Transporte público: ¿un parapeto sin importancia?

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Está claro que el transporte es una necesidad ciudadana para tener una vida digna. En Santa Marta es tan insatisfecha esta necesidad, que las protestas son las que ruedan cada día.

Por Jenny CabralesChacharera en Santa Marta

BusetaEn Santa Marta, como en todas las ciudades del mundo, la clase alta tiene uno o varios autos, mientras la inmensa mayoría se mueve en busetas destartaladas.

A continuación un análisis del servicio de transporte de esa mayoría samaria:

  1. La calidad de las busetas: Algunas de las busetas cuentan con una capacidad de 11 personas. Pero dependiendo de la hora entran hasta 15. El tamaño de las mismas no permiten que la gente vaya de pie y los puestos solo son ocupados con comodidad cuando todos son delgados. Si un gordito o una persona muy fornida entran, se acabó la comodidad (la culpa no es de ellos, sino de los asientos de estas busetas, mal diseñados). El único término que la Alcaldía a impuesto para sacar de circulación algunas busetas es que hayan cumplido con más de 20 años en las calles, pero ya hay unas que andan como catre ambulante en menos tiempo de servicio.
  2.  La calidad de los conductores: Las empresas encargadas de la contratación de los conductores no le dan importancia a cómo conducen sus empleados y no invierten dinero en la capacitación para dar un buen servicio. ¿Por qué no lo hacen? Porque los ciudadanos necesitamos del servicio, sea malo o bueno. Las motos no son una opción viable por la inseguridad que representan y solo cabe una persona, mientras que los taxis son muy caros para que los ciudadanos que ganan el mínimo o menos de sueldo vayan de un lado para otro. Así que el servicio de conducción de las busetas es lo último para costear y mejorar.
  3. El precio de la tarifa: El año pasado emitieron en el Boletín 429, lunes 24 de junio 2013, la nueva orden del alcalde Carlos Eduardo Caicedo de aumentar la tarifa del transporte público, el incremento quedó establecido de la siguiente manera: transporte público colectivo (buses, busetas y microbuses) era de $ 1.200, su aumento fue de $200, en consecuencia la tarifa quedo en $1.400. Muchos podrían pensar que es barato, otros como los que toman colectivo a diario podrían no pensar igual. Pero es obvio que no importa lo que piense el usuario.

Todo ciudadano de cierta forma estaría comprometido a pagar ciertas tarifas dependiendo del servicio que le sea prestad. Es algo directamente proporcional. Costos altos = servicio excelente.

¿Cómo una ciudad turística no tiene en cuenta la importancia del transporte público para propios y visitantes? 

Buseta1Uno de los argumentos para usar las busetas es que Santa Marta es una ciudad muy pequeña. Pero el derecho a un buen servicio público de transporte no solo es de las ciudades grandes. En efecto, las ciudades europeas son pequeñas por excelencia y su transporte es organizado, porque sí tienen conciencia de que la movilidad es necesaria para ancianos, para discapacitados, para niños, para adultos, en definitiva para toda la sociedad.

En Santa Marta solo existe una ruta que cuenta con buenos buses y es la que llega al Rodadero, pero siguen siendo contados con las manos esos que se encuentran en buen estado. Eso evidencia que pasan la prueba del Ministerio de Transporte porque el que toma la decisión nunca se ha montado o, lo que es peor, da la orden desde su oficina en Bogotá sin ver el problema de cerca. Seguro ve el Transmilenio y piensa que en Santa Marta nada puede ser peor. Pero lo es.

Los nuevos dueños del negocio de las busetas lograron quitar del camino a los llamados “yuqueros”, que eran unos autos gigantes en donde iban los abuelos de la época a hacer sus vueltas. Ahora esos abuelos recuerdan que «esos carros podrían no ser lindos pero contaban historias de la ciudad, eran tradición, eran cultura. Nos los quitaron porque supuestamente ya no daban abasto. Lo que tenían que hacer era tomarlos como un elemento diferenciador al resto del país. Pero no, trajeron esa cantidad de busetas que no cumplen con los requisitos básicos de tener su puesto cómodo que es al final por lo que uno paga. Yo no podría subirme a una buseta, ni bajarme. Me tendrán que recoger con pala en la mitad de la calle».

Protestas públicas

El 19 de febrero de 2014 el sindicato de conductores de buses inició un paro para defender los derechos laborales de 98  conductores desempleados, quienes perdieron su trabajo debido a que las busetas que conducían no recibieron renovación por su mal estado.

Las 4 empresas encargadas del transporte público en Santa Marta (Rodamar, Rodaturs, Cootransmag y Transportes Bastidas) realizaron un comunicado de prensa dejando en claro que no apoyaban el paro que realizan sus empleados.

El alcalde Caicedo se mantiene firme en su posición, a pesar de que sus opositores utilizan el paro como herramienta de ataque argumentando que el mandatario «es un infame neoliberal que atenta contra la clase laboral».

En la raíz del tema no está que el Alcalde sea neoliberal o comunista, sino que los buses que superen el tiempo de uso deben salir de circulación. Y debería ir mucho más allá: el mantenimiento de las mismas, la capacitación a los conductores, el respeto por las señales de tránsito, la renovación de licencias y todas las medidas necesarias para que el samario y el turista que llega a la ciudad sienta que el transporte está en el siglo XXI y no en los tiempos de Marx.

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