Cine colombiano se nutre de su propia realidad

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La muestra criolla en el Festival Internacional de Cine de Cartagena toma distancia de los estereotipos de cocaína y violencia con que Hollywood aún pretende encasillar a Colombia.

Por Jorge Sarmiento FigueroaEditor general
Fotos por Nira Figueroa

película

Foto tomada de internet

Atrás van quedando las historias de soldados que descubren guacas de dinero en la selva colombiana, se van borrando de la pantalla grande los narcotraficantes con dientes chapados en oro rodeados del lujo, mujeres y las armas más estrambóticas. No significa esto que se hayan acabado por arte de magia la guerra y la coca en Colombia, o que ahora los cineastas locales pretendan no ver una realidad que sigue presente en el país.

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Es muy probable que el próximo éxito de taquilla de una película nacional sea de nuevo la del arma más mortífera, la de la coca más pura, o la del culo (perdón, derrier, como dice con tanta gracia Hernán Sajar), más grande.

Pero lo que está sucediendo en el otro extremo es una tendencia de cambio en la mirada de los realizadores colombianos que quieren hacer un cine distinto porque están «hartos de ver que la industria cultural internacional solo menciona a nuestra sociedad con los clichés de la cocaína, la prostitución, la guerra y la corrupción», comenta uno de los productores locales que asiste al Festival Internacional de Cine de Cartagena. Ellos quieren jugarle a un punto de quiebre. Que se ha dado siempre en el cine mundial. Méjico hace rato le dio cristiana sepultura a las películas de charros con sus vestimentas corronchas. Los gringos metieron al cajón del olvido los spaguetti western de vaqueros rápidos con el caballo y las pistolas.

El Festival de Cartagena llega a su versión número 54 con un alto nivel de películas e invitados, y sobre todo con un aumento notorio de asistencia a las proyecciones, foros, talleres y demás actividades alrededor del séptimo arte. Brasil es el invitado especial en esta ocasión en que se dan cita del 14 al 19 de marzo varios de los más importantes realizadores del cine latinoamericano y de casi todos los continentes que giran hacia el Festival como un sólido encuentro cinematográfico en una de las ciudades más románticas del mundo.

Colombia en el cine

La cartelera del Festival fue amplia, emocionante y de calidad garantizadas.

La cartelera del Festival fue amplia, emocionante y de calidad garantizadas.

Colombia está viviendo un nuevo auge en la realización de cine, entre otras razones por la disminución considerable de costos técnicos para las producciones, gracias al surgimiento de la tecnología digital; y por las medidas gubernamentales que pretenden convertir al país en un escenario de rodajes con estímulos en impuestos para las productoras al estilo Bollywood (industria del cine hindú), además de las políticas estatales recientes para el fomento del arte cinematográfico criollo entre las que sobresalen la Ley de filmación Colombia.

«Lastimosamente las películas de contenido y valor cultural, realizadas por autores nacionales que ganan convocatorias por la calidad de sus proyectos, solo pueden ser vistas en festivales y no son en su mayoría tenidas en cuenta por la cartelera de cines comerciales del país (Cine Colombia, Royal Films, entre otros selectos miembro del ‘Mainstream’, que es una red organizada y regida por Estados Unidos para mantener el consumo cultural de Occidente), porque en esas carteleras siguen mandando los superhéroes, las comedias, dramas y dibujos animados norteamericanos, por lo cual la sociedad colombiana se pierde la ocasión de ver el cine que retrata sus historias de vida», explica Juan Pablo Osman, realizador barranquillero que alista su primer largometraje sabiendo que es muy probable que no se vaya a proyectar en las salas de cine comercial.

El placer de nuestras historias pantalla grande

Ciro Guerra obtuvo gran reconocimiento por su película Los viajes del viento.

Ciro Guerra obtuvo gran reconocimiento por su película Los viajes del viento.  Foto tomada de internet

Pero ninguno de los realizadores de la nueva generación está falto de entusiasmo a pesar de la mordaza a la que los mediocres y desnaturalizados emporios culturales del país se dejan someter por Hollywood. Al contrario, el reconocimiento por el producto local en los festivales internacionales, los buenos comentarios de la crítica que sí mira su arte y las sonrisas de identificación que tiene el público colombiano con sus historias (proyectadas entre otros en el Festival de Cine de Cartagena o en el Festival de Cine de Barranquilla que llega a finales de marzo con su segunda versión), se constituye en el motor espiritual para seguir haciendo películas.

«Mientras tengamos la oportunidad de contar el país, para que no tengan que venir otros a contárnoslo a su manera, seguiremos haciéndolo», dice Ciro Guerra, uno de los más importantes realizadores colombianos de la nueva generación, que prepara su próxima película contada en el Amazonas.

Junto a él, varios realizadores hacen esa apuesta concentrando su talento en narrar la cotidianidad y la esencia de Colombia, desde su mundo. Sin siquiera proponerlo con ambiciones ni intereses, el conjunto de esas realizaciones está rehaciendo el imaginario de país que teníamos en la cabeza a partir del cine de Hollywood.

Roberto Flores, con su laureada película ‘Cazando Luciérnagas’, Ciro Guerra y Rubén Mendoza, son algunos nombres de cineastas nacionales que hacen parte de esos nuevos talentos que «no están en venta para la prostitución cultural». Algunos sí han caído en esa práctica de crear estereotipos con exageraciones de nuestra identidad para que los cines comerciales los dejen «vender su arte» y atraer al público de mente corta que cambia la reflexión y la catarsis profunda por un vano entretenimiento, con películas como ‘El Paseo’, de Dago García y Harold Trompetero.

Foto tomada de internet

Foto tomada de internet

Tierra en la lengua

Rubén Mendoza presentó su más reciente película en el Festival de Cine de Cartagena. Con el título ‘Tierra en la lengua’, cuenta la historia de un pequeño terrateniente de los llanos orientales que ha forjado su vida y su carácter entregado a los vaivenes de su tierra, enfrentándose a todos los males con su personalidad salvaje.

En esta película de nuevo aparece la guerra, pero no es una protagonista que lo sangra todo, sino un elemento secundario que subyace en el relato sobre Don Silvio, un hombre que podría ser el campesino de la Costa, del Pacífico, del Centro o de cualquier finca de las que todavía hay en el país.

El logro de Mendoza con ‘Tierra en la lengua’ es reflejar mucho más de cerca las vivencias del ser humano de pueblos y fincas colombianas, y de jóvenes citadinos (nietos de Don Silvio en la historia), de lo que podrían parecerse Iron Man, Jack Sparrow o el propio Jhon Leguizamo actuando en la mencionada película ‘El Paseo’, segunda versión.

ficci2Los cines comerciales solo dejarán que esas películas caminen por sus salas para no quedar mal ante semejante Festival como es el de Cartagena, pero con ellos sí que no hay esperanza de que las carteleras se llenen durante el resto de la temporada con las producciones locales. Al fin y al cabo a ellos les conviene, por rentabilidad y cultura del consumo, mantener la cartelera de películas de pobre contenido que solo buscan entretener y alinear a la manada de idiotizadas personas para las que el cine y el arte en general jamás ha sido algo para explorar su propia realidad, sino para evadirla.

ficci3Que las salas de cine estén atiborradas y haya filas de aficionados al séptimo arte que se quedarán sin poder entrar para ver esta y el resto de películas durante el Festival de Cine de Cartagena, es un indicio elocuente de que la realización cinematográfica nacional está hablando fuerte y claro, satisfaciendo la búsqueda de historias propias y de calidad que el público despierto quiere.

Aquí en estos escenarios surge una simbiosis curiosa: El cineasta y el cinéfilo se encuentran y hablan como dos viejos conocidos. Sin que jamás antes se hubieran visto. Es la magia del cine, que destruye los muros que separan a quien hace las películas, de quien ama el cine y va apasionado a las salas de cine y a estos festivales.

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Acerca del Autor

4. Jorge Mario Sarmiento Figueroa

Editor general de Lachachara.co y gestor de proyectos de la Fundación La Cháchara. Ejerce el oficio periodístico desde niño, combinado en la actualidad con la docencia universitaria, asesorías en comunicación para personas y organizaciones. También practica manifestaciones artísticas como la poesía, la pintura y la realización audiovisual. Email: jorgemariosarfi@gmail.com Móvil: 3182484320

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