El Carnaval es más universal de lo que parece

1951

Barranquilla casi siempre toma como paralelo de su Carnaval solo al de Río de Janeiro. Pero en el mundo hay otras festividades similares que por estos días llenan de alegría, danzas, música y color sus culturas.

Por Jorge Sarmiento FigueroaEditor general

Cortesía diario ADN

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El grito de libertad con que nació el Carnaval de Barranquilla, contra la holgazana y pervertida clase política local de finales del siglo diecinueve (menos mal a la alcaldesa del siglo veintiuno se le dio por echar para atrás el «decretico» que prohibía esa rebeldía carnavalera), fue también la olla donde bulleron los orígenes de las culturas que habían venido a buscar en la Arenosa un refugio de alegría y paz, en contraste con la agitada violencia de otras latitudes del país.

Esos orígenes culturales venían impregnados en sus genes de danzas, músicas, costumbres de fiesta y trajes que acá se convirtieron en disfraces, muchos de los cuales se mantienen intactos y otros se han ido transformando con el tiempo.

Esos genes de los que bebió el Carnaval de Barranquilla tienen también su historia patria, porque más allá de nuestro ombligo en otras partes se celebra y se celebraba incluso mucho antes la fiesta que paraliza a un pueblo entero y la hace vibrar como esas ollas que sueltan su frenesí justo en el momento en que el caldo está listo.

La primera coincidencia entre la mayoría de los carnavales es que marcan el comienzo de la Cuaresma, la entrada a la época más importante del cristianismo que anticipa la muerte de Jesús.

Pero lo que parecería ser también una línea general, como el hecho de disfrazarse y bailar (como lo vemos en Río de Janeiro y Barranquilla), no se cumple al pie de la letra en todos los demás.

carnaval de veneciaPor ejemplo, en el que es uno de los más antiguos y admirados, Venecia, prima la fantasía y la majestuosidad de los trajes, mientras que en Cadiz, el sur de España, lo que se valora más es la dote para el canto, la ingeniosidad de sus coplas (que este año seguro, mientras nosotros parodiábamos a Uribe y a Chávez, ellos la tomaban contra Rajoy).

Lo más contrastante entre el Carnaval de Venecia, que cumple más de 500 años, y los demás, es que mientras Cadiz y Barranquilla crecieron como el escenario de burla hacia el poder, el de la ciudad itálica lo hizo para que los nobles se mezclaran con el pueblo. Pero manteniendo la máscara, por supuesto, y el lujo de diseños.

Mientras tanto, en Cádiz, salen las chirigotas, en la plaza o el teatro, las memorias calladas, las expresiones del pueblo que por amor, por hambre, por política o por muchas otras causas, quiere liberar su espíritu en el carnaval.

Semifinales de las competencias de chirigotas en el Carnaval de Cádiz, España

http://youtu.be/a-HTrbyGdt8

Hay que mencionar en España también al Carnaval de las islas Canarias, especialmente en Tenerife, donde vive el colorido que también se siente en Latinoamérica.

marimondasBarranquilla tiene hoy en su Carnaval todo un Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. Algo que no solo vale para lo que se vive y goza desde adentro, sino para lo que se sigue viendo en el mundo muchos años después como alegoría de la fiesta, la alegría y la libertad.

El nuestro es primo hermano del de Brasil, tanto así que hemos importado su samba a la vía 40. Pero pasear por otros carnavales nos tiene el placer para el barranquillero de que puede sentir cuánto vale lo que tiene y qué tanto se parece su rebeldía feliz a la de seres humanos a miles de kilómetros de cultura.

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Acerca del Autor

4. Jorge Mario Sarmiento Figueroa

Editor general de Lachachara.co y gestor de proyectos de la Fundación La Cháchara. Ejerce el oficio periodístico desde niño, combinado en la actualidad con la docencia universitaria, asesorías en comunicación para personas y organizaciones. También practica manifestaciones artísticas como la poesía, la pintura y la realización audiovisual. Email: jorgemariosarfi@gmail.com Móvil: 3182484320

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