La coronación de Maqui, espectáculo de talla mundial

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El lunar negro estuvo por fuera del show: el ingreso de los periodistas por el portón de los orines y no dejar entrar a numerosos colegas de otras ciudades y reporteros jóvenes.

Por Gerson Brugés – Chachareros
Crónica especial para lachachara.co

Fotos de Jairo Buitagro «El Gancho»

Coronación 2La Coronación de la Reina del Carnaval de Barranquilla es un evento que nos llena de efervescencia, es el cierre del pre-carnaval  y el abrebocas del segundo mejor Carnaval del mundo, nos activa el gen carnavalero como lo menciona nuestra  reina antecesora  Daniela Cepeda Tarud.

Por lo tanto es uno de los eventos más esperados por los barranquilleros, extranjeros y visitantes y, por supuesto, por los periodistas que nos esmeramos por transmitir al mundo entero el significado de estas fiestas tan importante para la ciudad y para el país. Por nuestras voces y escritos plasmados en los medios masivos de comunicación hacemos que los espectadores reciban con mayor agrado lo que sucede en Barranquilla. Y lo que es aún más valioso: gracias a los medios de última generación (las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, TIC), brindamos la oportunidad para que la diáspora que se ha ido de su ciudad natal por diversos motivos, se informe veraz y oportunamente de lo que está sucediendo en Su Carnaval.

Coronación 11Le damos el significado y el título que recibió por parte de la Unesco como “Obra maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la humanidad”. En buena parte, por nuestro trabajo como periodistas que hacemos llegar la información a nivel internacional y lo damos a conocer, es que el Carnaval de Barranquilla es uno de los más significativos a nivel internacional, hecho por el cual  nos sentimos orgullosos.

El gremio de los periodistas  logró hacer del Carnaval una fiesta de todos los colombianos, pero lastimosamente hoy todos los reporteros no pueden compartir la misma alegría que abarca a los afortunados que pudieron entrar y ser bien atendidos y obsequiados en la zona de prensa. Todo esto, a pocas horas de  que se dé inicio  a la recordada Batalla de los mil días que dio acogida a la creación de la Batalla de Flores como agradecimiento a los soldados  de nuestra patria. 

El hermoso bullicio carnavalero en una bella noche

La noche caía llena de colores y brillo, la popular calle 72 mostraba un sendero o más que un sendero un bulevar de la verdadera alegría del barranquillero. Más de 100 locales de ventas entre máscaras de marimondas, vestidos de garabatos, negritas Puloy, cumbiamberos y cientos de artesanías del Putuyamo, del Meta, de La Guajira, de todas partes, lo mismo que un vendedor de sombreros de Popayán, y todo ello rodeado de la creación propia del Carnaval.

En medio de ese fragor se veía una multitud agitada, desorientada y decepcionada por el mal manejo del evento. Personas daban la vuelta a la redonda al estadio como niños tratando de ingresar al tan esperado evento. Porque había entrada para las graderías, para la gramilla, para silletería, para zona VIP, y, ¡pásmese lector!: palco especial para la familia real, como en los tiempos de las rancias monarquías europeas.

A pesar de la incomodidad y el maltrato,  sonreímos.

A pesar de la incomodidad y el maltrato, sonreímos.

Una puerta especial fue la destinada a los periodistas, situada en la parte más lejana y oculta del estadio, con un portón de hierro, sin una rendija por donde llagar a los porteros). Es un portón tipo cárcel, en donde originan y defecan los gamines (es de imaginar el olorcito reinante), con unos porteros que más parecían unos matones traídos de las comunas de Medellín. Ante semejante panorama parte de esa multitud que sufrió lo indecible para ingresar al Romelio Martínez fuimos nosotros, más de 15 periodistas y comunicadores sociales que, emocionados por informar y transmitir dicha fiesta nos encontramos con esa desagradable sorpresa. Colegas venidos de Cúcuta, Valledupar, Medellín, y algunos locales. Se nos negó el acceso al evento, demeritando así nuestra labor. Recibimos el insulto, además, de esa entrada que parecía más  un baño público.

En ese aspecto faltó organización de la empresa encargada de la seguridad, que de seguridad no tiene nada. Porque personas pasaban por la entrada de prensa con boletas falsas como el caso de una pareja que compró honestamente dos boletas para Vip y resultaron falsas al momento de reclamar la policía no ayudo de mucho.

Mucha gente ingresó por ‘el portón de los periodistas’ solo para disfrutar del evento, sin ser periodistas. Personas que no tienen ningún tipo de responsabilidad de hacer reportajes, entregar informes, transmitir por radio, televisión o las redes sociales la magnitud de este evento, para ellos es una fiesta más que quieren gozar.

Para los periodistas es la oportunidad de mostrar la diversidad cultural y valor creativo que cada danzante entrega en tarima para hacerlo conocer en el exterior, ¿no valemos nada y no somos nadie para asistir a este evento?  Pregúntense ustedes: Si nosotros no hiciéramos nuestra labor ¿el carnaval fuera sido tan conocido como lo es hoy a nivel nacional e internacional?

Coronación 9Eso sí, desde afuera, allí cansado de tocar el portón para que nos abrieran, pudimos apreciar el excelente show de juegos pirotécnicos. Hay que decir que no solo los periodistas tuvimos que quedarnos afuera del evento. También, aunque parezca increíble, actores y directores de comparsas del Carnaval con sus tocados y disfraces se quedaron en la puerta. Les negaron la entrada. “Horas, días y meses ensayando para enaltecer a Maqui  y al llegar el tan esperado día se nos niegue el ingreso más que una falta de respeto es un atrevimiento y una falta de consideración con los bailarines que aportamos nuestro tiempo, energías y entusiasmo para mostrar parte de la diversidad del Carnaval de Barranquilla”, decía, en medio de sollozos, una niña bailarina de uno de los colegios del sur de la ciudad.

El bache de una hora

Coronación 1Menos mal que hubo un bache de una hora mientras le acomodaban los instrumentos a Juan Luis Guerra y su Orquesta (300 mil dólares cobró por esta presentación, y en total se invirtió en el evento de la coronación 2 millones de dólares de los cuales ni una bolsita de agua se les entregó a los bailarines que hicieron disfrutar a todos los asistentes). Esta y muchas irregularidades más sufrieron numerosos periodistas que aportan para que llevar a millones de personas la otra cara de la coronación, que a pesar de ser un evento maravilloso lleno de brillo y música que resalta nuestras diversidad e identidad que nos hace diferentes frente a otros carnavales del mundo, a un sector de los reporteros se les negó su libertad de trabajo para hacer compartir esa alegría a nivel regional, nacional e internacional.

Aquí fallaron, principalmente, las dos periodistas que fungen como jefas de prensa. La una al pie de la Reina (a lo mejor se cree reina y no periodista), y la otra de las comunicaciones en general. Ambas comenzaron como novatas. Como practicantes. Ambos comenzaron cubriendo como novatas estos eventos. ¿Por qué permiten que a sus colegas jóvenes se les humille y maltrate? Por todo lo demás, la coronación de Maqui, en una calificación de 1 a 10, 10. Felicitaciones a la familia Gerlein. Especialmente a Julio Eduardo. Pero, por favor, un jalón de orejas para los responsables de decidir el ingreso de los periodistas por el portón carcelero de los miaos.

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