Lo único que le faltó fue la Copa Mundo y ser goleador en ella

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Lo demás, Alfredo Di Stefano lo hizo al mismo nivel de Pelé, Garrincha y Maradona. Fue estrella de Millonarios cuando en Argentina una huelga de jugadores hizo estallar la piratería en el fútbol. 

Por Chacheros con apoyo de Semana

Aquí acabe aquello de que en fútbol, como en el béisbol, lo que valen son las estadísticas. Y el balompié de verdad lamenta que Alfredo Di Stefano, fallecido este lunes a los 88 años de edad, hubiera sido campeón en todo y goleador de todos los torneos, menos de una Copa Mundo. Cosas del destino.

Alfredo D ´StefanoNo es apresurado decir que Alfredo Di Stéfano, nacido en Buenos Aires el 4 de julio de 1926 y fallecido en Madrid, este lunes 7 de julio de 2014, fue y ha sido el más grande jugador en la historia de Millonarios, uno de los grandes clubes que jamás haya tenido el balompié colombiano, entre otras cosas, equipo fundado por un barranquillero, Alfonso Senior, quien además organizó tolda aparte fundando la Federación Colombiana de Fútbol y la División Mayor del Fútbol (Dimayor).

La insólita llegada de Di Stefano a Colombia fue uno de esos sucesos que solo deparan la historia y los casos fortuitos. Alfonso Senior Quevedo estaba preocupado porque sus paisanos barranquilleros, emputados porque había trasladado la organización del fútbol profesional a Bogotá, se sentían traicionados. Varios dirigentes barranquilleros armaron un Atlético Junior con lo mejor que pudieron conseguir en Brasil. Un jugador de la talla de Heleno de Freitas. Estrella del equipo Mundial de Brasil y con él otros astros.

Senior aprovechó que en la Argentina estalló una huelga irreversible de jugadores y, con un olfato de comerciante como no lo tenía ningún otro bogotano de su época, se fue de “pirata Morgan” a Buenos Aires y se trajo una camada de lo mejor de lo mejor, entre ellos Di Stefano, Adolfo Pedernera y  Nestor Raúl ‘Pipo’ Rossi.

El orgullo más grande para Alfonso Senior fue haber conseguido traer a Colombia a Di Stefano. Porque con ello no solo se volvió archimillonario, sino que le dio una sonora bofetada a sus contradictores como Edgar A. Senior (pariente suyo), Chelo de Castro, Lagardere y hasta Efraín Peñate, que es contemporáneo con ellos.

Millos ganaba todo

Con semejantes estrellas, Millonarios se cansó de conquistar títulos locales, porque, a nivel internacional, fue descalificado, momentáneamente, por la Fifa por piratear jugadores.

Di Stefano era una flecha veloz para pasar en medio de tanta pierna malintencionada. Por eso lo bautizaron ‘La Saeta Rubia’. Sus goles y su velocidad hicieron de él un auténtico ídolo en la capital. No solo fue un héroe deportivo. También fue todo un personaje que se codeaba con la alta sociedad bogotana y hasta con los presidentes de la República de turno.

Tampoco es apresurado decir que Di Stefano ha sido el futbolista de mayor nivel que se ha visto en las canchas colombianas. Así coinciden aquellos veteranos aficionados que tuvieron la fortuna de ver a un futbolista incomparable, que fue considerado el mejor del mundo en su momento, y que además se fue a la otra vida con un récord que nadie ha podido superar: ser el único jugador en la historia que ha levantado por cinco veces consecutivas el trofeo de la Copa de Campeones de Europa, hoy conocida como Champions League, el torneo de clubes más importante y que paraliza al mundo. Todas ellas con la camisa del Real Madrid.

Pero, ojo, jamás levantó la Copa de la Fifa de un Campeonato Mundial. Cosas del destino absurdo.

Cada santo en su pedestal

Si se hace una comparación con la actualidad, Di Stefano era como el Lionel Messi de la época. Es cierto. Las épocas eran diferentes. A la ‘Saeta Rubia’, como se le ‘bautizó’ a Di Stéfano por su velocidad, le correspondió una época donde el fútbol no era el multimillonario negocio de ahora, donde se jugaban menos partidos, donde las hazañas deportivas sólo se conocían por las revistas futboleras o las crónicas de la prensa, y donde el espíritu de este deporte estaba por encima del dinero y los contratos publicitarios.

Pero las épocas de Pelé y Di Stefano no fueron tan distintas ni tan distantes. Como tampoco la de Manoel Dos Santos Garrincha. Y Pelé fue tres veces Campeón Mundial. En tres ocasiones alzó en sus brazos la Copa más codiciada del universo. En los momentos en que golpeaban demasiado fuerte a Pelé durante uno de los tantos mundiales en los cuales jugaron juntos, era “Mané” Garrincha quien se echaba el equipo brasilero al hombro. Y con qué suficiencia y talento.

Pelé era tremendo cabeceador. Tenía una gambeta sólo comparable con la de Mané Garrincha. Era dueño de una resistencia física incomparable. Y todavía se comenta con asombro la capacidad superior que tenía para saltar por encima de los defensas y esa increíble jugada de autohabilitarse logrando que el balón pegara al jugador contrario y rebotara hacia adelante para que ni Pelé ni ninguno de sus compañeros quedaran fuera de lugar. Eso solo lo hizo Edson Arantes Dos Nacimiento, “Pelé”.

Pero, ¿qué pasaría con un título Mundial o el Botín Oro?

La ‘Saeta’ llegó a Colombia cuando el país empezaba a sufrir los primeros embates de la época de La Violencia, y el fútbol era casi que la válvula de escape de una sociedad que empezaba a teñirse de sangre.

Fue a finales de los años cuarenta cuando Alfonso Senior, presidente de Millonarios, viajó a reclutar jugadores al sur del continente. Y aprovechando una huelga de futbolistas en Argentina, se trajo tres ‘cracks’ de uno de los más célebres equipos que ha tenido el River Plate en su historia: ‘la máquina’, que se llevó los títulos del fútbol argentino entre 1941, 1942, 1945 y 1946.

Primero llegó el maestro Adolfo Pedernera, y tras él, el portero Julio Cozzi, el mediocampista Néstor Raúl Rossi y el propio Di Stefano, quien venía precedido de una nada despreciable cifra: 49 goles en tres temporadas con los de la banda cruzada, entre 1947 y 1949.

Con la llegada de estos astros se dio inicio a una de las épocas más célebres del fútbol colombiano, la de ‘El Dorado’, que aunque la Fifa la declaró una liga pirata, se caracterizó por la presencia de los mejores futbolistas de Suramérica, en la que Di Stéfano fue la joya que más brilló.

Con la camiseta número 9 de Millonarios, el argentino disputó 101 partidos oficiales y anotó 90 goles. Alzó los títulos de 1949, 1951 y 1952, en estos dos años se alzó con el botín de oro al máximo goleador, pues en cada una de esas temporadas sumó la escalofriante cifra de 50 goles.

Incluso fue el autor de hazañas nunca antes vistas. Por ejemplo, Di Stefano quedó en la historia como el primer futbolista en haber marcado un gol de cobro de esquina, un gol olímpico que los ojos de los aficionados al fútbol en Colombia jamás habían visto. Fue en la ciudad de Cali y lo marcó ante el Boca Juniors de esa ciudad en la victoria del conjunto «embajador» 6 – 2. Los estadios de la Universidad Nacional, primero, y luego El Campín, fueron los principales escenarios de sus hazañas balompédicas.
También aquí en este aparte es bueno recordar que la hazaña más fenomenal la ostenta el barranquillero Marcos Coll, por su gol olímpico en un Mundial de Fútbol, y ante el mejor mortero del mundo de ese momento, Lev Yashin, la llamada “Arana Negra”.

Los rumores de que en Colombia se jugaba el mejor fútbol del mundo pronto llegaron a oídos de los europeos. En 1952, Millonarios fue invitado a participar en el torneo internacional para celebrar los 50 años del Real Madrid.

Millonarios consiguió el título al derrotar 2-4 al club ‘merengue’. Di Stefano fue la gran figura, anotó dos goles y acaparó todas las miradas. Desde entonces empezó a considerársele el mejor jugador del mundo y Millonarios fue bautizado en Colombia como el equipo de ‘los embajadores’, pues desde entonces eran permanentes las invitaciones que le hacían al equipo capitalino.

DI Stenao2Fue en ese partido cuando el presidente del Madrid, Santiago Bernabeu, se fijó en la ‘Saeta’ y se empecinó en hacerse con sus servicios. Las negociaciones entre el cuadro madridista y Millonarios tuvieron lugar ese mismo año en Caracas (Venezuela), lugar donde se disputó la primera Copa del Mundo de Clubes en la que Di Stefano de nuevo fue la gran figura de un equipo al que se le llamó ‘el ballet azul’ por su estética forma de jugar.

Mientras el Madrid negociaba con Millonarios, su archirrival Barcelona negoció el pase de Di Stefano con el River de Argentina. La puja por la transferencia del argentino fue todo un novelón y hay versiones de que hasta el general Francisco Franco intervino para que Madrid se quedara con el jugador.

El 18 de febrero de 1953 en el partido ante Rapid Viena fue la despedida de la “Saeta Rubia”, dejando para la historia 90 goles en 101 partidos oficiales en la Liga colombiana, 10 goles por Copa Colombia en 10 partidos y 51 goles en 61 partidos no oficiales nacionales e internacionales.

Alfredo Di Stefano Luego vinieron sus hazañas europeas. De su mano llevó a la cumbre al Real Madrid durante los diez años que estuvo en el equipo. Entre 1953 y 1963 marcó 454 goles, ganó ocho títulos de Liga española, cinco copas de campeones de Europa y una copa Intercontinental.

Paradójicamente, este jugador que fue considerado en su momento el mejor de la historia nunca jugó un Mundial. Hizo parte de la selección Argentina, pero este país decidió no acudir al Mundial de Brasil 1950 ni al de Suiza de 1954.

En el año 1956, Di Stéfano se nacionalizó español y conformó la selección de ese país, que no logró clasificarse al mundial de Suecia de 1958, lo cual sí hizo para el mundial de Chile 1962, pero una lesión en el antepenúltimo partido de entrenamiento le impidió jugar, aunque formó parte del equipo y estuvo inscrito en la lista de jugadores.

Fueron tres años en los que Di Stéfano hizo grande al fútbol colombiano y a la camiseta de Millonarios. Una institución que hoy lo recuerda en su partida como el más grande jugador que ha lucido el uniforme azul y blanco. Gracias a la Saeta, el uniforme de Millonarios es el único de un equipo extranjero que es exhibido en el museo del Madrid.

“Se fue ‘El Más Grande’, aquel jugador argentino que llegó, de River Plate, para protagonizar tardes y noches doradas con la camiseta embajadora, episodios que nunca olvidarán los hinchas de Millonarios, los hinchas del fútbol. Lo cual corrobora lo que fue: ‘El Más Grande’ para River, Millos y el Real Madrid. Pero le faltaron esos episodios no de tan poca monta. Ser estrella en un Mundial. Levantar la Copa como Campeón Mundial. Ser el goleador de un Mundial. Se fue Don Alfredo, la Saeta Rubia, pero su legado, su magia, su grandeza nunca dejarán de existir, pues cada vez que Millonarios salte a una cancha su memoria vivirá por siempre. Paz en su tumba”, dice un comunicado del cuadro embajador.

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