gette Ponce formó toda una alianza criminal con el exjefe paramilitar Juan Carlos Rada Padilla, quien era el dueño de la Agencia de Asistencia en Seguridad y Servicios (Asis).

La prensa local, revistas nacionales y portales muy acreditados han resumido en estos días que la agencia Asis, que según los investigadores, en la práctica era una agencia de seguridad que cometía asesinatos selectivos, amenazas y extorsiones, también prestaba servicios de vigilancia no solo a la Uniautónoma, en esos momentos bajo la rectoría de Gette Ponce, sino a Coolechera y otras empresas.

Fueron los años en que, según recuentos recientes de la prensa, asesinaron al esposo de María Paulina Ceballos, Fernando Cepeda Vargas, con quien tuvo una hija María Fernanda Cepeda Ceballos (Mafe), una hermosa niña de 18 años. Del mismo modo, en agosto de 2002 habían asesinado al abogado John Jairo Ramírez Vásquez, quien se retractó en todas las denuncias contra María Paulina Ceballos, Fernando Cepeda Vargas (antes de que lo asesinaran también) y el entonces vice-rector de la Uniautónoma Antonio Vallejo Morales. Inventaron que estas tres personas eran las autoras de supuestas amenazas y sufragios que le llegaban a Silvia Guette, los cuales se comprobó más tarde que eran enviados por la propia Asis.

Sicarios al servicio de Asis también asesinaron a tiros dentro de la misma Universidad a Alberto Rafael Ceballos, sobrino de Mario Ceballos Araujo. Y Silvia Gette «mató» con amenazas y de hambre a Luis Rafael Ceballos, hermano del asesinado Alberto Rafael Ceballos.

Estos informes recientes de una revista nacional señalan que todas esas macabras maniobras homicidas sucedieron antes de que Silvia Gette se desbocara a cometer todo tipo de desfalcos, compras con sobreprecios, auto-prestamos por más de dos mil millones de pesos, traslado a su cuenta personal de un millón de dólares de cuentas de la Universidad. Esos procesos los adelantan ante jueces y fiscales un pool de abogados encabezados por el penalista Daniel Largacha, contratados por la actual administración de la Uniautónoma.

Y lo único que pudo llevarla a la cárcel, para que después se le vengan encima toda una feria de fechorías, fue el intento de soborno al exjefe paramilitar Edgard Ignacio Fierro Flórez, alias ´Don Antonio´,  para que cambiara su versión para bajarle el volumen a la implicación de la exrectora en el homicidio de Fernando Cepeda. El soborno en dinero efectivo lo llevó envuelto en un periódico dentro de un maletín de ejecutivo el abogado Arcadio Martínez Pumarejo. Por ese motivo ambos están presos. Por ese tonto error el mundo se le vino encima a Silvia Gette y se ha destapado todo lo que escondía detrás de esa cara de mujer refinada, poderosa y altiva.

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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